Pensamiento libre sin ideología es como coito asistido

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jueves, 12 de septiembre de 2013

LOS ARGUMENTOS DEL MOVADEF CONTRA LA DEMOCRACIA


Los argumentos del Movadef contra la democracia
Hugo Vallenas Málaga
Hernán Hurtado Castro
Billy Morales Contreras
Luis Zaldívar Schrader

---El “Movadef” es un organismo de fachada de la subversión
---Su estrategia fue trazada personalmente por Abimael Guzmán
---La amnistía general es para reiniciar política subversiva
---Labor del “Movadef” tiene impacto internacional


VENDIDOS - Disfrutando de una cómoda prisión producto de su colaboración con Fujimori, el genocida Abimael Guzmán hoy en día ordena a jóvenes ingenuos del “Movadef” enfrentarse al Estado reclamando una amnistía general. En la foto, de octubre de 1993, bañaditos y con ropita nueva, proponen su humillante y fracasado “Acuerdo de paz” los derrotados cabecillas senderistas Angélica Salas, Osmán Morote, Martha Huatay, parados detrás de Elena Iparraguirre, Abimael Guzmán (con el pelo teñido) y María Pantoja.

Según las conveniencias de la situación política, el “Movadef” (“Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales”), agrupación de fachada del PCP-“Sendero Luminoso”, coloca o retira de su blog oficial el documento que norma sus actividades (ver http://movamnsitiayderfundamentales.blogspot.com/). Es un archivo en PDF con el cuadernillo de las resoluciones de su II Convención Nacional, realizada en mayo de 2010. Allí está dicho todo, o casi todo.

El Movadef según el Movadef

Lo primero que debe llamarnos la atención es que allí se define al “Movadef”, sin eufemismos, como una agrupación de fachada del PCP-“Sendero Luminoso”. Dice textualmente: “[El Movimiento] no es partido, es frente político; su carácter es ser organismo de frente dirigido por el proletariado y la ideología que lo guía es el marxismo-leninismo-maoismo, con el objetivo de luchar por la amnistía general y lograr la libertad de los prisioneros políticos” (p. 24).

Por tanto, no es como suelen decir sus voceros, un organismo amplio y democrático donde puede ingresar cualquier interesado en dicha amnistía general, por ejemplo, la congresista fujimorista Luisa María Cuculiza. No es así, sus integrantes son militantes senderistas convictos y confesos; seleccionados, adoctrinados y entrenados con mucho cuidado, cuya tarea política particular es promover la amnistía. Igual podría ser, en otro organismo de la red senderista, realizar algo menos pacífico.

Estrategia trazada por Abimael Guzmán

El folleto también consigna que la estrategia del “Movadef” fue trazada directamente por Abimael Guzman (a) “Presidente Gonzalo”, desde la prisión, luego que fracasaran sus conversaciones por un Acuerdo de Paz con el gobierno de Fujimori, realizadas entre junio y octubre de 1993. Dice el “Movadef”: “En agosto del 2006, el Dr. Guzmán especifica la política fundamental de 1993 a las condiciones actuales como ¡Solución política! ¡Amnistía general! ¡Reconciliación nacional!” (p. 23).

Sin embargo, el “Movadef” aclara que el reclamo no está dirigido al gobierno de turno, ni hay una propuesta política previa a la negociación del pedido de amnistía, como sería lo lógico. Es al revés, el Estado peruano debe dar la amnistía general (por igual para terroristas y fujimoristas, cualquiera sea el delito cometido) como condición previa para un entendimiento político. Y el “Movadef” debe lograr que el pueblo haga suya la demanda desarrollando un conflicto con el Estado. Por consiguiente: “La lucha popular debe tomar la bandera de los prisioneros políticos como parte de su propia lucha. He ahí la tarea del Movimiento” (p. 24).

Una amnistía que no garantiza paz

Resulta casi risible cómo describe el “Movadef” el desenlace de la guerra interna que haría necesaria la amnistía. Indica que “hubo una guerra popular […] cuyas causas son políticas y por tanto su solución tiene que ser política”. Y añade que en esta guerra se enfrentaron “las clases oprimidas y explotadas, la inmensa mayoría” contra “las clases reaccionarias” que “conforman y dirigen el Estado peruano que no representa en modo alguno al pueblo por más que lo digan y difundan” (p. 18).

