Pensamiento libre sin ideología es como coito asistido

lunes, 16 de mayo de 2011

La verdadera autonomía en la PUCP - Abel Aliaga

La verdadera autonomía en la PUCP

Primeramente, les deseo enviar un saludo fraterno a los compañeros de los CUAs comprometidos con el estudio y la renovación sincera del partido ante la lamentable crisis que atravesamos. Como estudiante de la Universidad Católica de Lima y como aprista, considero necesario ahondar en la coyuntura de mi universidad y lo que acontece en mi alma máter a propósito de las elecciones para los representantes estudiantiles ante la asamblea universitaria y el concejo universitario que realizaremos este jueves 17 de mayo.  Es momento de poner las cosas claras sobre la mesa. Nuestros representantes ante la asamblea, por el mismo hecho de legitimarse con nuestro voto han de adoptar un compromiso serio a favor del estudiante. Lamentablemente, para resolver los problemas más serios que nos aquejan (como el alza de las boletas), debemos de reorientar los medios para resolverlo.

Observando cifras y estadísticas de las tablas 2:1, 2:2 y 2:3, que agradezco puedan haberlas publicado los compañeros del movimiento de la izquierda universitaria en la siguiente página: http://es.scribd.com/doc/54669340/Plataforma-de-Izquierda-Universitaria-REA-2011-2012, podemos llegar a conclusiones alarmantes y no dudo en que todos los movimientos universitarios de la PUCP estén también consientes en platearse medios para resolverlo.  Como bien se esgrime en el link citado, las justificaciones respecto a la gradual alza de las boletas bien devienen en ser excusas, los afectados somos nosotros.  Ante este fenómeno, los estudiantes no podremos lograr cambios gravitantes en vista de que los representantes estudiantiles ante la asamblea universitaria solo representan la tercera parte anta la asamblea universitaria, evidentemente la oposición por parte del rectorado  y los decanos es más que evidente, con el status quo en el que nos encontramos no podremos realizar ningún cambio más allá de reflejar buenas voluntades.

Sin embargo, tenemos defensores del status quo en los movimientos estudiantiles  en un tema más delicado, el litigio entre el rectorado y el arzobispado. La lucha por la autonomía de nuestra universidad con la cual se comprometió más de un movimiento político universitario y que llegó a su máxima expresión en la marcha realizada el pasado 9 setiembre, más allá de que se haya financiado con el dinero de nuestros bolsillos sin representar necesariamente el sentir de todos los estudiantes universitarios, este movimiento tuvo entre sus socios más beneficiados al rectorado (precisamente el que nos viene sacando cada vez más dinero). No entraré a temas de materia legal para argumentarlo pues no deseo ahondar más en este artículo , pero como bien sabemos todos, el posible vencedor de este litigio será el arzobispado. Ante este contexto considero que lo loable será dar paso a una nueva gestión y no seguir apoyando a un rectorado que nos tiene demostrado su falta de compromiso ante nosotros los estudiantes, el objetivo principal de toda universidad. La labor de nosotros los estudiantes será el compromiso esencial de fiscalizar y trabajar porque esta nueva gestión sí sea eficiente y de raíz recuperar nuestro abono de las boletas del 2007, sin justificar las posiciones ideológicas del arzobispado. No podremos llegar a ningún lado si proponemos una reforma justa del sistema de pagos de nuestra universidad si por el otro lado recaemos involuntariamente como socios del rectorado que nos vienen progresivamente perjudicando.

Demandamos transparencia en la administración de nuestra universidad, reivindiquemos la lucha que tuvimos antaño logrando la reforma universitaria de 1919.

¡Viva la transparencia!
¡Viva el APRA!

