Pensamiento libre sin ideología es como coito asistido

domingo, 12 de junio de 2011

Comentarios Sueltos - Abrogar el rol subsidiario del estado - José Faustino


Los neoliberales criollos lograron introducir en la Constitución de 1993 uno de sus dogmas más preciados, la subsidiariedad empresarial del Estado. Así lo consagraron en el artículo 60 y ello les sirvió de marco para exterminar o ahogar a las empresas públicas.

Consiguieron algo extraordinario pues ninguna constitución republicana en el planeta tiene un artículo semejante. Usaron como pretexto el mal manejo de algunas para acabar con todas. Algo así como si por la quiebra mundial de los mayores bancos privados del mundo en la crisis del 2008, alguien quisiera acabar adinfinitum con la banca privada por su maldad intrínseca.

Como no consiguieron eliminar la economía social de mercado, arrastraron el criterio de la subsidiariedad del derecho administrativo a la economía. El concepto se refiere doctrinalmente a la complementariedad de competencias entre los distintos niveles del Estado. La idea es que al acercar el Estado al ciudadano, la administración local hace lo que le compete, teniendo las otras instancias que abstenerse. Esto se ha convertido en un mandato público desde el Tratado de Maastricht de 1992, que ordena administrativamente los alcances de cada estrato gubernamental en la Unión Europea.

La noción del rol subsidiario en el ejercicio de la administración pública, se remonta a las características del estado federal y se ve también con claridad en los diferentes niveles de gobierno de los estados unitarios. En el Perú, la interpretación legítima de esta doctrina del derecho se aplica a la relación y las competencias del gobierno nacional, las regiones y los municipios.

Los neoliberales criollos extremaron el término y se dedicaron a perseguir con pasión cualquier presencia pública en la producción y los servicios. Las pocas empresas que subsistieron (33 nos recuerdan escandalizados) fueron arrinconadas, divididas, limitadas, hasta torturadas por flamígeras columnas en los grandes medios. El balance, que en casi todos los casos viene desde antes, es que son eficientes y rentables, como Petroperú, Perúpetro, Electroperú o la propia Sedapal.

Lo que no dicen es que el número se amplió cuando varias empresas eléctricas privatizadas por el fracaso de sus nuevos dueños acabaron siendo devueltas. Desde entonces las eléctricas como Distriluz, transitan con eficiencia en la penumbra, para que la opinión pública no se dé cuenta del desastre privado en su manejo.

La presencia de grandes empresas públicas comprando las peruanas o invirtiendo en grande en los últimos veinte años, como Shougang, Petrobras, Ecopetrol o las eléctricas colombianas, no forma parte de ningún debate.

El artículo 60 ha tenido consecuencias extremas y hasta ridículas. Cuando el propio Fujimori se vio obligado a tener una línea aérea, sacó de la manga a la estatal Tans, que aunque parezca sorprendente, pese a la necesidad y cotidianeidad de sus vuelos, volvió a ser escondida de la mirada pública en la base aérea del Callao. O los ridículos malabares que hacen los escasos fondos editoriales de las pocas entidades públicas donde sobreviven, para poner a disposición del público obras de gran calidad. O los escándalos recurrentes con los textos escolares porque el Estado no puede publicar, ni siquiera asociándose.

Las empresas públicas son propias del desarrollo del capitalismo desde sus orígenes al igual que la participación privada en las iniciativas estatales. Cualquier historiador de la economía conoce la importancia de las grandes compañías de Indias que alimentaron la hegemonía europea en el primer orden económico mundial. O las políticas de Jean Baptiste Colbert, ministro de Luis XIV, que convirtieron a Francia en gran potencia. O a Bismarck afianzando la unidad alemana con la intervención estatal, sin dejar de mencionar que en el Perú el fundador del Partido Civil estatizó la explotación del salitre.

La economía contemporánea sabe que la empresa pública es necesaria y que esta puede funcionar con rigurosidad y eficiencia allí donde se necesite, pero no subsidiariamente. Imaginemos a la NASA, Airbus o Petrobras, siendo supletorias de no se sabe qué, si se les aplicara el dogma neoliberal que el fujimorismo impuso desde 1993.