En otras palabras, no tuvimos una acción terrorista de un grupo minoritario que finalmente quedó, en su mayor parte, cercado y agotado, sino una guerra civil de “la inmensa mayoría” del pueblo contra un Estado “que no representa” a la Nación. Desconocer la legitimidad del Estado y sus instituciones, entre ellas el voto popular, no puede ser el punto de partida para ningún acuerdo de paz.

También añaden que su demanda de amnistía es parte de su estrategia subversiva: “El propósito que tenemos con la amnistía general es […] pasar a un nuevo momento de reconocimiento de responsabilidades. […] No se trata de una conciliación de clases sino de un acto político post guerra en beneficio de los revolucionarios, del pueblo y de la sociedad peruana en su conjunto” (p. 21). Todo queda muy claro.

Qué significa el marxismo-leninismo-maoismo de SL

El folleto del “Movadef” indica que sus integrantes deben “bregar por unirnos en la defensa, validez y vigencia del marxismo-leninismo-maoismo” y “combatir lo que se le opone”, como las posiciones de “Bob Avakian, quien señala que en la actualidad es erróneo plantear marxismo-leninismo-maoismo sino nueva síntesis” (p. 6).

Este exótico comentario es particularmente interesante. Ese tal Bob Avakian, es el líder máximo del RCP-USA (Partido Comunista Revolucionario de EE UU), cuyo sitio web es http://revcom.us/ y representa al grupo más fuerte del Movimiento Revolucionario Internacionalista (MRI), fundado en 1984 por maoistas enemigos del viraje procapitalista del gobierno comunista chino. En el MRI, Avakian coincide en general con el senderismo pero no cree en el “culto a la personalidad” del “Presidente Gonzalo” ni en su tesis principal sobre la guerra revolucionaria en todo tiempo y lugar.

Hace muy poco, el 27 de octubre de 2012, una delegación de Sendero polemizó en Madrid en una reunión mundial del MRI con el grupo de Avakian, defendiendo que “el pensamiento Gonzalo da contribuciones al marxismo, como la militarización de los Partidos Comunistas; esta experiencia tiene validez universal por lo cual es una demanda y necesidad que los Partidos Comunistas del mundo se militaricen” (http://www.solrojo.org/mpp_doc/mpp_20121027_Conf.html).

En otras palabras, Bob Avakian no quiere hacer la guerra popular al Presidente Obama y no cree que la guerra revolucionaria sea un dogma permanente y Sendero Luminoso sí. Es decir, nunca deben deponerse las armas. En eso consiste el “marxismo-leninismo-maoismo-pensamiento Gonzalo”. Interesante, ¿no?

Acuerdo de paz para los tontos



En otras palabras, lo que define el marxismo-leninismo-maoismo senderista es que la lucha armada nunca cesa. Todo lo demás es “táctica política” para distraer el enemigo. Según los senderistas organizados en el exterior, la doctrina abimaelista se resume en esta frase: “¡Somos partidarios de la teoría de la omnipotencia de la guerra revolucionaria!” (ver: http://www.perucrpm.com/). Sin duda alguna, esta es una de las tesis básicas que creen fanáticamente los militontos del “Movadef”. Que se vayan al cacho con su pedido de amnistía.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Conferencia: Diferendo Perú-Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya


Conferencia: Diferendo Perú-Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya

Jueves 29 de noviembre de 2012
Auditorio del rectorado de la UAP (Jesús María- Lima)

¡Exitosa jornada!
La Escuela de Gobierno y Planificación de la Universidad Alas Peruanas (Egplan – UAP), en el marco de la fase oral del diferendo marítimo Perú-Chile, realizó un encuentro de especialistas que desarrollaron los puntos de vista que sostienen los Estados ante La Haya y con especial énfasis lo que ha significado la posición histórica del Perú en materia marítima.
Dr. Agustín Haya de la Torre, director Egplan-UAP

La introducción al tema estuvo a cargo del Dr. Agustín Haya de la Torre, quien comentó y comparó diversos casos de diferencias limítrofes. El fallo del tribunal de La Haya debe ser aceptado por los Estados en señal de una democracia avanzada y mencionó: “… donde nuestras fronteras deben reducirse y la integración, como política, debe abrirse paso”. De igual forma la superación del decimonónico “límite absoluto del territorio” por el “límite relativo del territorio”.