domingo, 15 de mayo de 2011

La crisis del PAP en seis dimensiones - Enrique Valderrama


Escribe Enrique Valderrama
Para afrontar los desafíos que nos impone el siglo XXI y el advenimiento del bicentenario de la República el país necesita consolidar su camino hacia el desarrollo, incluyendo cada vez más y más peruanos a las dinámicas económicas y tecnológicas avanzadas y sobre todo al entendimiento cabal de la importancia de la Democracia como sistema político idóneo que permite conjugar la libertad integral con la justicia social integral.
Un factor determinante para ello es que existan canales adecuados para que los distintos sectores de la sociedad se expresen e impulsen sus demandas con alguna posibilidad de éxito; canales que permitan ejercer su ciudadanía de manera más plena. Estos canales son evidentemente los Partidos Políticos, su fortalecimiento e impulso son un paso necesario e ineludible para garantizar la supervivencia y el perfeccionamiento constante de nuestra aún tierna democracia.
Nadie duda que el Partido Aprista Peruano con sus más de 8 décadas de vida institucional es uno de los pilares fundamentales en el sistema de partidos, sustento a su vez de la democracia del país, por ello es muy importante que dentro de la tarea que compete a todos los peruanos de impulsar un sistema de partidos fuerte y dinámico los apristas tengamos la obligación moral de redoblar este esfuerzo cívico ya que sobre nosotros recaen mayores pergaminos, mayores laureles pero a la vez mayores responsabilidades y mayores retos, sobre todo cuando las cosas no marchan por el cauce adecuado en la nación.
La tarea de volver a hacer del Partido del Pueblo un movimiento exitoso en materia electoral pasa por entender primero que la misión del APRA no es tan solo electoral, sino principalmente pedagógica, de enseñar a los sectores populares y a la población en general conocimientos que no le son proveídos por el Estado, forjando una consciencia colectiva orientada hacia la Democracia y la transformación social basada en la justicia social, consensuada y sin radicalismos. Dándole de esta manera la oportunidad de educarse y de capacitarse para tener mayor acceso a las oportunidades que brinda la sociedad, paralelamente el trabajo político seguirá orientándose en este escenario para que dichas oportunidades sean a su vez mayores.
Para volver a obtener el favor popular el APRA deberá a volver a estar en el corazón y en la consciencia de un sector amplio de la ciudadanía, para empezar esta tarea es imprescindible en principio admitir que se vive una crisis. En este punto muy pocos, salvo alguno que otro obcecado, discrepará, pero luego hay que encargarse de un tema más delicado, el cual es conceptuar la crisis, sus razones y sus características. En este ítem sin duda la variedad de planteamientos será numerosa.
La crisis es el proceso dentro del cual se rompe la armonía o la normalidad, la crisis puede traer la extinción o puede ser un tránsito hacia un estadio superior, de nosotros depende la manera como afrontarla y los resultados que ésta depare. Muchos movimientos latinoamericanos han atravesado y atraviesan este mismo proceso crítico. Corresponde al APRA, al ser en gran medida aquél que hace casi 100 años puso la pauta a la emoción social en Indoamérica, desterrando demagogias y poniendo a la Democracia en primer orden, el ser el movimiento que oriente una fórmula exitosa para hacer de la crisis una oportunidad de fortalecer institución.
En cuánto a las razones de la crisis del Partido Aprista, son un sinnúmero, desde las inmediatas que pasan por el golpe brutal que significó para los partidos políticos el régimen autoritario de Alberto Fujimori, sumado a un manejo inadecuado en nuestro rol propositivo hacia el país, nuestro descuido en el trabajo político en las organizaciones populares, sindicatos, universidades y la falta de disciplina; hasta las más lejanas que nos harían remontarnos a 1979 con la muerte de Víctor Raúl y la polarización que debilitó a nuestra institución teniendo en Armando Villanueva y en Andrés Townsend los caudillos de dos facciones que se disputaron el control del PAP, episodio que acabó con la derrota electoral del primero en las presidenciales de 1980 y el alejamiento definitivo del segundo.  
Más allá de los factores que ocasionaron la ruptura de la armonía y el advenimiento de la crisis, lo que se intenta plasmar en este primer análisis son las características actuales del proceso que vivimos al día de hoy en el PAP. Las razones merecen un segundo texto donde mencionemos detalladamente el proceso que nos ha llevado a tener un gran sector de la militancia desprovisto de conceptos elementales del aprismo, desorganizados y a nivel electoral representando menos del 7 por ciento de los votos a pesar de haber realizado un gobierno más que aceptable.
Siguiendo esa ruta y emulando el título del gran libro de Manuel Seoane Corrales: “Las seis dimensiones de la revolución mundial” de 1961 (que todos los interesados pueden descargarlo libremente por internet desde la web El Ojo Izquierdo: http://www.ojoizquierdo.pe/ ), trato de reseñar lo que son a mi entender las 6 dimensiones de la crisis del aprismo de los últimos años. Cada dimensión responde a una área o aspecto fundamental del Partido estos serían:
1-      Dimensión Institucional .- En los últimos años observamos que hay fuertes falencias en el funcionamiento de la Democracia interna, existe una alta incidencia de colocación de personas en los cargos sin previa elección, las decisiones arbitrarias en múltiples ocasiones son las que priman desde la Dirigencia Nacional, pasando por las regiones hasta llegar a los comités distritales. Hay además un grave problema respecto a la claridad y a la funcionalidad del Estatuto del Partido, siendo una de sus mayores expresiones la inducción al enfrentamiento entre el CEN y la Dirección Nacional de Política  lo que crea un clima de tensión y de desorientación en cuánto a la dirección del Partido.
2-      Dimensión Organizativa.- Si observamos las nuevas tendencias organizativas de los partidos en otras latitudes caemos en la cuenta que muchos se han planteado la alternativa de modificar su estructura organizativa, para lograr captar a nuevos sectores de la sociedad; en nuestro movimiento no hemos aún pasado por un planteamiento serio de este tema. Por otro lado, el estado de los comités a nivel nacional es de una precariedad alarmante, la convocatoria es mínima y las iniciativas escasas, existe un cuadro dramático de dirigentes sin muchos dirigidos, el ausentismo del voto es sumamente alto y el manejo de los padrones también presenta serios cuestionamientos.
3-      Dimensión Moral y  de Identidad.- Existen cuestionamientos a algunos representantes del Partido por casos de corrupción, que reales o no mellan la imagen y la percepción pública del Partido, haciéndolo menos atractivo electoralmente y a nivel de adhesión militante. Sumamos a esto la falta de recordación de fechas históricas o relacionadas con lideres importantes o la recordación sin razonamiento de estas cuestiones vamos identificando una situación de pérdida de mística y de quebranto de la identidad y del orgullo Partidario.
4-      Dimensión ideológica.- Al no existir debate interno acerca de las nuevas perspectivas que deberían ser incorporadas al corpus ideológico del APRA, al no existir centros de formación que apunten hacia este sentido hemos  caído en un fuerte confusionismo respecto a lo que ha sido y es el Aprismo, muchos incluso terminan apoyando otros movimiento porque afirman que en esos círculos son consecuentes con la doctrina de Haya de la Torre. Debemos propiciar el conocimiento de conceptos y principios fundamentales del aprismo que sean manejados de manera uniforme por la militancia en general, sin que esto signifique un enclaustramiento ortodoxo, pero si un mínimo consenso conceptual de que es el Aprismo.
5-      Dimensión programática.- Actualmente en el PAP no existen líneas programáticas claras para el desarrollo del país, los lineamientos que ha tenido el gobierno no son ni conocidos ni discutidos por las bases, no existe un plan que el Partido le ofrezca al país fruto de un consenso y un análisis en un gran cónclave partidario. Los esfuerzos de concertación nacional que se originaron en el acuerdo nacional, donde el APRA participó activamente, que sentó las bases de la planificación estratégica en el Perú y se ha visto materializado en el Plan Perú 2021, que no se discute ni promueve a nivel interno. Tampoco estamos atentos al desarrollo del pensamiento social y político contemporáneo y hemos dejado de tener presencia política como partido orientador de la integración en el plano continental.
6-      Dimensión del liderazgo social.- Observamos que las protestas sociales y las demandas comunales son acaudilladas por agentes externos al Partido, nuestros dirigentes de base en su mayoría están desconectados de su realidad territorial y no participan de la toma de decisiones ni organizan a la población, esto origina que ante convulsiones sociales el APRA quede fuera de la escena política y por lo tanto su capacidad de representación decaiga ostensiblemente, así también como su devaluación en cuánto a su atractivo hacia los independientes que deseen incursionar en la política, como sucedía antes cuándo se acercaban a plantearle a los comités su inclusión para las contiendas electorales.
 La receta para salir de la crisis es a su vez una tarea que va a requerir mucho debate interno, el concurso de todos y el planteamiento de propuestas que hagan que retomemos una característica esencial : el de ser de nuevo el Partido Escuela, no es casualidad que antes de ser partido (1930), incluso antes de ser un movimiento continental (1924) los futuros militantes del PAP se reunieron en concierto con los obreros e impulsaron las Universidades Populares, iniciativa que fue acogida por otros países del continente en el mismo espíritu de otorgarle a los sectores explotados la capacidad de elevar su nivel de consciencia histórica para entender que el camino hacia la libertad estaba signado por la pedagogía y la acción.
Se debe además entender que para cabalmente superar este momento aciago para el partido se debe promover la participación juvenil en la toma de decisiones de nuestra organización, la fuerza de la juventud demostrada históricamente en muchos episodios de la historia nacional y mundial es capaz de generar fuertes corrientes de impulso hacia niveles mayores de compromiso y de acción. No es casualidad que quienes estuvieron al frente en la lucha por las 8 horas  en 1919 y en la protesta por la consagración del Perú al sagrado corazón de Jesús en 1923 fueran jóvenes obreros y universitarios, lo mismo para la fundación de las UPGP, la fundación del APRA, etc.  Por ello debemos hacer de este proceso de reimpulso del APRA una bandera de juventud espiritual y una causa sagrada de redención social, debemos volver a lograr como en los años fundacionales del APRA que el credo de la justicia social se rece con vital voz juvenil.
Estas 6 dimensiones de la crisis deben ser analizadas y cotejadas con todos los aportes de los apristas y no apristas que consideren el fortalecimiento de los Partidos una tarea de vital importancia para la supervivencia y el perfeccionamiento de la Democracia.
Viva la Democracia
Viva el Perú
Viva el APRA!