Solucionetica - Oposición por mis propias razones


"¿Y cómo crees que organicé este partido? ¡Escuchando sandéces!" (Víctor Raúl Haya de la Torre,
conversación privada)

El dilema de cuál es la forma correcta de enfrentar los próximos cinco años sigue siendo un misterio. Sobretodo para los apristas, los cuales parecemos estar en el escenario más confuso de las últimas generaciones. La gran mayoría estamos en un alivio total para por fin poder dedicarnos a agrup
ar fuerzas y dejar de pelearnos entre nosotros; ya se viene la catársis y la guapeada respectiva para aquellos que por años no tuvieron ni la inteligencia ni las ganas de organizar el partido para dedicarse a sus proyectos personales. Pero por sobretodo, queremos ser oposición, denunciar a aquellos que han sido tan mezquinos con nosotros, por fin dejar de sufrir el desgaste propio de una administración, y devolverle la pelota a aquellos que se han llenado la boca diciendo que son la voz del país. Esta vez, les toca a ellos.
No perdamos de vista el diagnóstico de la trayectoria de Ollanta Humala; el nuevo presidente y su equipo no son, bajo ninguna circunstancia, demócratas "probados" ni personas que tengan alguna idea clara sobre economía. Sin embargo, creo firmemente que la oposición no se puede basar en supuestos sino en análisis de los hechos, así que no podemos empezar este gobierno viendo la forma más conveniente de vacarlo solamente porque nos ha derrotado. Ya con Toledo estuvimos a punto de derrocar al presidente a base de manejo político, felizmente entramos en razón a tiempo y mantuvimos la gobernabilidad.

Debemos hacer oposición basados en una línea programática. El discurso del nuevo oficialismo es flojo cuando se refiere a "redistribución" e "inclusión social", todos estamos de acuerdo en eso, pero debemos asegurarnos que eso no significa estatismo, populismo, o subordinación a intereses brasileros. Debemos estar alertas por la democracia, recordar que las dictaduras modernas (como Fujimori o Chávez) de lo único que se sirven es del dinero y no de tomar las calles. Necesitamos mantener fuerte el principio de la libertad de prensa y no caer en el posible intervencionismo simplemente por revanchismo despues de cinco años de fuerte oposición mediática. Debemos estar alertas a que ciertos jueces rosados aparezcan por allí copando el poder judicial para el autoritarismo. Debemos levantar la voz frente a un empoderamiento de la camarilla militar de Humala. Debemos asegurarnos que la administración de los programas sociales no se convierta en un hervidero nacionalista utilizado para fines políticos hacia el 2016. Ninguna de esas cosas, tiene que ver con el tan mentado "modelo económico", y creo yo que es lo primero que se va a intentar hacer.

Van a haber personas que van a intentar derrocar al siguiente gobierno a como de lugar porque no pueden vivir con su origen. Frente a ellos, también debemos pronunciarnos.