Hugo Vallenas precisó las funciones de La Haya, la posición del Estado Peruano, la del Estado Chileno y las respectivas comparaciones que favorecen la defensa argumental sostenida del Estado Peruano. Además de que por encima de este proceso, se encuentran los cientos de familias afectadas en un territorio marítimo que ha sido de mutuo provecho, donde históricamente no existieron límites rígidos, salvo para los barco-factorías extranjeras.

Y las reflexiones finales fueron entonadas por Daniel Parodi, proponiendo ver mas allá del fallo de La Haya, donde la historia de países vecinos no se encime de resentimientos, sino aprenda y propicie el (re)encuentro de pueblos tan parecidos y tantas veces coincidentes como en la guerra contra España de 1864-1866 donde el Perú tuvo apoyo de una columna chilena, como la hospitalidad del pueblo peruano a O’Higgins en el exilio o más tarde la del pueblo chileno respecto al ex presidente Billinghurst. Y si se prefiere con la gira del “combinado del pacífico”,- equipo donde figuras de la talla de Lolo Fernández y Alejandro Villanueva con sus pares chilenos fungieron de embajadores de la fraternidad Perú-Chile después de la firma del acuerdo de 1929. Una manera de ver la historia en su real pluralidad para un devenir inteligente y fraterno.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

APRISMO, ESTADO DE DERECHO Y TERRORISMO. Por Hugo Vallenas



Aprismo, Estado de Derecho y terrorismo

Hugo Vallenas


Es necesario recordar que desde julio de 1942, el aprismo ha tenido una posición muy clara sobre la amplitud que puede tener el Estado de Derecho ante los fenómenos políticos que lo desafían. En esa fecha, la Convención clandestina del PAP que oficializó la tesis del “Interamericanismo democrático sin imperio” (la alianza con los EE UU contra el nazi-fascismo y el comunismo), adoptó una tesis que se resume en una frase: “democracia para los demócratas, para quienes creen en ella y la defienden”.

Bajo esa orientación Haya de la Torre respaldó las famosas “Cuatro libertades” del Presidente Roosevelt, creadas con el fin de excluir de la comunidad democrática a las organizaciones racistas, totalitarias y saboteadoras del Estado de Derecho, así se vistan de seda.

Cuando concluyó la Segunda Guerra Mundial, la socialdemocracia (de la que siempre desconfió Haya de la Torre) sustentó que se otorgue derechos ilimitados, sin restricciones ideológicas o doctrinales, a todos los actores políticos participantes de la reconstrucción europea y del proyecto de integración de esas naciones. Desde entonces, algunos países de Europa han sido el escenario donde actúan a sus anchas, reuniendo fondos, haciéndose propaganda y afinando estrategias muchos grupos terroristas de todo el mundo, contando con el apoyo de políticos extremistas anidados en los Partidos Socialistas que tienen alguna posición de poder (parlamento, alcaldías, sindicatos, etc).

A diferencia de los “caviares” socialdemócratas de entonces, que defendían la “libertad política para todos”, sin excepción, la posición aprista ha sido siempre muy clara y recoge la tradición revolucionaria de los republicanos heroicos. Considera que los derechos y los deberes de la democracia competen a quienes forman parte del “contrato social” que es la base de una Constitución, juran lealtad a sus símbolos e instituciones y las defienden de todo peligro que las aceche. Es decir, “democracia para los demócratas, para quienes creen en ella y la defienden”; y no para quienes “no pueden garantizar la justicia sin pasar por la dictadura”, como indicaba Haya de la Torre en el libro Y después de la guerra, ¿qué?

Los actuales caviares criollos, frente al caso del Movadef, no tienen una orientación clara porque en la doctrina de sus agrupaciones figura el mismo principio socialdemócrata cuestionado por el aprismo, que otorga “libertades irrestrictas” para todos. Por eso el ex premier Lerner estaría de acuerdo con una amnistía para los terrucos si “prometen” no hacer otra vez lucha armada.

¿Ingenuidad? No, complicidad. Si usted, apreciado lector, se toma la molestia de consultar los manifiestos y demás documentos de los grupos Ciudadanos por el Cambio, Fuerza Social, Partido Comunista, Partido Comunista  del Perú y Partido Socialista, comprobará que ninguno defiende el Estado de Derecho. Todos consideran indispensable “cambiar el sistema” actual, imponer una “nueva democracia” y un “verdadero” cambio social. Lo mismo que el Movadef, que tampoco pregona abiertamente la dictadura del proletariado marxista-leninista.