sábado, 14 de mayo de 2011

¿Hay un mal menor?



escribe José Faustino

Esta segunda vuelta electoral se presenta verdaderamente difícil para la mayoría democrática del país. El resultado fue como sabemos, el peor escenario que se podía esperar, pues ganaron los dos candidatos con menos credenciales democráticas.

Keiko Fujimori representa al gobierno más corrupto de la historia del Perú. Alberto Fujimori es el primer presidente en la historia peruana condenado en un proceso absolutamente legítimo y transparente, a 25 años de prisión por sus crímenes. Julio Cotler ha dicho con acierto que el fujimorismo representa lo más repulsivo de la política peruana.
Su actuación empezó con el mayor crimen que se puede cometer en democracia: el golpe de estado y continuó con el saqueo sin precedentes del erario nacional. Montaron de manera sistemática una gigantesca red de corrupción que con dineros públicos y del narcotráfico compraba conciencias a diestra y siniestra. Dejaron para la historia universal de la infamia la prueba grabada de sus maldades.

La hija del condenado quiere argumentar su juventud y su distanciamiento de Vladimiro Montesinos, pero lleva en sus filas a los mismos personajes que gobernaron en la cleptocracia y vivieron de ella.

El fujimorismo aplicó políticas neoliberales a rajatabla, enriqueciendo a muchos con la venta a precio de remate de empresas públicas y fue hábil para ganar apoyo en sectores empobrecidos con sus políticas clientelistas. Sin embargo el balance no lo favorece. En 1990 la pobreza abarcaba al 56% de los peruanos, diez años después apenas se había reducido en dos puntos,

Ahora bien, esta candidatura negativa ¿nos lleva a escoger al comandante Ollanta Humala como el mal menor? Si fuera un demócrata no habría duda, pero no lo es.

Humala aparece en la vida pública en una extraña actuación en octubre del 2000, saliendo del cuartel de Moquegua con su hermano, también oficial y 70 soldados en un acto que nadie supo nunca de qué se trataba ni menos cómo acabo. Todo sucedió, nos enteraríamos después, el mismo día que se fugaba Montesinos, La prensa comprada por el ex jefe del SIN le dio por cierto gran cobertura.

El presidente transitorio Valentín Paniagua lo amnistió y Alejandro Toledo cometió el error de nombrarlo agregado militar en Paris y Corea hasta fines del 2004 en que lo dieron de baja.

En todo ese tiempo, los Humala organizaron el movimiento “etnocacerista”· de ideología racista y fascista, explicada hasta el hartazgo en su pasquín “Ollanta”. En enero del 2005 los Humala iniciaron un golpe de estado que empezó con el asalto a la comisaría de Andahuaylas, asesinando a cuatro policías cobardemente. El golpe fracasó y el comandante ya retirado del Ejército, funda el Partido Nacionalista Peruano.Se presenta a las elecciones del 2006 bajo el claro auspició del folklórico dictador venezolano Hugo Chávez y felizmente es derrotado por las fuerzas democráticas.

Hoy día dice que ha cambiado, pero presenta un plan de gobierno de inspiración velasquista ( la única dictadura que gobernó sin parlamento durante doce años) lo rodean los mismos militares montesisnistas que siempre fueron su núcleo duro y sigue ocultando su intervención en los crímenes de Madre Mía, cuando era el capitán “Carlos”, conforme fue denunciado por Susana Villarán, entonces dirigente de la Coordinadora de Derechos Humanos.

En estos días está desesperado por lavarse el rostro y recurre al oportunismo de altos funcionarios del gobierno de Toledo, igualmente ansiosos de volver a cargos públicos, haciendo mezclas que serían la envidia de un aprendiz de brujo.

¿Qué nos garantiza que una vez presidente no gaste en pocos meses los 20 mil millones de dólares del fondo de estabilización en medidas clientelistas? Nada. En ese momento con gran aprobación ganada demagógicamente,, convocará a su asamblea constituyente y se acaba la democracia.

El futuro es incierto. Vamos a tener un Congreso polarizado por dos bancadas irreconciliables. Si pierden, los “batallones” humalistas saldrán a agitar con las consignas más primitivas. Entonces la hija seguramente repetirá la siniestra frase del padre: disolver y terminará también con la democracia.
Hay que prepararnos para ser una oposición fuerte y consistente, en defensa de la libertad y la democracia.

¿Qué hacer el 5 de junio? Escribamos en el voto Pan con Libertad.

viernes, 13 de mayo de 2011

Crisis en el Partido Aprista - Diálogos de Veterano y Bisoño




Crisis en el Partido Aprista
Diálogos de Veterano y Bisoño-1
El jueves por la noche, Casimiro Veterano, experimentado sindicalista del sector Calzado de la CTP y Pitter Bisoño, joven militante del CUA de Economía de la Universidad Villarreal, se encontraron por casualidad en la Casa del Pueblo, la sede central del Partido Aprista en la avenida Alfonso Ugarte.

Querían quejarse de las declaraciones del c. Aurelio Pastor, destacado parlamentario y dirigente nacional, que había llamado a votar por Keiko Fujimori. No encontraron a nadie que los escuchara ni que tramitara su queja. Quisieron propiciar una discusión con los pocos comensales congregados en la Cafetería del Pueblo y nadie les hizo caso.