martes, 7 de junio de 2011

La Columna de Odiseo - Balance de una elección anunciada


La columna de Odiseo

Escribe Enrique Valderrama
Las primeras reacciones luego del flash y los conteos rápidos de las encuestadoras han sido variopintas y teñidas de un exagerado pesimismo. A estas alturas ya está todo consumado, la candidata del fujimorismo ha reconocido ya la derrota y las principales preocupaciones de los medios se circunscriben a conocer ese enigmático primer gabinete de Ollanta Humala, con muy especial incidencia en el ministro de Economía.
Muchos se han rasgados las vestiduras, ha habido lloriqueos,  fiebres y sudoraciones súbitas, planes de acción, meditaciones sombrías acerca de viajes al extranjero impensados en otro contexto, negros vaticinios del porvenir de nuestra patria, etc. Creo que todo ello responde a la resaca de la polarización que vivió el país en esta elección y al hecho de las dudas que generaban ambas candidaturas, en un contexto de cierto chantaje por parte de una prensa que pretendió endosarnos sus intereses a todos los peruanos en base a la amenaza y el terror haciéndole abierta campaña al fujimorismo.
Uno de los vaticinios que me animo a lanzar es que la oposición del sector fujimorista va a ser bastante radical y obstruccionista frente a las iniciativas que pretenda implementar la bancada del futuro oficialismo, descartando de plano cualquier mejora en materia alguna. Creo que no debemos caer en este juego que sólo contribuye a debilitar la democracia en el país y a generar un clima poco propicio para la gobernabilidad. Lo bueno y coherente debe ser apoyado y lo nocivo, radical o poco serio debe ser desechado. también corresponde a la oposición presentar proyectos y negociar propuestas.
La decisión de algunos (incluyéndome) fue el voto viciado. Respecto a ello sólo diré que no era una opción transigir y apoyar a la candidata de la corrupción por salvarnos del peligro de un posible autoritarismo o del chavismo de Ollanta Humala y Gana Perú. Creo firmemente que fue una decisión correcta y que la tarea frente a ambos escenarios era apuntalar para el futuro una actitud vigilante de lo avanzado en el plano económico para la consolidación progresiva de la democracia y de sus mecanismos, con el fin de incluir cada vez a más peruanos en las dinámicas políticas y sociales del  país, pero sobre todo para predicar y hacer digerible y entendible el discurso libertario firme y decidido.
Como vemos, el proceso que vivimos a partir del 10 de abril, fecha de la elección de primera vuelta, sólo podía finalizar con una mitad del país en estado de crispación y constante tensión; si sinceramos las cosas, esta elección no podía terminar de otra manera debido a que esta recta final se centró en ataques, cambios radicales de posturas, de planes de gobierno, de reivindicaciones subterráneas de lo irreivindicable, de guerra sucia y de cinismos sistemáticos. Toca construir ahora un diálogo político veraz y creible y tomar posiciones responsables y racionales.
Creo que todos los peruanos nos debemos una gran reconciliación luego de este proceso y que debemos regocijarnos en el hecho de que ya son tres elecciones presidenciales democráticas consecutivas y sin mayores incidentes que ha vivido el Perú. Partiendo de este punto podemos recuperar el ánimo y sin bajar la guardia tener esperanza en el futuro del país y en la subsistencia del régimen democrático y el sostenimiento del desarrollo.
Desde esta tribuna saludo al ganador de las elecciones, al comandante Ollanta Humala y a su equipo y les digo a algunos de sus aliados que no crean que el 28 de julio del 2011 es el 30 de agosto de 1975, día posterior a la fecha en que el contragolpe del general Morales Bermúdez derrocó al régimen del general Velasco como si en el mundo y en el Perú nada hubiese cambiado y ese contragolpe nunca hubiese ocurrido. A otros del mismo grupo les advierto además que la responsabilidad del poder ha sido el encargo sagrado del pueblo peruano y que la oportunidad que se les presenta exige no sólo ser buenos fiscalizadores o férreos opositores si no principalmente buenos gestores, buenos comunicadores y articuladores de un consenso nacional a favor de todos los peruanos en torno a propuestas concretas.
Los auténticos demócratas tenemos que mantener la calma y efectuar un ejercicio constante de pedagogía política acerca de los valores de la democracia como el mejor sistema que la humanidad ha gestado para alcanzar el desarrollo y la armonía, un sistema en permanente perfección, adecuado a las nuevas tecnologías que generan más oportunidades y mayores derechos en aras de masificar los beneficios que otorga la modernidad. Debemos asumir el compromiso cívico de que nuestros hermanos menos favorecidos entiendan ello, pero un entendimiento no basado en una fe mística si no en una fe cimentada en la razón a la que se llegue mediante la acción de la política, desde partidos sólidos que aglutinen sus expectativas y canalicen sus demandas.
La Democracia ha demostrado que sus mecanismos son fiables mediante esta elección, nuestro fin supremo es su defensa permanente y perfeccionamiento constante. Mantengámonos en esa línea, apoyemos lo bueno y censuremos lo negativo, por lo demás a los militantes de la izquierda democrática les digo como hermanos en este camino conjunto rumbo a la justicia social: “esperemos en la acción, esperemos con la convicción total de que los rumbos del destino los señalaremos nosotros. Sólo nuestra resolución de vencer nos dará la victoria final y ahora, más que nunca, debemos estar resueltos a vencer. La voluntad y sólo la voluntad es el timón de nuestro destino”.
Por último quiero señalar tajantemente que si se implementan medidas autoritarias o si el régimen va virando hacia un totalitarismo estilo Hugo Chávez la resistencia democrática debe ser amplia, plural y sobre todo con un fuerte contenido reivindicativo y propositivo a nivel social. Lo peor que podría pasar es que la oposición quede ante los ojos de muchos confundidos como reaccionaria o derechosa. Dicha futura trinchera de batalla republicana y democrática deberá tener las banderas de la plena libertad y de la justicia social como sus estandartes de lucha sublime por un Perú realmente para todos.
¡Viva la Democracia! ¡Viva la justicia social! ¡Viva el Perú!

lunes, 6 de junio de 2011

Posición antiimperialista del sopoteologismo ojoizquierdista, pensamiento José Herrera

Mejores reacciones electorales

Mejor foto de facebook. Fuente


Comentario de extranjero desubicado favorito:


 Josué Carrillo Cruz 

viernes, 3 de junio de 2011

Mar de vanidades - Pucha, ¿si no voto por Humala gana Keiko? ¿Si no voto por Keiko gana Humala?




Diálogos de Veterano y Bisoño-2

Veterano y Bisoño se encuentran en la cafetería de la Casa del Pueblo. Deciden tomarse cada uno un café compartiendo a medias un sanguchito. No hay otra manera porque la calle está dura y no hay plata. No “chorrea” nada a la gente del pueblo, así sean apristas.