Es un principio fundamental de una democracia que los grupos contrarios al Estado de Derecho no puedan disfrutar de impunidad y acceso a las elecciones. Reformando la ambigua Ley de Partidos Políticos dada por el Presidente Toledo (Ley 28094), debemos establecer que el ideario de cada partido o grupo defienda claramente los principios de la Constitución del Estado Peruano (¿les parece poco? Pídanselo a Javier Diez Canseco, a Gregorio Santos  o al padre Arana y vean cómo reaccionan). Tampoco puede autorizarse acceso a los poderes públicos a sentenciados por terrorismo (algo fundamental que tampoco aparece en la Ley 28094).

Indiquemos para terminar que no solamente hay que cuidarse del Movadef. En las marchas del SUTEP y las diversas protestas contra el gobierno comparten las banderas extremistas del Movadef otros grupos. Uno de ellos es el partido del Pacto Universal del Nuevo Israel fundado por el ya fallecido “profeta” Ataucusi, que tiene legalidad y puede postular a las elecciones no obstante desconocer al Perú como nación legítima. Otro es el grupo Alfa y Omega que también tiene legalidad no obstante oponerse a nuestra soberanía y proponer que nos sometamos a los dictados de ciertos extraterrestres. A simple vista dan risa pero no son grupos insignificantes ni carecen de recursos y entre ellos también tiene influencia y quizás control –y acceso a las elecciones-- el Movadef.

jueves, 12 de enero de 2012

COMPROMETIÉNDONOS: Los partidos políticos en crisis... Pero académica. Por J. Bulnes


El jueves 12 de enero en el programa televisivo de “Coloquios del Ojo Izquierdo” que dirige el historiador Hugo Vallenas, y se difunde en el canal de internet TVI, se levantó un debate acerca de los partidos políticos. Al respecto quiero señalar lo que considero una llamada de alerta sobre el tratamiento mono – ideológico que se hace del tema. Así, es importante comenzar señalando que en la entrevista que le hicieran al ex colaborador emerretista  y actual segundo vicepresidente del Parlamento, Yehude Simon, en el diario La República del día miércoles 11 de enero del 2012, le formularon la siguiente pregunta: “¿Quiere decir que estos procesos [el de la revocatoria a la alcaldesa de Lima] generan inestabilidad? Producen inestabilidad bárbara: algunos alcaldes en el primer año empiezan a aprender, algunos no tienen ningún banco de proyectos para obras y otros ni siquiera tienen presupuesto por deudas inmensas”. Este tipo de respuesta no podría ser aceptada si hubiese un sistema de partidos fuerte, pero sobre todo, si la cultura política del país no estuviese influida por el diletantismo político.

A partir de ello, considero que el tema de los partidos políticos, su importancia, su tratamiento desde la institucionalidad, sus críticas en función  a que ya no representan a las grandes mayorías o que están en crisis (lo que es una muletilla temática entre los "entendidos") ha sido tratado bajo una perspectiva académica  que se reduce en la formula asociativa siguiente: institución – democracia – sociedad civil.  Habría que decir lo siguiente con respecto a esta asociación, que es una referencia recurrente de aquellos que han visto y ven la política desde la sociedad civil y diagnostican la desaparición  de los partidos políticos porque arguyen que éstos están henchidos de corrupción y al hacerlo trasladan este contenido activo de la política a grupos, círculos, movimientos. Así pues, la academia o intelectualidad “oficial” parla acerca de la crisis de los partidos políticos y señala su importancia, pero  al mismo tiempo estigmatiza su presencia, o lo que es más grave, señala la importancia de la política, al mismo tiempo la estigmatizan.


Entonces tomemos el tema de los partidos políticos no desde la trillada temática de la institucionalidad (que yo no niego como factor importante para la viabilidad democrática), ni desde la mirada de la sociedad civil (concepto político interesante, pero si lo operacionalizamos, hará referencia únicamente a un sector determinado de la sociedad, sí, a ese sector que habla de la “inclusión social” cuando nunca ha tenido necesidades). Por lo tanto, postulo que la problemática acerca de los partidos políticos ha sido tratada desde una mirada sectorial (o acaso clasista  o de una “aristocracia” académica marxistoide), y se ha desatendido a ese universo humano que termina configurando lo que la razón de ser de un partido político en función a sus nuevas demandas: el pueblo, sí, ese sector que la academia sólo tiene leído en los textos y se acuerda de él cuando fustiga al sistema para saciar sus mezquinos intereses.

