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jueves, 7 de noviembre de 2013

¿QUIÉN REALMENTE ESTA VENDIENDO GATO POR LIEBRE?

Por: Iván Hidalgo Romero*

En su último discurso Presidencial de Julio 2013 y ante las NN.UU, el Presidente Ollanta Humala manifestó un giro en la Política Social de su Gobierno y lo sintetizo en una frase: INCLUIR PARA CRECER. Acabando hace poco de celebrar la semana de la Inclusión Social manifestó que esta es “la niña de sus ojos”. La primera Dama ha indicado que todos los programas sociales están mejor estructurados que los del anterior Gobierno. La Ministra del MIDIS ha señalado que su sector no combate la desnutrición crónica infantil, su atención esta en brindar el servicio de desayunos escolares.

Todos sabemos que el crecimiento económico trae bienestar, empleo, disminución de la pobreza, pero, no es suficiente, no llega a todos. El Estado debe diseñar, implementar y evaluar políticas públicas para los sectores en exclusión social a fin pueda ofrecer un piso mínimo de oportunidades. ¿Dónde están geográficamente ubicados los peruanos en exclusión? En la sierra y selva rural.

Fundamentalmente se trata que lleguen y funcionen meridianamente bien los servicios públicos universales de salud y educación, por un lado y los programas sociales orientados a cerrar brechas de necesidades básicas y los de generación de oportunidades económicas e infraestructura para el desarrollo.
Para poder disminuir la pobreza, por ende, debemos saber las causas de la misma. En el Perú, principalmente es la Desnutrición Crónica Infantil. La evidencia científica aportada por la neurociencia y la psicología nos refiere que los primeros 1000 días de vida del ser humano son la ventana de oportunidad para poder formar hacia adelante un niño sano y en el futuro, un buen ciudadano. Se entenderá que la atención y nutrición a la madre y al niño hasta los 36 meses, periodo en el cual se desarrollan las neuronas cerebrales que le permitirán aprender en el futuro, al igual que la estimulación temprana son claves para planificar que hacer y qué resultados debemos esperar de la acción del estado.


Es por ello, que llama la atención los resultados en la política social del actual gobierno. En el año 2005 la pobreza ascendía a 55.6%. En el periodo 2006-2011 esta se redujo a 27.8%, es decir a la mitad. A la fecha esta solo se ha reducido en 2%!. Peor aún, cuando hablamos de la pobreza extrema de nuestros compatriotas excluidos, que no tiene ni para comer, el año 2005 esta ascendía al 15.6%, en el periodo 2006-2011 se redujo a más de la mitad: 6.3%. A la fecha esta solo se ha reducido en 0.3%!.
Los resultados en reducir la Desnutrición son más alarmantes: Al año 2007 esta ascendía a 28.5%, en el año 2011 se redujo a 19,5%, es decir 9% menos. En el ámbito urbano esta ha aumentado el 2012 en 0.4% y las cifras preliminares 2013 indica que aumentado 0.2% mas (ENDES INEI). En Ucayali se ha incrementado en 9% entre 2012 y 2013!. Por desgracia, la anemia no se queda atrás: en el año 2007 esta ascendía a más del 56.8%, al 2011 se redujo a 41.6%, a la fecha se ha incrementado en 2.9%!. En Junín ha aumentado en 16% entre el 2012 y el 2013.

Pero solo se muestran resultados negativos en salud? En educación la cosa no anda mejor. Sabido es la apuesta del país por mejorar la calidad de la educación. Se jugaron todas las cartas para impulsar la carrera publica magisterial con un concepto de calificación e incentivo por meritos. La manera de evaluar resultados: Medir los niveles de comprensión lectora y de matemáticas. En ese sentido, en el año 2007 el nivel de comprensión lectora ascendía al 15.6%, esta casi se duplico al año 2011: 29.8%,  a la fecha solo se ha incrementado en 1.1%.  Como nos fue con las matemáticas? En el 2007 la compresión ascendía a 7.2% y casi se duplico al año 2011 alcanzando 13.1%, a la fecha esta ha caído a 12.7%. Evidentemente, habrá que darle las gracias de este desastre a los actuales mandantes del MINEDU: El SUTEP que condena a los hijos del pueblo a tener una educación paupérrima.