Mientras la Cafetería del Pueblo despedía a sus últimos clientes y cerraba sus puertas, en la penumbra de la entrada principal, mirando de reojo las oficinas vacías y el silencio casi fantasmal de lo que hasta hace pocos años solía ser un local siempre lleno de militantes inquietos, entrando y saliendo, provenientes de todo el país, Veterano creyó oportuno hacer una reflexión en voz alta:    


—Estamos jodidos, mi estimado joven Bisoño. Otra vez se burlan de la democracia interna. No hay respeto a las bases.

—Así es, señor Veterano. Supongo que usted se refiere a lo que ha dicho el c. Aurelio Pastor y a las sospechas de que el Partido apoye a Keiko Fujimori.

—Bueno, también eso. Pero pensaba en este momento en la Comisión Organizadora del Congreso que acaba de ser nombrada por los dirigentes del Partido. Otra vez todo a dedo, sin consulta a las bases y sin pedir propuestas de compañeros realmente independientes y de limpia trayectoria.

—Habrá que tomar medidas de fuerza, compañero Veterano. Que los jóvenes intervengan. Convoquemos a una protesta masiva aquí en la Casa del Pueblo. Que los dirigentes sepan de una vez por todas que ya estamos cansados de tanta moña. Pintemos las paredes, rompamos un par de lunas y reventemos algunos “camotes”.

—No, compañero Bisoño. Nada de escándalos ni de actitudes irresponsables. Ni mucho menos lavar la bandera indoamericana en la calle como pituquitos caviares. ¿Acaso queremos echar más leña al fuego para que los rábanos se burlen de nosotros? ¿Quieres salir en el diario comunistoide “La Primera” con un titular que diga “el aprismo se desmorona”?

—Claro que no. Esos tipos de “La Primera” son unos miserables. Pero entonces, ¿tenemos que aparentar que todo está bien aquí dentro del Partido, mientras los dirigentes hablan de votar por Fujimori sin que nadie los autorice?

—Paciencia, amigo, paciencia. Razonemos. ¿Nuestro partido está perdido y destruido?

—No. Tenemos muchos buenos compañeros de base dispuestos a luchar por un partido renovado y con una efectiva democracia interna.

—¿Los dirigentes nacionales actuales controlan a toda la militancia? ¿Acaso manejan a su antojo todos los organismos funcionales y territoriales?

—En realidad sólo tienen un control burocrático de algunos puestos claves. Además están divididos y enfrentados. Forman varios grupos.

—Ahora, pensemos con calma, mi estimado Bisoño. Constantemente se dice por ahí que nuestro partido tiene una “cúpula corrupta”. Sin duda han cometido muchas arbitrariedades. Y quizás algunos dirigentes que son congresistas o funcionarios de gobierno merezcan ese calificativo si el Poder Judicial así lo determina. Pero seamos rigurosos: ¿cúpula corrupta? ¿Son todos y cada uno de ellos delincuentes? ¿Todo el CEN debería estar destituido y denunciado penalmente? ¿Deberían estar todos en la cárcel? ¿El Presidente García también?

—Bueno, si así fuera, deberíamos dejar este partido y hacer otro nuevo. Con gente honesta y 
creyente en los ideales del aprismo.

—¿Y tú crees que esa es la situación que tenemos?

—De ninguna manera. Podemos y debemos pelear por la reorganización. Pero primero que se vayan los actuales dirigentes.

—Todo con calma, estimado joven. Si queremos renovar el partido sólo puede ser en democracia. Y eso significa que todos deben participar. Todos los apristas, sin excepción, deben tener derecho a opinar, elegir y ser elegidos. Si el partido se renueva, será en base a elecciones limpias. Así nos enseñó el gran Ramiro Prialé.

—¿Y si mañana el Presidente García dice que hay que votar por Keiko? ¿Qué hacemos? ¡Yo quemo mi carnet frente a Palacio de Gobierno!

—No exageremos. Aurelio Pastor llama a votar por Keiko pero sigue siendo aprista. El c. Armando ha expresado que se debe votar por Humala pero también sigue siendo aprista. Algo muy distinto es afiliarse a Humala o Keiko en secreto y hacer campaña por ellos burlando la disciplina del Partido. Conocemos algunos ejemplos muy concretos.

—¡Claro! Por ejemplo los compañeros del grupo…

—No hace falta mencionarlos. Ya sabemos quiénes son. Pero dejemos en claro que, como Partido, llamar a votar por Keiko, la marioneta del dictador encarcelado, sería un grave error. Igualmente lo sería llamar a votar por Humala, ex militarcito ambicioso rodeado de generales que quieren repetir la tiranía velasquista, financiado por empresarios corruptos manejados desde Brasil y Venezuela y que tiene hipnotizados a sus tontos útiles comunistas que sueñan con destruirnos como organización popular.

—¡Bien dicho don Veterano! ¡Ni con Tokio ni con Caracas! ¡Ni con la Diroes ni con los narcos! ¡Conocemos muy bien cómo se amarran los humalistas con los dirigentes cocaleros narcoterrucos!

—Así es, Bisoño. Hoy en día, para un verdadero demócrata el único voto digno posible es blanco o viciado. Hay que votar por lo que uno realmente cree, no por lo “menos malo”. Y si crees en la democracia, no puedes votar por dictadores, ni de “derecha” ni de “izquierda”. Dibuja en el voto tus estrellas apristas o “SEASAP” pero no seas cómplice del triunfo de ninguno de los dos candidatos corruptos que tenemos.

—¡Muy bien! Le cuento don Veterano. ¡Es realmente gracioso! Los cuatro gatos rojos de mi facultad andan sacando pecho porque creen que van a tomar al poder. Tanto ateísmo y marxismo y tanto poder para el pueblo para terminar arrodillados, primero ante un cura, ese tal Arana, y luego ante un milico prepotente que cambia cada día de programa de gobierno.

—¡Je, je! ¡Es verdad! Esos rábanos son necios como ellos solos. Y más aún quienes les creen.
Don Veterano se despidió de su joven amigo y apresuró el paso para tomar el bus Metropolitano. Bisoño cogió al vuelo una combi y el silencio y la soledad volvieron al viejo pórtico de la Casa del Pueblo. En medio de la penumbra, la imagen de Víctor Raúl levantando el brazo parecía evocar al filósofo griego Diógenes, aquel que caminaba con una lámpara de aceite diciendo “¡Busco a un hombre!”. Víctor Raúl parecía querer decir “¡Busco a un aprista!” ante una Casa del Pueblo oscura y desolada.