Es así que cuando se arguye la crítica de los partidos en función a que ya no representan a las grandes mayorías, se olvida que debido a la movilidad social se produjo la heterogeneidad social, y que ésta no puede ya ser abordada desde las obsoletas categorías de “proletario” o ”burgués”, siendo ambos conceptos los preferidos en la verborrea de la izquierda violentista. Ha sido esta misma sociedad heterogénea la que brega no por una revolución, sino por la concreción de sus más inmediatas demandas: trabajo, sueldos dignos, pero no como el resultado de la lectura de un vademécum, sino desde la conciencia de su ciudadanía. Es decir, hay que sacudir el monopolio temático de los partidos políticos, a fin de señalar las reales demandas de la población y en función a ello vislumbrar cuál podría ser el carácter de la reformulación de estos partidos políticos. Es decir, analizar la crisis de los partidos políticos, no sólo desde el consenso de los teóricos duros de la ciencia política (Mainwaring, Tarrow o Huntington), o lo que podría decir un alicaído Henry Pease o un colaborador a sueldo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y la Agencia Sueca de Desarrollo Internacional (ASDI), el antiaprista Nelson Manrique, que gustan coquetear con esta literatura escrita para países como los Estados Unidos de Norte América, y desde ella  analizar la realidad de América Latina.  De lo que se trata es de analizar la crisis de los partidos desde la nueva configuración de la sociedad, y en esa tarea señalar cuáles podrían ser las nuevas rutas de comunicación con ese capital social que los comunistas intentaron desde 1920 reducirla en su análisis a lo que dictaban Moscú y los Soviets.

En esa tarea, que no se espanten los puritanos de la política cuando al crearse nuevos códigos de comunicación con la nueva juventud, éstos no coincidan  con las tonadas de la Tercera Internacional, o los vibrantes discursos de una Cuba en su gesta del Moncada, ya que las rutas de comunicación serán más modestas y artesanales,  como  un partido renovado y que dialoga incluso con los que piensan distinto a él, o que se acerca al ciudadano no con los discursos setenteros sino con el mensaje de la modernidad y la tecnología; no con la retórica de la identidad y la cultura, sino con el mensaje de la diversidad y la apertura a la Globalización. El partido debe ser un reflejo de la sociedad, y encapsular la sociedad a lo que los “académicos” creen de ella, es un mal principio para analizar cualesquiera factores de la realidad peruana, entre ellos, el de los partidos políticos. No se toma en cuenta que los partidos políticos son el espacio donde se desarrolla la profesión de la política, es decir, un partido político asegura que la política se profesionalice, a fin de no creer, como lo cree Yehude que en un primer año las autoridades aprenden, o lo que es mucho más grave aún: creer que  hacer política en la comodidad de la universidad o las ONG’s es lo mismo que ejercerla en el sector público. Si dudan de esta última afirmación, basta ver la risible gestión de la actual alcaldesa Susana Villarán.

Finalmente, el debate está abierto, pero que las categorías de análisis no sean las “oficiales” de la academia, pues con ello sólo se reproduce lo que dice la intelectualidad  comunista, que, la historia lo demuestra, hasta ahora no saben cómo articularse en un partido político.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Humala, Chehade y el general Velasco. Por Hugo Vallenas


¿Que sucedió en verdad?

El destacado historiador, buen amigo de La Sopa Teóloga y notable cultor del afro-jazz (lidera el grupo Lavanda Afro & Rock), don Daniel Parodi, ha publicado en La República del 11 de noviembre un elocuente artículo demandando al PresidenteHumala cumplir con sus promesas de respaldo a los trabajadores y campesinos azucareros de Andahuasi. Para quienes no han podido leerlo lo transcribimos más abajo.


