Los argumentos del
Movadef contra la democracia
Hugo Vallenas
Málaga
Hernán Hurtado
Castro
Billy Morales
Contreras
Luis Zaldívar
Schrader
---El “Movadef” es
un organismo de fachada de la subversión
---Su estrategia
fue trazada personalmente por Abimael Guzmán
---La amnistía
general es para reiniciar política subversiva
---Labor del
“Movadef” tiene impacto internacional
VENDIDOS - Disfrutando
de una cómoda prisión producto de su colaboración con Fujimori, el genocida
Abimael Guzmán hoy en día ordena a jóvenes ingenuos del “Movadef” enfrentarse
al Estado reclamando una amnistía general. En la foto, de octubre de 1993,
bañaditos y con ropita nueva, proponen su humillante y fracasado “Acuerdo de
paz” los derrotados cabecillas senderistas Angélica Salas, Osmán Morote, Martha Huatay, parados
detrás de Elena Iparraguirre, Abimael Guzmán (con el pelo teñido) y María
Pantoja.
El Movadef según el
Movadef
Lo
primero que debe llamarnos la atención es que allí se define al “Movadef”, sin
eufemismos, como una agrupación de fachada del PCP-“Sendero Luminoso”. Dice
textualmente: “[El Movimiento] no es partido, es frente político; su carácter
es ser organismo de frente dirigido por el proletariado y la ideología que lo
guía es el marxismo-leninismo-maoismo, con el objetivo de luchar por la
amnistía general y lograr la libertad de los prisioneros políticos” (p. 24).
Por
tanto, no es como suelen decir sus voceros, un organismo amplio y democrático
donde puede ingresar cualquier interesado en dicha amnistía general, por
ejemplo, la congresista fujimorista Luisa María Cuculiza. No es así, sus
integrantes son militantes senderistas convictos y confesos; seleccionados,
adoctrinados y entrenados con mucho cuidado, cuya tarea política particular es
promover la amnistía. Igual podría ser, en otro organismo de la red senderista,
realizar algo menos pacífico.
Estrategia trazada
por Abimael Guzmán
El
folleto también consigna que la estrategia del “Movadef” fue trazada
directamente por Abimael Guzman (a) “Presidente Gonzalo”, desde la prisión,
luego que fracasaran sus conversaciones por un Acuerdo de Paz con el gobierno
de Fujimori, realizadas entre junio y octubre de 1993. Dice el “Movadef”: “En
agosto del 2006, el Dr. Guzmán especifica la política fundamental de 1993 a las
condiciones actuales como ¡Solución política! ¡Amnistía general!
¡Reconciliación nacional!” (p. 23).
Sin
embargo, el “Movadef” aclara que el reclamo no está dirigido al gobierno de
turno, ni hay una propuesta política previa a la negociación del pedido de
amnistía, como sería lo lógico. Es al revés, el Estado peruano debe dar la
amnistía general (por igual para terroristas y fujimoristas, cualquiera sea el
delito cometido) como condición previa para un entendimiento político. Y el “Movadef”
debe lograr que el pueblo haga suya la demanda desarrollando un conflicto con
el Estado. Por consiguiente: “La lucha popular debe tomar la bandera de los
prisioneros políticos como parte de su propia lucha. He ahí la tarea del
Movimiento” (p. 24).
Una amnistía que no
garantiza paz
Resulta
casi risible cómo describe el “Movadef” el desenlace de la guerra interna que
haría necesaria la amnistía. Indica que “hubo una guerra popular […] cuyas
causas son políticas y por tanto su solución tiene que ser política”. Y añade
que en esta guerra se enfrentaron “las clases oprimidas y explotadas, la
inmensa mayoría” contra “las clases reaccionarias” que “conforman y dirigen el
Estado peruano que no representa en modo alguno al pueblo por más que lo digan
y difundan” (p. 18).
En
otras palabras, no tuvimos una acción terrorista de un grupo minoritario que
finalmente quedó, en su mayor parte, cercado y agotado, sino una guerra civil
de “la inmensa mayoría” del pueblo contra un Estado “que no representa” a la
Nación. Desconocer la legitimidad del Estado y sus instituciones, entre ellas
el voto popular, no puede ser el punto de partida para ningún acuerdo de paz.
También
añaden que su demanda de amnistía es parte de su estrategia subversiva: “El
propósito que tenemos con la amnistía general es […] pasar a un nuevo momento
de reconocimiento de responsabilidades. […] No se trata de una conciliación de
clases sino de un acto político post guerra en beneficio de los revolucionarios,
del pueblo y de la sociedad peruana en su conjunto” (p. 21). Todo queda muy
claro.
Qué significa el
marxismo-leninismo-maoismo de SL
El
folleto del “Movadef” indica que sus integrantes deben “bregar por unirnos en
la defensa, validez y vigencia del marxismo-leninismo-maoismo” y “combatir lo
que se le opone”, como las posiciones de “Bob Avakian, quien señala que en la
actualidad es erróneo plantear marxismo-leninismo-maoismo sino nueva síntesis”
(p. 6).
En
otras palabras, Bob Avakian no quiere hacer la guerra popular al Presidente
Obama y no cree que la guerra revolucionaria sea un dogma permanente y Sendero
Luminoso sí. Es decir, nunca deben deponerse las armas. En eso consiste el
“marxismo-leninismo-maoismo-pensamiento Gonzalo”. Interesante, ¿no?
Acuerdo de paz para los tontos
En
otras palabras, lo que define el marxismo-leninismo-maoismo senderista es que
la lucha armada nunca cesa. Todo lo demás es “táctica política” para distraer
el enemigo. Según los senderistas organizados en el exterior, la doctrina
abimaelista se resume en esta frase: “¡Somos partidarios de la teoría de la omnipotencia de la guerra revolucionaria!” (ver: http://www.perucrpm.com/). Sin duda alguna, esta es
una de las tesis básicas que creen fanáticamente los militontos del “Movadef”.
Que se vayan al cacho con su pedido de amnistía.