CONTINUARÁ


lunes, 9 de mayo de 2011

Sobre los desafíos del aprismo en el siglo XXI

                                                                                                          Por: Ricardo Ramírez Moreno
  
                                                                               PARTE I

ALGUNOS APUNTES SOBRE EL APRISMO POST HAYA, UN ERROR DE ENFOQUE FATAL Y LA PROPUESTA RENOVADORA DEL JEFE

Con ocasión de las últimos resultados electorales, se ha evidenciado la necesidad perentoria de plantearnos cuáles son los desafíos que enfrenta nuestra organización partidaria ante los cambios del sistema social que empiezan a caracterizar a este nuevo siglo, proceso que dota al mundo de nuevas formas de convivencia y estilos de vida intrínsecamente relacionados con los avances  de la  tecnología, así como genera nuevas formas de interacción social. Asimismoo, afecta las nociones tradicionales de gobierno, relaciones inter empresariales, familia, sociabilidad, etc., determinando un cambio de paradigmas.

Este  proceso se basa, fundamentalmente, en  la consolidación  de un sistema económico globalizado, por la democratización de la información y del conocimiento a través del internet, por una  nueva visión de la  educación, que es revalorada como fuente esencial del desarrollo y la riqueza, por la difusión y creciente consolidación en las sociedades más alejadas de los conceptos de libertades y ciudadanía, etc.

Asimismo representa un conjunto de experiencias, creencias y estilos de vida que afectan la forma en que un individuo percibe la realidad y la forma como este responde a esa percepción.

Ahora bien, la militancia, los dirigentes distritales, provinciales y nacionales de los últimos treinta años, no hemos hecho un acto de reflexión sobre este proceso mundial, que es posterior al deceso del fundador del aprismo, Víctor Raúl Haya de la Torre, perdiéndonos en el péndulo inacabable de una cultura de comité, encerrándonos en cuatro paredes y de espaldas a la realidad.

Prueba de ello son los resultados obtenidos en las últimas siete elecciones presidenciales, que demuestran que si no fuera por la magnitud del liderazgo de nuestro Presidente Alan García, el protagonismo de nuestro partido hubiera sido casi insignificante.

En el año 1980,  nuestro candidato presidencial, Armando Villanueva del Campo logro 1’ 087,190 votos, que representaban el 28% de los votos validos (ver cuadro 1).  


cuadro 1

El eje principal de la propuesta de Armando se enfocaba en el retorno del APRA a sus consignas primigenias, expresadas en el programa máximo de cinco puntos enunciados en 1926, y reivindicaba el discurso doctrinario de Haya de la Torre enunciado en su libro “El Antiimperialismo y el APRA”. Cabe precisar que en las internas, Armando Villanueva del Campo compitió contra  Andrés Townsend Ezcurra quien reivindicaba el legado del jefe aprista expuesto en su obra “30 años de aprismo”, en la que se desarrolla la tesis del “Interamericanismo democrático sin imperio” formulada en 1942 e incorporada como sexto punto del programa máximo por iniciativa de Ramiro Prialé en el III Congreso del PAP de 1957.
  
La derrota electoral de 1980 trajo consigo el surgimiento de un liderazgo nuevo, el del Presidente Alan García, quien despertó en las masas apristas y no apristas la esperanza de un futuro diferente, haciendo creíble la idea de que el aprismo representaba efectivamente un compromiso con todos los peruanos. Se impuso la paloma blanca y se cantaban el Himno Nacional y el vals “Mi Perú”. Por primera vez, en casi 50 años de aprismo y habiendo sido arrebatado al partido en dos oportunidades el acceso al gobierno, se sentía que el triunfo ya no era tan sólo el de un tercio histórico, sino una fuerza imparable de envergadura nacional. Alan García Pérez logró un triunfo abrumador, obtuvo 3’452,111 votos, que representaba el 53% de los votos efectivos (ver cuadro 2).
cuadro 2

El gran mérito del gobierno de Alan García fue apuntalar la fe en la democracia, empequeñeciendo el temor propiciado por los grupos terroristas. Sin embargo, en aquel entonces hubo un gran error de enfoque de nuestra dirigencia, incluyendo al Presidente, los cuales creyeron en un modelo que fue cuestionado por VRHT y que era una continuación del modelo del gobierno velasquista, que deba prioridad al proteccionismo económico, al “embalse” de precios, a los subsidios y, sobre todo, a una costosa actividad empresarial del Estado, sin percatarse de la creciente decadencia de los modelos estatistas, de la inminente caída del Muro de Berlín y de todo el sistema soviético, de la ambivalencia del imperialismo que permitía negociar en pie de igualdad las inversiones y, menos aún, sin entender a plenitud ni impulsar el Interamericanismo democrático sin imperio.
Se olvidaron que la esencia de nuestra doctrina es al mismo tiempo dialéctica y relativista, que creemos en los cambios con un carácter progresivo, en democracia, y que consideramos los avances tecnológicos y productivos un bien fundamental que nos obliga a considerar la ambivalencia  del capitalismo a favor del desarrollo de los pueblos. Este enfoque erróneo del período 1985-1990 llevó al gobierno al fracaso, y aisló al país del mundo, retrasando la gran transformación hacia la justicia social. Hasta hoy es casi un tabú reconocer aquello y hacer un mea culpa sincero.
Sin embargo, el PAP logró en las elecciones presidenciales de 1990 una buena votación. Tuvo 1’494,231 votos que representaba el 22.5% de los votos válidos. Y digo PAP porque hasta ese momento nuestra organización aun mantenía cierta sintonía con una parte de la población (ver Cuadro 3).
Ante el surgimiento de una derecha agresiva, detrás de la candidatura del escritor Mario Vargas Llosa, el Partido Aprista, no obstante sus errores, mantenía una importante posición como organización con liderazgo social, lo cual permitió obtener un decoroso porcentaje electoral al candidato aprista Luis Alva Castro.
cuadro 3

Luego, en la década de los 90, especialmente después del autogolpe fujimorista y del intento de eliminar a nuestro líder, quien tuvo que asilarse en Colombia y ausentarse del país por 10 años, ocurrió el desprestigio de nuestra clase política y del sistema de partidos, que no supo reinventarse y que no sintonizaba con los cambios que se estaban dando a nivel mundial. El discurso práctico y sencillo del fujimorato, que combinó arbitrariedad, corrupción y fácil acomodo con la moda neoliberal internacional, hizo que nuestra organización partidaria se fuera desvaneciendo lentamente, transformándose en una simple y banal maquinaria electoral. Pudimos ser el principal y más acreditado movimiento opositor al fujimorismo pero no lo fuimos. No estuvimos a la altura de ese desafío, nos paralizamos a la espera del retorno de Alan García.
Un ejemplo claro de esta situación ocurrió en 1995, cuando fue candidata Mercedes Cabanillas y por primera vez en nuestra historia quedamos con el 4% de los votos y perdimos la inscripción electoral. Se lograron apenas 297,327 votos de 12 millones aproximadamente (ver cuadro 4).