A todo esto, ¿cómo anda la efectividad de los novísimos y superinclusivos programas del MINISTERIO DE INCLUSION Y DESARROLLO SOCIAL, donde lo mejor de la tecnocracia internacional y nacional está inserta? con ingentes recursos para pagar consultorías, presupuesto para imagen institucional, tan solícitos para llenar plazas con los beneficiarios de sus programas sociales con fines proselitistas, etc.etc.
Esta es la realidad lacerante: MIDIS ha ejecutado solo el 60% de su presupuesto a un mes de acabar el año. ¿Qué es de su programa estrella QUALY  WARMA?, aunque usted no lo crea, solo ha ejecutado el 40% de su presupuesto destinado a dar desayunos a los niños del Perú. Sin un diseño adecuado, pésima implementación y graves falencias de gestión donde cerca del 50% de sus proveedores nunca antes proveyeron de alimentos a empresa o institución alguna. CUNA MÁS, sin mayor ampliación de su capacidad operativa solo atiende en zonas rurales a 40,000 niños, PENSION 65, afiliando a los partidarios o familia de regidores y autoridades. FONIE, solo ha ejecutado 150 de los 600 millones presupuestado. Cuantos proyectos se están ejecutando del Programa Nacional de Agua y Saneamiento Rural PNSR y sus anunciados 1,000 millones de presupuesto? Y de los otros 1,000 millones del Programa MI RIEGO? y como estara la gestión de la decena de nuevos programas creados por el actual gobierno?
Resumen: A mitad del gobierno actual, hay desconocimiento del tema, ausencia de liderazgo, gerencia social ineficiente y pobrísimos resultados en su política social. No se trata de cambio de slogan: de CRECER PARA INCLUIR a INCLUIR PARA CRECER, el orden de los factores no altera el producto:

LA ACTUAL POLITICA SOCIAL ES INEFICAZ E INEFICIENTE, NO LLEGA A LOS MAS POBRES.
LA PREGUNTA CLAVE ES: ¿QUIEN ESTA REALMENTE VENDIENDO GATO POR LIEBRE?

* Ex Viceministro de Desarrollo Social / Ex Presidente Ejecutivo de Juntos / Ex Director Ejecutivo de Foncodes.

martes, 23 de octubre de 2012

Solucionética - Un año de inclusivismo. Por Luis Zaldívar



Un año de inclusivismo. Por Luis Zaldívar

El ministerio de Inclusión y Desarrollo Social cumplió un año de creación este 20 de Octubre, así que nos toca celebrar esta última invención burocrática con un balance objetivo de los esfuerzos hechos por la gestión del grupo de tecnócratas toledistas y patrocinados por Vargas Llosa que manejan las políticas de desarrollo en el gobierno humalista. Aunque aún las siglas MIDIS no suenen mucho en la calle, ni su ministra sea conocida mucho por la población, hay que recordar que al MIDIS se le otorga la módica cantidad de s/. 2135 millones para sacar peruanos de la pobreza[1], así que tenemos derecho a opinar sobre como van las cosas.