---Don Veterano, ¿ya decidió su voto?

---No, mi estimado Bisoño, creo que no votaré por ninguno. En la polémica del domingo se me despintó el cachaquito. Se nota que le dictan todo y lo manejan. Y la gorda es más caradura que su papá, que dirige toda la campaña desde su cárcel dorada en la DIROES.

---¿Por qué tiene tantos privilegios Fujimori si purga condena por corrupción y delitos contra la vida?

---Habrá que preguntarle a algún dirigente del partido, si es que alguno se digna aparecer hoy día por aquí. Es evidente que alguien se hace de la vista gorda.

---Es verdad, don Veterano. ¿Y qué le parecieron los mítines de cierre de campaña de los dos candidatos?

---Ver a Keiko con PPK y la señora Meche Araoz en un mitin y a Humala con Toledo y el hijo del escritor Vargas Llosa en el otro, me confirma que los políticos peruanos no tienen bandera. Con ellos no funciona eso de “tócame que soy realidad” sino más bien “no me toques que apesto”. Son un asco.

---Creo que también votaré viciado o en blanco. No solo por estos apoyos con tufo de corrupción. Toda esa gente rojona de la plana mayor de Humala escribe en los periódicos elogios de la dictadura de Velasco y son antiapristas furiosos. Van a intentar capturar las universidades y los medios de comunicación y actuar como dictadores. Allá los tontos que se dejan engañar.

---Sí. Esos son los humalistas caviares pituquitos que quieren tomar el poder en Lima. Estuvieron con Fujimori y con los dos últimos gobiernos cobrando caro con sus ONG’s y ahora creen que pueden llegar a controlarlo todo. No son menos preocupantes que esos humalistas provincianos que organizan a los productores cocaleros de las zonas en emergencia, o  esos otros que son alborotadores disfrazados de líderes “étnicos”, o aquellos que agrupan a los mineros artesanales para que ninguna ley tributaria, laboral ni anticontaminación los afecte. Estos tipos son resentidos sociales profesionales que quieren imponer su dictadura contra toda decisión del gobierno o del sentido común. Frente a este panorama de lo que es el humalismo sólo hay dos posibilidades. O el señor Ollanta es demasiado tonto o en verdad es demasiado vivo. En ninguno de los dos casos merece el voto de un verdadero aprista.

Seamos sinceros, nada bueno puede salir de esto
---¿Y qué hacen los toledistas y los últimos sobrevivientes del Fredemo de Vargas Llosa con Humala?

---Durante la primera vuelta electoral esos tipos no solo criticaban sino insultaban a Humala. Han visto que las uvas estaban verdes y ahora buscan una tajada de poder de quien ven como ganador. Se van a vender al por mayor por uno o dos ministerios.

---De esa gente nada me sorprende. ¿Y el cachaquito cumplirá su promesa de no ser un nuevo Hugo Chávez? Creo que ni siquiera entiende el papel de “Hoja de ruta” que firmó.

---Es posible que tengamos una repetición al revés de los comienzos del gobierno de Fujimori de 1990. Aquella vez Fujimori tuvo un gabinete con unos tontos de la seudo izquierda para disfrazar sus verdaderas intenciones. Esta vez Humala hará un gabinete con tontos de derecha para ocultar sus verdaderos planes.
Veterano y Bisoño miran con angustia la última tajada del sanguchito de jamón del país que partieron en cuatro. Veterano se sacrifica y cede ese último pedazo al joven.

Todo lo que se hace por un minnisterio
---Gracias, compañero Veterano. Circulan por allí algunos chantajistas que dicen que si uno no vota por Humala, está apoyando a Keiko. Y tenemos aquí en el partido, para mi sorpresa, compañeros importantes que reclaman exactamente lo contrario: si no votas por Keiko, ayudas a Humala a destruir el aprismo.

---¿Y tú qué les responde a esos chantajistas?

---¿Quiere oír las palabras exactas?

---Mejor me las adornas un poco. Estamos comiendo. Por lo menos tú.

---A los chantajistas le digo que uno debe votar por lo que cree y por quien conoce. Los apristas no somos borregos de nadie. Que la gorda o el cachaco ganen con los votos de su propia gente, no con los ajenos. Gane quien gane, quiero estar con la frente en alto y decir bien claro que no me dejé chantajear por ninguno de los dos.

---Bien dicho, Bisoño. Creo que sacrificaré mi último sencillo para tomarnos una chela en la esquina. NI HUMALA NI FUJIMORI ¡SEASAP!