cuadro 4
 Este resultado ya evidenciaba el decaimiento de nuestra organización partidaria como institución que articula las esperanzas y las aspiraciones de la población, y la dirigencia sólo atinó a la sobrevivencia.
Hubo esfuerzos asilados de reflexión sobre algunos aspectos partidarios, tanto doctrinarios como de organización, sin embargo hubo incomprensión hacia quienes querían impulsar un nuevo enfoque. Prevaleció un perjudicial culto pasatista y dogmático al recuerdo de Víctor Raúl, contradictorio con el pensamiento siempre abierto a la renovación y la modernidad que caracterizó a nuestro jefe y fundador. El partido no sólo estaba auto marginándose de la política real, perdiendo presencia entre las grandes mayorías, sino también perdiendo sintonía con el desarrollo del acontecer político mundial, al no percibir los nuevos elementos que fueron abriendo camino al fenómeno actual de la globalización y la revolución cibernética.
Como parte de esta situación, en las elecciones del año 2000, nuestro candidato a la presidencia Abel Salinas obtuvo aproximadamente el 1% de la votación nacional, es decir 153,319 votos de 14’567,468 electores (ver cuadro 5).
  

cuadro 5
Esta derrota abrumadora de la organización partidaria pasó desapercibida para los propios apristas, gracias a la inestabilidad del gobierno  fujimorista y su posterior caída. Sin embargo, el resultado negativo puede comprobarse en el pequeño rol que tuvo el aprismo en la protesta democrática contra el reeleccionismo de Fujimori y en la prominencia de otros grupos y personalidades cuando el corrupto gobernante se vino a pique. El PAP no se mostró ni como el más importante ni como el más activo opositor al fujimorismo. Peor  aún, el PAP tuvo un gran revés, al comprobarse que uno de sus más prominentes líderes, fue  parte de un VLADIVIDEO filmado por el  siniestro “poder detrás del trono”, Vladimiro Montesinos. Y existe la fuerte sospecha que no  actuó solo, sino en cumplimiento de una orden  de la cúpula y que inclusive era de conocimiento del CEN de ese entonces, y que se sacrificó a  este líder para la sobrevivencia de la misma, sancionándolo severamente y estigmatizándolo desde dentro y fuera del PAP, situación que aun no ha sido esclarecida.
Antes continuar este repaso histórico debo precisar y reclamar a los que hoy anuncian, a los cuatro vientos, que la reivindicación del aprismo pasa por retornar a las ideas primigenias del “joven Haya” de 1924, 1926 o 1928, antes de la fundación del Partido Aprista Peruano, que hay un solo Haya de la Torre, en continua evolución, defensor de la democracia y de la modernidad, impulsor de la unidad continental sin extremismos ni estatismos, partidario de la coordinación constructiva con los países desarrollados, irreconciliable con los totalitarios de derecha o de izquierda, que pronto superó dialécticamente cualquier cercanía a las consignas de cuño comunista, como lo expresó en sus libros “Política aprista” (1932), “A dónde va Indoamérica” (1935), “La defensa continental (1942), “Y después de la guerra, ¿qué?” (1946), “Espacio-tiempo histórico” (1948), “Treinta años de aprismo” (1955) y “Toynbee frente a los panoramas de la historia” (1956).
Cumplidas tres décadas de la muerte de Haya de la Torre, muchos aún no comprenden la esencia de su gran mensaje renovador, lo que conduce a tener un partido desorientado ideológicamente y que no cuenta con el apoyo popular, peor aún, con un estilo comunicativo y un discurso aferrados al pasado y que no sintoniza con la población. Tales puristas anacrónicos defienden el programa máximo de cinco puntos de 1926, sin reflexionar sobre la nueva realidad actual, como sí lo hizo Haya desde 1931 hasta sus últimos años, enseñando la importancia de considerar la unidad de América Latina en un contexto más global, incluyendo el  “Interamericanismo democrático sin imperio”; explicando el verdadero significado de la consigna “pan con libertad”, que significa “quitar riqueza al que la tiene sino crear riqueza para el que no la tiene”, como fundamentó en su memorable “Discurso del reencuentro” de 1945; defendiendo que el verdadero antiimperialismo no es poner barreras a la comunicación y la captación del progreso tecnológico de los países poderosos sino condicionar sus inversiones con criterio constructivo, bajo una democracia siempre fortalecida, ampliada y perfeccionada en su sentido social.
Es importante resaltar la vocación dialéctica-relativista de VRHT, pues siempre tuvo una visión de la historia como un eterno devenir de nuevas realidades, las cuales debían ser estudiadas y consideradas políticamente según su tiempo y su espacio geoeconómico.
No perdamos de vista los aportes doctrinarios y el método que VRHT nos legó con “Treinta años de aprismo” y “Espacio-tiempo histórico”.
VRHT observó que la historia universal, a semejanza de la física espacial, muestra campos gravitacionales donde diversas naciones y grupos humanos tienden a atraerse y formar conglomerados cada vez más amplios. Tal es el caso de América Latina como pueblo-continente, que comprende un conjunto diverso y complejo de países en un mismo espacio y con una tendencia a buscar ahondar sus vínculos. Sin embargo, no obstante compartir un mismo espacio, los pueblos comprendidos pueden pertenecer a distintos tiempos, es decir, distintos grados de desarrollo cultural y social, como también ocurre en América Latina. A la inversa, podemos coincidir en el tiempo histórico de evolución con otros pueblos que no pertenecen a nuestro mismo espacio y son bastante lejanos.
En la época de los incas, por ejemplo, los antiguos peruanos compartían un mismo grado de evolución con los aztecas, cuyo espacio era bastante distante y ajeno al nuestro entonces; a su vez, los incas tenían grandes diferencias evolutivas con los cercanos pueblos amazónicos, con quienes guerreaban frecuentemente. La tendencia de la historia, nuevamente a semejanza de la física espacial, apunta hacia acortar las distancias y los tiempos. La humanidad quiere vencer las distancias espaciales y también las distancias temporales mediante la comunicación, el intercambio y la difusión de la cultura. Todo movimiento cultural, social o político que facilita el acercamiento espacial y la aceleración del desarrollo mediante el intercambio de experiencias es positivo y progresivo para la historia. Todo movimiento cultural, social o político que pone barreras a la comunicación y ahonda las diferencias de espacio-tiempo es retardatario.