Totalmente de acuerdo con don Daniel en que “combatir la desigualdad y la exclusión no es parte de la agenda neoliberal”, por lo cual se hace indispensable que el Presidente Humala “lidere” y “expulse de su entorno” a quienes representan no sólo corrupción sino además complicidad con intereses monopolistas, como es el caso del vicepresidente Chehade, lobbysta del grupo Wong. En La Sopa Teóloga no nos hacemos muchas ilusiones respecto al actual gobierno pero igual es indispensable exigir la salida de los grupos más retardatarios y antidemocráticos.

Sin embargo, no deja de ser importante discutir los referentes teóricos del planteamiento del profesor Parodi. Él señala como un dato fundamental a tomar en cuenta la reforma agraria que “en 1969 [el general Juan Velasco] aplicó y acabó con el latifundismo, el gamonalismo, el señorialismo, y con todos los  rezagos coloniales que aún pervivían en nuestra serranía, tan alejada de la ciudadanía, de la inclusión y de la igualdad”. Añade don Daniel que Velasco consideró “imperativo acabar con la oligarquía” en un país que “hacía rato que no estaba para patrones y aristocracias”.

Una mirada crítica a la reforma agraria velasquista

Ojalá fuera cierto todo lo que refiere Daniel Parodi. El general Velasco tomó el poder en octubre de 1968 con un firme propósito reformista pero no tuvo un equipo de cuadros de conducción política ni un movimiento o partido político que le diera respaldo para desarrollar sus objetivos. Ni siquiera tuvo el consenso adecuado en la propia Fuerza Armada. Por tratarse de una dictadura, la gestión de la reforma agraria iniciada en 1969 fue excesivamente vertical y económicamente deficiente.

Octubre de 1969: El general Velasco celebrando el primer aniversario de su gobierno de facto en la Plaza de Armas de Trujillo (Foto de Caretas Nº 404, 15-24 Oct. 69)
A diferencia de la revolución mexicana, que sentó la premisa de la nacionalización de la tierra para luego transferirla a los campesinos (como postulaba el APRA en 1926 y 1928), dejando en manos del Estado todos los pormenores de la indemnización a los antiguos latifundistas; la reforma agraria peruana de 1969-1975 estableció una lista de cuotas de afectación y transfirió todas las obligaciones de la deuda agraria a los adjudicatarios, que sólo tenían una reserva de dominio temporal sobre la tierra. A esto se agregó la arbitraria imposición de tres tipos de empresas asociativas que el Estado teledirigía: las cooperativas agrarias de producción (CAPs), las sociedades agrícolas de interés social (SAIS) y las empresas rurales de propiedad social (ERPS), cuyas decisiones gerenciales eran dictadas por el gobierno al margen de los campesinos.

La reforma agraria militar quedó inconclusa y cimentó una crisis productiva, que nos obligó a importar alimentos básicos. Hasta 1976 sólo el 39,6% de la PEA rural fue beneficiada por la reforma. Además, las nuevas formas empresariales (CAPs, SAIS y ERPS) resultaron ineficientes: llegaron a controlar el 45% de la tierra agrícola pero sólo generaban el 21,9% del valor bruto de producción agropecuario (VBPA). Y lo más importante de todo: la reforma no tomó en cuenta al millón de minifundistas con menos de 3 hectáreas que representaba casi la mitad de PEA rural (cuyo total sumaba 2,3 millones de trabajadores sin considerar sus familias); estos últimos siguieron desamparados desde el punto de vista legal y crediticio (ver: José Matos Mar y José Mejía: La reforma agraria en el Perú, IEP, Lima, 1980, cuadros 26, 27 y 28). La reforma agraria no llegó a cumplir sus fines y terminó siendo impopular.

La mejor prueba de ello es que la reforma agraria militar no generó un sindicalismo rural defensor del “proceso peruano”. Se formó, por el contrario, un fuerte sindicalismo campesino opositor “clasista” (es decir, comunista) que veía en la reforma agraria una maniobra para abrir el camino hacia la inversión rural a “los sectores más dinámicos y modernos de la burguesía monopólica”, antes marginados del campo por el viejo latifundismo conservador (ver: Luis Rocca Torres: Imperialismo en el Perú. Viejas ataduras con nuevos nudos. Imp. Ramos. Lima, 1973, p. 30).

