Pensamiento libre sin ideología es como coito asistido

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viernes, 28 de septiembre de 2012



"El OJO IZQUIERDO rechaza totalmente las actitudes tomadas por esta mal llamada FEP, que avergüenza a los fundadores tal como fuera uno de ellos Víctor Raúl"


"HAYA SANMARQUINO SEGUIMOS TU CAMINO"



"A LOS 93 AÑOS DE LA CREACIÓN DE LA FEP NOS DAMOS CON LA SORPRESA DE:"

DEBATE SOBRE EL ESTATUTO DE LA FEP: Una Federación de Estudiantes no debería tener problema para definir quiénes son sus integrantes, sin embargo, uno de los debates más largos y enconados fue definir en el artículo 2 del Estatuto la “caracterización del movimiento estudiantil”. Una facción definía al estudiantado como “parte de la organización popular” y de “la lucha patriótica antiimperialista”. La otra facción proponía considerar que formaba parte de la “lucha democrática, patriótica y antiimperialista”. Una tercera posición pedía reemplazar las tres palabras por “lucha revolucionaria”. Faltaba añadir “marxista leninista”.
Luego se propuso en el Artículo 11 un gran absurdo: “La FEP asume como principio rector el de servir al pueblo”. La oposición propuso que el principio sirva “para resolver sus contradicciones internas”, lo cual generó tremendo lío. Pero más decepcionante que los textos en discusión fueron los discursos de los dirigentes. Uno de ellos se opuso a que formen parte de la FEP los estudiantes de las universidades privadas, “sobre todo de Lima”, porque “no son del pueblo y no tienen sensibilidad social”. Absurdo.
Este modo de pensar supone que en la FEP sólo tienen cabida los estudiantes “revolucionarios” y que la dirigencia nacional tiene potestad para excluir a quienes, según su criterio, no “sirven al pueblo” (es decir, no son extremistas), más allá de ser representativos y defender propuestas razonables. En otras palabras, para estos grupos, la FEP no debe ser la organización gremial unitaria de todos los estudiantes sin excepción, de todos los bolsillos y todos los colores, para la defensa de sus intereses concretos y sus derechos democráticos. Debe ser un organismo sectario y politizado en función de la estrategia “revolucionaria” del que tiene más matones. El Estatuto aprobado en el 27 Congreso no es un estatuto gremial; es simplemente un pacto sectario entre grupos de resentidos sociales.

Revista entregada en congreso XXVII de la fep



LO QUE PROPONE LA FEP: Las propuestas políticas fueron aprobadas a último momento y en total desorden. Proponen un “nuevo modelo educativo” contrario al “modelo neoliberal actual” sin definir en qué consiste. Lo único concreto que allí se lee es la abolición del examen de ingreso a las universidades, que hoy en día sería inmanejable. Proponen también que los institutos técnicos y las escuelas superiores tengan “rango universitario”, lo cual es absurdo y no aporta ninguna solución a sus problemas.
Reclaman para el presupuesto educativo nacional el 7% del PBI, en base a “cambiar el modelo económico primario exportador” haciendo que “los recursos naturales sean de propiedad estatal” (lo cual es simplemente estatizar el modelo “primario exportador”). Y exigen una Asamblea Constituyente que otorgue voto desde los 16 años, imponga por doquier el monopolio estatal  y otorgue “salud integral”, “empleo integral” y “seguridad social universal”, sin definir en qué consiste. En resumen, son propuestas demagógicas cuyo único fin es vincular el movimiento universitario con las protestas que estos grupos alientan a nivel nacional. El estudiantado como carne de cañón del narcoterrorismo.