El balance oficial de la ministra Trivielli [2] encargada del despacho- tiene como principal logro el llamado “ordenamiento de la asistencia social”. Sin embargo, es sorprendente que la Ministra no haya incluído en su balance cuáles son los indicadores por los cuales su logro puede ser evaluado o una pista de que programas se han "ordenado". Pensando que los peruanos no reconocemos cuando se hablan generalidades,  la Ministra ahonda en la importancia de “crecer para todos” y le da vueltas a la quimera de la “inclusión social” que no tiene ningún contenido si es que no está de la mano de cómo se va a usar el dinero. Peor aún, no ofrece ninguna perspectiva que señale si se va a hacer algo nuevo con el nuevo ministerio.
En la realidad, el balance del primer año del MIDIS es que crearon un ministerio para inventar algunos nuevos programas de asistencialismo directo que no van a reducir nunca las tazas de pobreza, y la descentralización de los procesos solamente ha retraído el gasto público.

Por ejemplo, se inauguró el programa pensión 65 que le daba dinero a las personas en la tercera edad que se encuentren en pobreza extrema; al poco tiempo, la decisión de delegar a las municipalidades el empadronamiento de beneficiarios les costó que la iniciativa quede expuesta como una nueva modalidad de clientelismo para los amigos, inclusive cayendo los regidores como beneficiarios[3]. De la misma manera se creó el programa Cuna Más para reemplazar a los conocidos Wa Wa Wasi con la tonta excusa que agregar un servicio más al programa debía de reinventarse la bicicleta; lo único que ha cambiado con el publicitado programa gubernamental son las billeteras de los medios de comunicación que publicitan el programa como algo novedoso.

En un acto más de demagogia, se extinguió al PRONAA para inaugurar un nuevo programa que cumple llamado Qali Warma [4] en el que se mantiene exactamente el mismo esquema de repartición de alimentos pero dándole nuevas responsabilidades a los gobiernos regionales y locales. ¿Por qué no se hizo esto desde el mismo PRONAA? La lógica del gobierno de turno parece estar más orientada a elaborar nueva propaganda para viejas ideas y no en lograr nada concreto con la población.

Pero no todas son malas noticias. A pesar que no hay sistema de planificación funcionando, la ministra salió hace unos días en el marco de la huachafísima “Semana de la Inclusión “a decir que se ponían como objetivo reducir el índice de pobreza extrema de 7.6% al 5%. Aunque la proyección realizada de una reducción del 2.6% por el ministerio es lejana 4.9% de reducción logrado el gobierno pasado, es bueno saber que hay una preocupación para decirnos en que se va a gastar el dinero que todos los peruanos destinamos alcanzar una sociedad justa y democrática en la que todos tengamos un espacio.
Claro, todo esto si Humala no se termina de derrumbar.

EXTRA: Aquí los sueldos de los jefes de los importantísimos programas del ministerio. ¿Quien incluye a los incluidores?

lunes, 25 de julio de 2011

Solucionética - Nota desde la lejana tierra de Inclusión Social. Por Luis Zaldívar




Desde antes de las elecciones y en particular luego de que se gastaron los escándalos de corrupción que nunca encuentran culpables, el debate político se ha centrado en la bandera de “la inclusión”. El debate de los excluidos y los incluidos casi siempre viene relacionado a la crítica al saliente gobierno y su incapacidad o ganas de mejorar las condiciones de vida de los peruanos. Hoy en día, en su versión más extrema, y hueca, se afirma que todos los gobiernos de la historia menos uno o dos –dependiendo del comentarista- han tenido una política de exclusión sistemática que tiene que ser cambiada por un nuevo sistema, el sistema inclusivo. Ya no hay programas políticos, ni propuestas concretas, sólo basta con decir que uno busca “la inclusión”, se recluta un par de tecnócratas conocidos en el ámbito académico, se dirige una mirada arrogante a la burocracia estatal, y listo, resuelto el problema histórico del Perú.

Promedio de una idea cada 45 minutos
Lamentablemente el inclusivismo no resuelve el hecho de que es una categoría vaga e improvisada que no nos deja muy en claro qué separa una gestión gubernamental de la otra.