Las empresas asociativas creadas con la reforma agraria militar tampoco tuvieron grandes inyecciones de capital ni políticas promocionales. Por ejemplo, las CAPs azucareras de la costa norte, no obstante sufrir una baja en los precios internacionales de sus exportaciones, mantuvieron una elevada presión tributaria y no se les concedió (como sí ocurrió con el sector minero privado de esos años) exoneraciones por reinversión. Al final el subsector colapsó y fue declarado en emergencia en 1977 (ver: Enrique Juscamaita y otros: La reforma agraria y permanencia de los enclaves en la periferia. El caso de la agroindustria azucarera peruana, ECO, Lima, 1978, p. 45).

El sociólogo Aníbal Quijano denunció en 1971 el nuevo tipo de conflictos que el gobierno militar generaba en las grandes haciendas intervenidas en la costa norte, entre ellas Tumán, donde se enfrentaban “los trabajadores de las ex haciendas cañaveraleras […] y la burocracia administrativa de las mismas”, ya que “los administradores, técnicos y dirigentes de las cooperativas agroindustriales tienen sueldos mucho más altos que cuando existía el régimen terrateniente privado” (ver: Aníbal Quijano Obregón: Nacionalismo, neoimperialismo y militarismo en el Perú, Ed. Periferia, Buenos Aires, 1971, p. 207). La corrupción rápidamente tomó control del proceso reformista, amparada por el sistema dictatorial.

Y respecto al punto de vista del campesinado organizado, esta es la percepción de la reforma agraria que difundían los dirigentes campesinos “clasistas” (que eran además perseguidos por la dictadura): “Conviene precisar aquí el sentido de la llamada reserva de dominio de la que los intelectuales nacionalistas reformistas ‘militantes del proceso’ no dicen una sola palabra. Para estos, los campesinos ya son ‘dueños de su destino’, ya son ‘propietarios de sus medios de producción’, y eso no es cierto. Serán propietarios cuando hayan pagado toda la deuda agraria. La reserva de dominio la tiene el Estado, que conserva el derecho de despojar la adjudicación de los predios a los campesinos que no han cumplido con pagar” (ver: Pedro Atusparia: La izquierda y la reforma agraria peruana, Ediciones Labor, Lima, 1977, pp. 5 y 6).

Por cierto, esto no niega que la reforma agraria velasquista tuvo una gran importancia política (puso en evidencia la cruda realidad del latifundismo hasta para el peruano más desinformado) y prestó atención a la protesta secular de los campesinos. Pero no podemos idealizarla ni tomarla como un modelo válido. Fue dictatorial y al final fue capturada y aprovechada por los “monopolistas modernos” del estilo de Dionisio Romero.

Este comentario tampoco puede desconocer que la reforma agraria velasquista llenó un vacío político creado por los drásticos recortes que hizo nuestro querido Partido Aprista Peruano al programa agrario que lo caracterizó desde su fundación. En sus Congresos internos, el PAP reafirmaba su adhesión a los principios agrarios de la revolución mexicana pero en la política cotidiana, al menos desde 1963 hasta 1968, supeditó sus propuestas a los intereses de los grandes propietarios agroindustriales que formaban parte del partido que era su aliado parlamentario, la Unión Nacional Odriísta (por ejemplo Julio de la Piedra, connotado líder de la UNO, era el principal propietario de la hacienda Pomalca).



sábado, 15 de octubre de 2011

Aportes al Congreso del PAP

Los ojoizquierdistas hemos hecho un par de apuestas sobre cuando habrá congreso en el Partido Aprista. Algunos inclusive ya perdieron. Pero como esperar de brazos cruzados o conspirar para llegar a algún cargo no es nuestro estilo (la mayoría no estamos ni inscritos), nos hemos involucrado con la Comisión Organizadora del Congreso para presentar propuestas sobre la renovación del partido de Alfonso Ugarte.

Aquí les recordamos los insumos que venimos planteando para el debate.

miércoles, 5 de octubre de 2011

El verdadero Mariátegui - Con motivo del 83 aniversario del PSP.Por Hugo Vallenas Málaga


El minúsculo conglomerado de agrupamientos que proclaman llamarse Partido Comunista Peruano (entre estas diversas facciones se encuentra el funesto grupo “Sendero Luminoso”) está celebrando, cada cual por su cuenta, el 7 de octubre, el 83 aniversario de su fundación.