El comunismo que imponía el muro de Berlín y encerraba en un hermetismo cultural a los países de su órbita; el fundamentalismo musulmán que impide por la fuerza el contacto con la cultura occidental y proclama la “guerra santa” contra ella; y los nacionalismos radicales y estrechos que pretenden aislar con sistemas estatistas obsoletos a países en vías de desarrollo que requieren de la tecnología y la dinámica empresarial de los países desarrollados, son típicos ejemplos de esta actitud reaccionaria, que trae consigo de manera intrínseca el rechazo de la democracia.
A nivel de cada pueblo-continente y, dentro de él, a nivel de cada nación y cada provincia y circunscripción, nos toca analizar con realismo las diferentes combinaciones de desigualdades de espacio y de tiempo que afectan nuestro proceso de desarrollo. La historia particular de cada pueblo pertenece a una visión también particular sobre los mismos, determinada por sus características geográficas  y económicas, dando como resultado un conjunto diferenciado de velocidades de desarrollo social y económico que forman un sistema. Por ello VR afirma que el espacio-histórico y el tiempo-histórico forman una unidad dialéctica que nos permite entender con mayor profundidad el proceso histórico de los pueblos.
Haya de la Torre nos dice que no hay una sola historia universal sino un sistema de “universos”, cada cual con su propio desarrollo (económico, político, cultural, científico), con encuentros y desencuentros con otros “universos” que viven procesos diferentes. De este modo, es distinto el desarrollo de Norteamérica, distinto el de Indoamérica y todavía más distinto el de Asia, porque cada uno tiene sus propias condiciones tecnológicas, científicas y culturales, y diferentes escenarios de desarrollo y de necesidades generadas. Por tanto también son diferentes sus respectivas soluciones.
Entonces, ¿qué nos quiso decir VRHT respecto a nuestra tarea histórica, como partido, como  ideología, como pensamiento social?
Para ello debemos comprender que existen nuevos escenarios políticos sociales y que estos se expanden y obligan a tener nuevos ángulos de observación de nuestra historia, y como gran partido no podemos estancarnos en determinadas ópticas o paradigmas. Nuestro gran maestro nos enseñó que el movimiento universal tiene varias velocidades y varios caminos. Todo se mueve, todo deviene, pero no por un misma y sola ruta, ni con un mismo y sincrónico movimiento. Por tanto no podemos aplicar las ideas y las propuestas esgrimidas en un tiempo determinado, desarrolladas en circunstancias mundiales específicas,  ni tampoco  aplicar soluciones y formulas  importadas de otras realidades. Pero sí, y esto nos ratifica la grandeza de VRHT, nos enseñó un norte y una brújula para el futuro. Ese norte es la noción de justicia social, entendida como Pan con Libertad, derrotero inamovible que trasciende al tiempo y espacio históricos. Y la brújula es su método dialéctico-relativista de interpretación de la realidad.  Por eso siempre su pensamiento estuvo caracterizado por determinar que la relación entre dos cursos históricos que se unen en algún punto de la historia cambia el devenir de las sociedades mas no su pasado.
Debemos entender la justicia social y el desarrollo con Pan y Libertad como la inclusión de hombres y mujeres en el proceso de desarrollo, en equidad de condiciones y de oportunidades. Es decir, justicia social es agua para todos, luz para todos, educación para todos, es salud para todos, etc. El desarrollo con Pan y Libertad representa la reafirmación de las libertades sociales, económicas y políticas como derechos  fundamentales e inalienables de la persona, indispensables para la vida en sociedad. Libertades que sólo se pueden dar a plenitud cuando no exista la pobreza. Por lo tanto, la persona es verdaderamente libre si y solo si contamos con un escenario en el que ya no exista  hambre y ni sed  tanto materiales como espirituales. En el caso de que puedan cubrirse  las necesidades  básicas, si estas no se dan en libertad, no habrá desarrollo ni calidad de vida, por lo tanto no se puede dar libertad sin pan ni pan sin libertad.
La propuesta histórica de VRHT es  tener una conciencia de nuestra propia historia en sintonía  de los nuevos tiempos e interpretarla desde su propia realidad.
Entendiendo esto, recién podemos analizar estos  últimos diez años, que empiezan con el retorno de Alan García Pérez al país y a la política nacional, lo cual significó el relanzamiento del aprismo en la escena nacional.
En el año 2001, nuestro líder Alan García Pérez, llegó al Perú con un discurso que reivindicó la lucha contra las grandes injusticias, sobre todo aquellas provenientes del extremismo neoliberal de la economía y de las políticas sociales clientelistas del gobierno de Alberto Fujimori. Después de 10 años de ausencia, su voz fue ampliamente escuchada en las plazas del país y en los medios de comunicación. 
El discurso del Presidente era diferente, y proponía una nueva forma de enfocar los problemas del país. La eliminación de la explotación de los “services”, el respeto de las ocho horas y el reconocimiento de las horas extras, el proceso de  descentralización, la reforma educativa, el retorno del banco agrario, etc. En esas elecciones Alan García Pérez obtuvo 2’732,857 votos de aproximadamente 15 millones de electores en primera vuelta, lo que representó el 26% de los votos validos (ver cuadro 6).
A pesar de la campaña denigratoria de grupos como el Frente Independiente Moralizador, del recuerdo de los errores del primer gobierno aprista y de los lastimosos resultados del PAP en los últimos diez años, Alan García logró obtener casi 5 millones de votos en segunda vuelta en ese año.

cuadro 6

Para el año 2006 se preparó una mejor campaña con el entusiasmo de muchos amigos y compañeros. Muchos viajamos con muy pocos recursos al sur del país, durante meses, en mi caso a la ciudad del Cusco durante 5 meses. Se organizaron Jornadas Nacionales de Trabajo de Campaña desde el año 2005, se hicieron campañas médicas a nivel nacional, se creó el voluntariado de profesionales y  jóvenes, asimismo la célula Jóvenes con Alan, la propaganda viva en los puentes, avenidas y calles de Lima, etc.

Y cuando nadie apostaba por el triunfo de Alan García, pues en el mes de febrero del 2006 sólo se contaba con el 13% de intención de voto, frente al 27% de Lourdes Flores y 20% de Ollanta Humala (fuente: Ipsos Apoyo, 13 de febrero 2006), una vez más nuestro Presidente  demostró  su gran capacidad de interpretación social y política, mas sus habilidades comunicacionales,  elaboró un discurso con  planteamientos que sintonizaron con las necesidades de la población. Así para la encuesta de Ipsos Apoyo del 02 de abril de ese año, Lourdes Flores obtenía el 23%, Alan García el 21% y Ollanta Humala el 28%.