POR UNA NUEVA FEP: Ya es tiempo de reconstituir la FEP en base a una verdadera unidad estudiantil, sin parámetros sectarios, para la defensa constructiva de los derechos de la juventud, no para la confrontación irracional al servicio de sectas subversivas. Algo más: en el Congreso se mencionó con temor que “los corruptos traidores del APRA se están poniendo fuertes en la Universidad de Ucayali”. Viniendo de estos rabanitos, el insulto es una condecoración. Un abrazo fraterno a los “cumpas” ucayalinos.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Mar de Vanidades: Doctor, ¿porque soy alanista? Un aprista en el diván



Doctor, ¿por qué soy alanista?
Un aprista en el diván

Cornelio Tácito

El doctor Norberto Napoleón Stalin Villagarcía, notable psiquiatra limeño, recibe en su consultorio al joven abogado Paul Stanley Quispe. Luego de asegurarse que el seguro de salud del señor Quispe está conforme y su tarjeta de crédito tiene respaldo, el doctor Villagarcía procede a dar inicio a la consulta.

—Señor Quispe, estoy a sus órdenes, ¿qué problema tiene?

—Doctor, estoy muy alterado y no puedo dormir. Me caen mal las comidas y estoy todo el tiempo irascible.

—¿Algo ha sucedido recientemente que lo ha afectado mucho?

—En verdad, sí. Soy político, doctor. Soy militante aprista. Y pertenezco a un grupo que discrepa con el Presidente del partido, el doctor Alan García.

—¿Discrepa solamente?

—En verdad lo odiamos. Le decimos vela verde en internet y reclamamos que sea enjuiciado y encarcelado.

—Ah, usted es de esos apristas que son mencionados en el diario La Primera, que apoyan al presidente Humala…

—Bueno, apoyábamos. El tiro nos salió por la culata. No nos dieron nada y encima botan a nuestros amigos…

—Sí pues, así es la política. Pero, ¿qué pasa con su salud? ¿Usted está enfermo por culpa de García o por culpa de Humala?

—Por culpa de García. Es que finalmente lo he conocido. Hace tres semanas fui a una cena pro fondos de la Navidad del Niño del Pueblo y allí se hizo presente García. Muchos integrantes de mi grupo empezaron a darse empujones y codazos con el resto de los asistentes para saludar a García y tomarse fotos con él. Era algo increíble. Parecía que había llegado un artista de cine a un colegio de chicas. Y ver a tantos hombres maduros padres de familia disputarse el primer lugar para ser abrazado por García para una foto era realmente repulsivo.

—Comprendo, usted ha tenido un shock emocional.

—No sólo eso, doctor. Yo era uno de los que corrieron a saludar y tomarse la foto.

—¿Qué? ¿Pero usted no dice que odia a García?

—Así es. Pero no pude evitarlo y saber que lo hice me tiene muy afectado.

—Hummm…Es interesante…

—¿A qué se refiere, doctor?

—Su comportamiento se asemeja a algo que acabo de leer sobre la conducta silvestre de los babuinos sagrados egipcios.

—¿Qué hacen esos animales? ¿Son algo así como monos, verdad?

—Son hamadriades o Papio hamadryas. Según R. Lorenz, las manadas de hamadriades tienen un macho alfa muy exhibicionista de su mando, que acostumbra poner a los machos subalternos en una especie de formación, con todos ellos en cuclillas exhibiendo sus traseros en señal de sumisión. El macho alfa hace con ellos gestos simulatorios de una copulación.

—¿Y eso qué tiene que ver con Alan García? —Preguntó con cierta molestia el abogado Quispe.


—Que dentro de la manada hay un subgrupo que disputa el privilegio de tener antes que los demás y más tiempo al macho alfa sobre su trasero. El motivo de sus vidas es ser reconocidos como enteramente sumisos al macho alfa. Son como sus cortesanos. Creo que hay una conducta parecida en su partido en relación con el señor García. No sólo no es democrático ni civilizado. Ni siquiera es algo digno del homo sapiens. Usted debería reafirmar su independencia personal y su libertad de criterio.

—¿O sea que un alanista es algo así como un mono sumiso al macho alfa?

—Eso lo dejo a su reflexión. Es sólo un ejemplo comparativo. Pero me temo que se acabó su tiempo. Si quiere continuar la sesión tendré que cobrarle dos consultas.

—No, no. Así está bien. Ya me voy.

—Paul Stanley Quispe caminó por un buen rato sin rumbo fijo, pensando en lo que había dicho el psiquiatra. Y se sintió peor por lo que había hecho al ver frente a frente a García.