En verdad no hay mucho que celebrar. Si bien José Carlos Mariátegui era un comunista “convicto y confeso”, no fundó el 7 de octubre de 1928 el Partido Comunista Peruano sino el Partido Socialista del Perú, agrupación cercana pero no afiliada al comunismo, dentro de la cual hubo un pequeño núcleo comunista. En esa ocasión fue cofundador del PSP el grupo socialista de Luciano Castillo, que no tenía afinidad alguna con las ideas de Mariátegui y pronto se apartó.

El PSP fue transformado en PCP en abril de 1930 (apenas fallecido Mariátegui) por Eudocio Ravines, enviado de la Internacional Comunista, quien excomulgó las ideas de Mariátegui bajo el epíteto de ser “populistas” y “pequeño-burguesas” y orientó la política de este grupo hacia reiterados desastres. Pero esta segunda fundación no la celebran los comunistas peruanos porque en 1942, tanto Ravines como los principales integrantes del núcleo fundador de 1928: Esteban Pavletich, Julio Portocarrero, Ricardo Martínez de la Torre, etc., fueron expulsados por colaborar ignominiosamente con el gobierno de Manuel Prado. Ravines se convirtió, casi de inmediato, en un defensor de la extrema derecha peruana y pronto se reveló que siendo dirigente del PCP ya era un agente de la CIA (la Central de Inteligencia de los EE UU).

Desde 1930, el PCP ha ido de tumbo en tumbo y subdividiéndose hasta el infinito. Hemos tenido el PCP “Unidad” (prosoviético y ardorosamente provelasquista entre 1968-1975); el PCP “Bandera Roja” (maoísta y luego “albanés); el PC del P “Patria Roja” (maoísta del “librito rojo” y hoy seguidor del PC Chino proimperialista); y el PCP “Por el sendero luminoso de José Carlos Mariátegui” (más conocido como “Sendero” a secas). Ha habido además una larga serie de sub grupos de corta vida como “Puka llacta”, “Estrella Roja”, etc., etc.; y diversos grupos comunistas de origen “no tradicional” como el MIR de las guerrillas de 1965 y los distintos desgajamientos de Vanguardia Revolucionaria que incluyen el Partido Comunista Revolucionario (PCR), el PUM (Partido Unificado Mariateguista) y otros más que se pierden en el infinito.

En cada crisis y fraccionamiento, los pequeños caudillos en pugna no consiguen organizar una argumentación política convincente. Por esta razón suelen refugiarse en los breves textos legados por Mariátegui, dándole a los breves artículos y comentarios periodísticos que publicó en su corta vida, la dimensión de magnos tratados científicos.

Con todo el respeto que se merece la honesta figura de José Carlos Mariátegui, es indispensable reconocer que su legado no tiene la envergadura ni la trascendencia que sus epígonos pretenden. Esa insuficiencia es parte de la crisis permanente de los comunistas criollos.

Acompañándolos en esta triste celebración, ofrecemos a nuestros lectores rojos y rosaditos el artículo de Hugo Vallenas titulado “El verdadero Mariátegui”. Este artículo se publicó con motivo del aniversario del natalicio de JCM en 1989, hace 22 años. Los argumentos siguen vigentes ya que los “rabanitos” comunistas y comunistoides no tienen nada nuevo que decir. 


sábado, 3 de septiembre de 2011

Exitosa 3° Jornada de “What’s APRA”: Aprismo y Unidad Continental

En la sopa, también nos vacila el autobombo
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Cc. expositores:  Agustin Haya de la Torre, Hugo Vallenas, Katherine Castro, John Oscátegui y Oscar Herrera



Fieles a la máxima hayadelatorriana “Si sabes enseña  y si no sabes aprende” la base de Pueblo Libre se envolvió de júbilo y experiencia  y no sólo se recapitularon postulados vigentes sobre la Unidad Continental y nuestra Identidad Indoamericana, sino sobre todo se apostó por sentar posición respecto al reto, ahora más vigente, del Pueblo- Continente.
Las inquietudes juveniles se vieron absueltas por los cc. mas experimentados y del mismo modo por los jóvenes.  What’s APRA como extensión y forma creativa de reivindicar al Partido-Escuela cumple su cometido y las inscripciones están abiertas para el próximo sábado
Preguntas del público

c. Kathy: "Somos Indoaméricanos..."

Jóvenes de diferentes bases
c. Ida Marquina deleitando al pueblo con "El Quinto no matar"