En primer lugar, los filósofos del inclusivismo caen en terribles problemas de lógica cuando critican el sistema económico al mismo tiempo que hablan de incluir gente en él. De acuerdo al programa de gobierno original del presidente Humala, el problema de la inclusión no es tan importante, sino el del modelo “neoliberal” y “primario exportador” obediente a “intereses extranjeros”; es más, la palabra inclusión solo se menciona 7 veces y con un sentido retórico. Tras su viraje durante la segunda vuelta, el ataque humalista al “modelo” pasó a ser la apuesta por “la inclusión” la cual se reduce en la "hoja de ruta" a un grupo de programas asistencialistas que no se pueden financiar sin el crecimiento supuestamente elitista y ajeno al país. Es decir, los inclusivistas quieren incluir a la gente a un desarrollo que ellos creen que no es real, y quieren hacerlo profundizando las cosas que ya se hacen. Una vez ganadas las elecciones, el gabinete ministerial promete hacer exactamente más de lo mismo, pero llamarlo “inclusivo” para mantener un sello propio.

Encima, la figura de la inclusión quiere tomar rango ministerial. Así, el inclusivismo ha pasado, de ser una frase de campaña, a ser toda una fuente de burocracia que articularía los programas sociales asistencialistas insignia del gobierno entrante como Cuna Más y Pensión 65. La creación de un ministerio de la inclusión le quiere vender a los peruanos la idea de que repartiendo el fisco para solucionar algunas deudas históricas del Estado se logrará hacerlos parte del desarrollo nacional. Nada más lejano de la realidad, porque si algo se puede rescatar del nefasto programa inicial del nacionalismo es que estaba bastante claro en que las fuerzas productivas son las que generan el desarrollo, no los programas de ayuda social. Por este motivo es imposible decir que una persona se integraría al PBI nacional porque recibe una cantidad determinada de dinero al mes. Aún cuando estos programas puedan ser necesarios, lo cierto es que no hay relación entre el asistencialismo y la inclusión, menos aún una relación suficientemente fuerte como para crear un ministerio.

La inclusión como doctrina no quiere decirle a los peruanos que el problema de fondo es estructural; se trata de más que repetir las tácticas populistas del fujimorismo. El humalismo, fiel hijo del militarismo latinoamericano, está demostrando en la práctica que no tiene un norte claro y que está más preocupado en mover los hilos para mantenerse en el poder con suficiente aprobación para sacar a Nadine elegida el 2016. Con un buen contexto internacional, lo más fácil es soltar dinero en algunas causas facebook y despotricar sobre la oposición, que será tildada de reaccionaria frente a los programas del inclusivismo. En unos años podremos ver a ministros interpelados en el congreso advirtiendo de que hay fuerzas en contra de la inclusión; quien sabe, con el dinero que tienen tal vez sea la excusa perfecta para el golpe de Estado. Ollanta ya ha sido partidario de eso antes.

Como vemos, einclusivismo como plan de gobierno no pasa de ser un saludo a la bandera, un hábil recurso teórico que se degasta rápido, y una solapada rectificación de sus posiciones de toda la vida. La inclusión, así como la maneja la opinión pública ahora, es solamente clave para decir que los avances en infraestructura, en producción de energía, en generación de inversión privada nacional, etc., no ha llegado a la gran mayoría de los peruanos. Más en el fondo también ronda la idea de que los números de crecimiento en desarrollo humano y reducción de la pobreza son falsos. Ninguna de estas cosas puede ser verificada por los inclusivistas, así que simplemente dejan la frase “desarrollo con inclusión”, como si no se hubiese hecho nada en los últimos cinco años.

En la práctica, la Gran Transformación anunciada por Ollanta Humala deviene una vez más en un caudillismo personalista sin mayor norte político que sus propias ambiciones. Para los que temían un gobierno estatista el primer gabinete humalista es un alivio, pero para los que vemos en el nuevo presidente una figura más del militarismo nos queda aún mucho que ver del como va a reprimir las demandas de los aliados que se hizo en el camino al poder.