Pensamiento libre sin ideología es como coito asistido

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sábado, 25 de enero de 2014

Caviares de derecha. Por Luis Zaldívar

Como ha quedado ampliamente demostrado por diversos tratados de la cultura popular como El Caviarómetro[1] o Caviares Saltarines[2], el término “caviar” ha traspasado las fronteras ideológicas y se ha convertido en el Perú en una suerte de estilo de vida, una mezcla de soberbia no merecida mezclada con confusionismo ideológico y una fuerte dosis de inutilidad política. Hasta hace poco el término aplicaba en general a los izquierdistas que reclaman redistribución al mismo tiempo que acumulan mucho dinero en sus bolsillos, pero con la segunda década del siglo XXI la variedad de caviares ha aumentado, y con ello su más reciente aberración: el caviar de derecha.

El caviar de derecha es aquel que esputa rabia contra la izquierda por que ésta “ataca a los empresarios”, pero es incapaz de él mismo hacer una empresa o destacar por sus méritos en su empleo, viviendo normalmente de su apellido o los contactos de su papá. Así como el caviar tradicional, viene de una familia de clase media alta (por lo menos) pero se esfuerza en negarlo de todas formas, dado que tiene miedo en ser descalificado políticamente por ser “pituco”. 

Nunca verán a un caviar de derecha en un bar de mala muerte en algún distrito popular; es más posible que lo encuentres en restaurantes a los que nadie va o en reuniones privadas con gente que piensa como el, dado que odia la confrontación y espera que todos escuchemos con beneplácito sus “innovadoras” ideas.

Alerta Caviar
Estos pseudo liberales nunca atacan a la dictadura de Fujimori –que de liberal no tuvo más que asesores en el MEF-, y sin ser militantes fujimoristas (muchos cholos) argumentan que la corrupción y los asesinatos eran necesarios para defendernos del legado del primer gobierno aprista (muchos más cholos). Rutinariamente habla en contra de los candidatos clientelistas, pero siempre vota por alguno que hace precisamente eso. Nunca hace campaña abierta por algún candidato (porque eso no le gusta a sus “fans”), y se mantiene haciendo campaña silenciosa atacando al resto sin comprometerse. Como es de esperarse, rutinariamente habla de la necesidad de un partido a fin de sus intereses, pero nunca se inscribe en uno o hace algo por llegar a ese objetivo.

Ídolo caviar Bono y su maestro Bush
Así, los caviares de derecha divagan por el mundo pontificando sobre la superioridad de su posición como si ellos hubiesen ganado la guerra fría (no le ganan nunca a nadie), y posan de cultos por escuchar música rebuscada pero se sienten culpables de tararear las canciones que escuchan en la combi. Estos especímenes existen y ahora hasta tienen sus comunidades virtuales donde le dan vida a la izquierda creando un cuco de ella. Detestan a todas las fuerzas organizadas (complejo “los partidos apestan” como dijo PPK) y esperan a la segunda vuelta para acomodarse a la situación. Como todos los caviares, también están negados para hablar en público o convencer en asambleas, por lo que optan por la indignación y la rabieta para hacerse conocidos. En algunos casos llegan a los medios de comunicación como “analistas independientes” o “técnicos”, pero todos saben que han llegado allí por amigos de promoción de alguna universidad privada.

Como no tienen nada que perder ni defienden a nadie, los caviares de derecha amenazan con arrebatarle a los caviares tradicionales el discurso de odio y exclusión hacia los otros, vamos a ver si con el tiempo lo logran.





[1] http://jorobadonotredame.blogspot.com/2008/01/caviarmetro.html
[2] http://lasopateologa.blogspot.com/2011/05/caviares-saltarines-jose-faustino.html

jueves, 9 de mayo de 2013

Javier Diez Canseco. Por Agustín Haya de la Torre

En 1968 fundamos junto con Manuel Piqueras, Francisco Verdera, Diego García Sayán y Mirko Lauer,
Vanguardia Revolucionaria, la organización que nos acogió, expresaba su novedosa heterodoxia marxista encarnada en líderes como Ricardo Napurí, de origen aprista y trotskista; Ricardo Letts, disidente del ala juvenil de Acción Popular, y Edmundo Murrugarra, que provenía de simpatías comunistas. La mezcla, en un contexto marcado por la revolución cubana, la guerra de Vietnam y el movimiento estudiantil de Mayo de 1968, la diferenció de las vertientes del comunismo ortodoxo. Generó un movimiento fresco en su voluntarismo romántico, iconoclasta, libre de ataduras internacionales, que imaginaba y pensaba sin dogmas.

VR enfiló su acción contra la dictadura militar que sometió al país durante doce largos años. Discutimos y actuamos sin descanso en el desmoronamiento del régimen oligárquico y feudal que los militares nacionalistas provocaron. Lo que no consiguió fue mantener la unidad y empezó la división, proceso que solo revirtió con la formación de la Unidad Democrática Popular. Ello permitió a las diversas facciones de VR y el MIR participar en las elecciones de 1978 y 1980, para luego formar el Partido Unificado Mariateguista.

La recuperación de la vida constitucional llevó a la generación radical a descubrir la democracia. La coalición de las izquierdas entre los partidos comunistas, el velasquismo socialista y grupos social cristianos, amalgamó a los núcleos de VR y el MIR en la Izquierda Unida.

Desde su fundación en setiembre de 1980 y bajo el liderazgo de Alfonso Barrantes, de formación aprista y breve militancia comunista, la IU logró convertirse en una de las fuerzas políticas más importantes en la década de los ochenta. Alcanzó una fuerte presencia parlamentaria, gobernó varias de las ciudades más importantes del país y ganó la mitad de los gobiernos regionales.


No superó las diferencias ideológicas y presionada por la crisis y el terrorismo, terminó por romperse en 1989. El colapso del comunismo soviético hizo añicos el paradigma de las “democracias populares” y la derrota de las dos izquierdas en 1990 marcó el camino de la decadencia. Todavía en un esfuerzo postrero con Patria Roja, el PCP y el PUM, reinscribimos a la IU para las elecciones de 1995, pero ya gran parte de la antigua militancia gobernaba con Alberto Fujimori o participaba en la UPP.

Javier Diez Canseco protagonizó, generoso y vital, todo este intenso periodo, como secretario general de VR, del PUM y titular del comité directivo de la IU. Su actividad parlamentaria que inauguró en 1978, solo terminó con su muerte. Su impronta lo convirtió en un tribuno del pueblo, militante de la justicia y la igualdad
entre otros, el Frente Revolucionario de Estudiantes Socialistas en la Universidad Católica. Iniciamos una andadura en la izquierda radical que compartimos en las aulas, en la movilización social, en el Parlamento y en la lucha contra las dictaduras.