En las elecciones presidenciales Alan García Pérez obtuvo 2’985,858 votos de aproximadamente 16.5 millones de electores en primera vuelta, lo que representó el 24.3% de los votos válidos (ver cuadro 7), pasando a la segunda vuelta y logrando finalmente la Presidencia de la Republica por segunda vez con el 53% de los votos válidos.

cuadro 7

Muchos analistas se preguntaron entonces, como nosotros nos preguntamos ahora, ¿fue el PAP y su organización la que casi llevó al triunfo a Alan García en el 2001 y al triunfo del 2006 o fue la figura misma y la calidad política del liderazgo de Alan García?

Para responder esta  pregunta, debo  precisar que el APRA es la suma de personajes, planteamientos, ideología, doctrina e historia de grandes líderes, incluyendo mártires. Durante 55 años VRHT fue el líder indiscutible del partido, al cual dedicó su vida y su obra. Después de su muerte  debemos también reconocer, que la conducción del aprismo se definió por la magnitud del liderazgo de Alan García Pérez, quien a sus 35 años dio un impulso tremendo a la vida de nuestra institución.

Sin embargo, como antes lo hemos  expresado,  fuimos víctimas de un gran error de enfoque de nuestra propia ideología, y negamos el mensaje y la advertencia que el mismo VRHT expresaba en sus últimos años, de no caer en el estancamiento ideológico, no repetir errores ajenos, no caer en esquematismos y copias mecánicas de recetas para otro espacio-tiempo y no suponer que las soluciones del Perú estaban ya definidas con lo que él había desarrollado durante su vida.

 Así mientras nuestro aparato partidario se fue diluyendo ante la ineptitud y falta de voluntad de cambio de todos sus militantes, ante la  torpe espera de la directiva o la orden del dirigente y ante la  ausencia de mentes brillantes y figuras descollantes, nuestro líder avanzó y cambió de  enfoque. Y ahora más que nunca debemos reflexionar este tema.

Así Alan García nos trajo en su evolución un nuevo discurso y una interpretación de la realidad que sintonizaron con la población.  Y esto en la línea dialéctica-relativista de Haya de la Torre. El presidente nos recuerda que Haya nos dijo: "El aprismo no es un dogmatismo cerrado y arbitrario sino una línea de acción hacia el infinito" (Cartas a los Prisioneros Apristas. 1932. Obras Completas T. VII, 205);  "La ideología y la doctrina deben refrescar siempre sus principios, afirmando sus grandes propuestas pero enriqueciéndolas de acuerdo con la realidad y las circunstancias" (Obras Completas T. I, 343); "El desarrollo histórico social no está sujeto a itinerarios prefijados. Y en ese punto incide la validez argumental de los científicos portavoces del indeterminismo o de la incertidumbre" (Obras Completas T. I, 386); "El modo en que los hombres producen e intercambian económicamente, varía de una sociedad a otra y dentro de cada sociedad, de una generación a otra" (cita de Engels en prólogo a las Obras Completas -1976) y “Debemos crear riqueza para quien no la tiene. ¿Por qué vamos a circunscribir nosotros el programa del partido del pueblo como soporte de la pequeña riqueza del Perú? Eso sería concebir los ideales apristas con un radio de visión de pigmeos" (Obras Completas T. V, 146; T. I, 304).

Y en esa línea nos propone 7 tareas fundamentales para el aprismo frente a la modernidad:
-      LA MODERNIZACIÓN DEMOCRÁTICA Y SOCIAL
-      LA MODERNIZACIÓN ECONÓMICA Y COMERCIAL
-      LA MODERNIZACIÓN DESCENTRALISTA Y LA REDISTRIBUCIÓN   ESPACIAL DE LA POBLACIÓN
-      LA MODERNIZACIÓN EDUCATIVA Y CULTURAL
-      MODERNIZACIÓN EN EL ÁREA DE LA SALUD.
-      MODERNIZACIÓN EN LA ADMINISTRACIÓN DE LA JUSTICIA Y LA SEGURIDAD CIUDADANA
-      MODERNIZACIÓN Y REFORMA DEL ESTADO

Y estas propuestas que fueron plasmadas en gran parte en nuestro gobierno, el cual a pesar de las críticas infundadas, es uno de los mejores de la historia en términos económicos y sociales. El Presidente García condujo su gobierno convocando a todas las fuerzas políticas y sociales a fortalecer la institucionalidad democrática y abrió las puertas a un amplio consenso desde el Acuerdo Nacional, cuyo último conjunto de sugerencias están resumidas en la propuesta del Plan Bicentenario - Plan Nacional de Desarrollo 2021, modelo de planeamiento estratégico democrático que encierra ideas, metodologías y proyectos para continuar el modelo de desarrollo actual.

Pero volviendo a la pregunta y la luz de los últimos resultados electorales, ¿Qué pasa con el APRA?, mejor dicho ¿qué pasa con los militantes y dirigentes apristas que no  sintonizan con la población?

Y torpemente  acusan a Alan García, los mismos que no han cambiado su enfoque y que hoy se alinean con Ollanta Humala.

Es mi deber como aprista y nieto de aprista, reivindicar el pensamiento de nuestro jefe, a la luz de la propuesta del Presidente Alan García Pérez, el cual le da un nuevo impulso a nuestro pensamiento y mantiene viva nuestra lucha por la Justicia social y el desarrollo con Pan y Libertad.

Y respondiendo quien fue el responsable del triunfo en 2006 y quien es el responsable de la derrota actual, yo creo que debemos hacer una mea culpa como partido, el cual está dormido sobre sus laureles, el cual se ha convertido en un cumulo de ismos sustentados por el clientelismo y la compra de conciencias, el cual se ha mediocrizado en la simple tarea de operadores y no de cuadros preparados para ejercer un legítimo liderazgo social y llegar al pueblo con un mensaje de modernidad y de esperanza. Todos tenemos un lugar y una responsabilidad en el proceso actual que vive el partido. Sin embargo somos ya bastantes los que pedimos  renovación, pero la renovación no debe ser de nombres ni de  turnos por edades, sino de formas de pensamiento y de actuar, y de reivindicar el pensamiento del aprismo y el ejemplo de vida del Viejo en el nuevo contexto de la modernidad y de la globalización.