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jueves, 20 de marzo de 2014

Capitalismo de amigotes. Por Agustín Haya de la Torre

El reciente número de la revista The Economist analiza la relación entre política y negocios para referirse al “crony capitalism”, el capitalismo de los amigotes. Toma como ejemplo la reciente caída del primer ministro de Ucrania, Víktor Yanukóvich, a quien le descubren un piso en la zona más cara de Londres.

En un rápido repaso, el artículo recuerda cómo en las últimas décadas, y sobre todo desde la ola de privatizaciones y la desregulación en las economías emergentes, el poder político apaña una nueva clase de magnates. El recuento de las situaciones que crea a los nuevos oligarcas nos lleva de Rusia a la India, de Turquía al este de Europa, en un cartabón que repite las mismas características y provoca indignación en las sociedades afectadas.
Potencias en ascenso sufren el fenómeno de lo que Paul Krugman llama los “ricos indignos”. En China un tercio de los multimillonarios son militantes o familiares de los altos dirigentes del Partido Comunista. En India, el histórico Partido del Congreso de Ghandi y Nehru, puede perder por treinta o cuarenta puntos de diferencia las próximas elecciones de mayo ante la coalición derechista del BJP, tras una década de imparable corrupción.


En Brasil, los nuevos ricos apadrinados por el Partido de los Trabajadores ponen las barbas en remojo y en México, el nuevo gobierno del PRI toma medidas para disminuir el dominio de los monopolios, amamantados por décadas desde el propio Estado.
En el corazón del gran capitalismo, las reformas desreguladoras que llevaron a la Gran Recesión, multiplicaron la riqueza procreada desde el poder, en las finanzas, el sector inmobiliario y la explotación de recursos naturales.
En el Perú el tema sigue viento en popa desde los noventa. Entonces, como lo verificó la Comisión Diez Canseco en un importante informe que el Congreso aprobó en el período de Alejandro Toledo, los mecanismos privatizadores de la dictadura provocaron un festín que impulsó una nueva casta de ricos.
Ahora mismo las denuncias contra congresistas y ministros que usan el poder para enriquecerse, parecen el pan de cada día. El último escándalo no tiene antecedentes: el mismo día que el Congreso vota la confianza por estrecho margen al nuevo primer ministro, la Comisión de Fiscalización le abre investigación por contratar ilícitamente con el Estado cuando ocupaba la cartera de Vivienda. En el sainete lo acompaña otra ministra que pasa por el mismo trance.
En el panorama internacional, para vergüenza propia como vemos, no nos quedamos cortos. La emblemática revista británica cree que hay que salvar al capitalismo de los capitalistas y explica cómo la corrupción que mezcla política y negocios, genera su némesis: una nueva clase media, más culta, que paga sus impuestos y que no está dispuesta a tolerar la degradación. La buena señal parece todavía distante en una sociedad como la nuestra donde un fuerte e inconsistente segmento cree que hay que tolerar al político que roba pero hace obra.

martes, 10 de enero de 2012

EL INICIO DE UNA CRISIS FINANCIERA Y LA FALTA DE REGULACIÓN EN LOS CRÉDITOS

Liliane Cheverier 

La crisis económica se inició como el fruto de una crisis financiera que tuvo un creciente descontrol en el segmento hipotecario estadounidense, llegando a afectar el sector financiero a un nivel mundial. Esta desregulación financiera ha producido una volatilidad que tiene consecuencias en la riqueza mundial. Por ello el efecto de precios de activos, el fallo en políticas monetarias y la constante desesperación de recapitalizar los bancos de todo el mundo, conllevó a un quiebre económico.


Aparte de ello la reducción del PBI de los países desarrollados en los últimos años ha generado una inestabilidad y desequilibrio de liquidez; así ha aumentando el desempleo en una taza porcentual de 6.6% en el 2009.

Para los países ligados directamente a Estados Unidos, la crisis tuvo efectos en el sistema comercial más que en el financiero, siendo México y los países centroamericanos y del Caribe afectados en sus exportaciones.

En el 2008 se inició una crisis crediticia financiera e hipotecaria, por la falta de control en la emisión de créditos hipotecarios. Por esto tenemos las ya mentadas Hipotecas Subprime. Esto se generó por la colocación de créditos sin garantías o enganches de los acreedores de estos créditos que sobrepasaban sus niveles de endeudamiento y con la facilidad de pagar cuotas bajas, llevándolos a amortizar solo intereses y no el capital de su deuda. Esto llevó a que el capital de la cuota mensual siga incrementándose en los siguientes meses, distorsionando el monto ya acordado de la cuota inicial. Esta modalidad de colocar créditos sin un control ha llevado a un endeudamiento a sus acreedores, haciendo que estos mismos no pudieran asumir el acuerdo pactado; así mismo se incrementó la oferta inmobiliaria por miles de personas que tuvieron que despojarse de sus casas.

El incremento de estas hipotecas fallidas a largo plazo generó un problema a los bancos que habían asumido este tipo de crédito; sin más que hacer se vendieron estos títulos-valores en la bolsa de Wall Street.

La iniciativa de Wall Street para colocar estos títulos como una salida inmediata fue revenderlos como valores de probabilidad de incumplimiento del 60%, conjuntas a las de un 10% equilibrándolas a un 25%, generando un atractivo incentivo por colocación dependiendo del calificativo de cada hipoteca.

1.                  De menor riesgo con calificación AAA  un interés bajo
2.                  De mediano riesgo con calificación BBB un interés regular alto
3.                  De riesgo alto un incentivo de alto interés.

Las Hipotecas 1 y 2 fueron colocadas a fondos de pensiones, agencias de seguros y gobiernos extranjeros.

Las Hipotecas 3 de alto riesgo las colocaron en los mismos bancos por la rentabilidad que les garantizó por un periodo corto.

Pero al final estas propiedades, por la rápida aceleración de la oferta inmobiliaria, llevó a que los precios cayeran, haciendo que las hipotecas de menor riesgo también cayeran, al no poder asumir este imprevisto y con el pago de los intereses acordados, los bancos y los de Wall Street terminaron en la falta de solvencia de ellos mismos, y generaron un problema al Estado mismo.

Actualmente en el Perú, la colocación de créditos es el pan de cada día y los podemos ver en muchos colores y formas, ya que si los bancos no nos endulzan bien, siempre están las financieras o cajas crediticias que con sólo un 80% de más, tienes tu crédito servido en la mesa.

viernes, 21 de octubre de 2011

Indignados por la crisis - Agustín Haya de la Torre


Decenas de miles de personas marchan por calles y plazas de las principales ciudades del mundo, en protesta por la crisis económica. Este movimiento que empezó en España a mediados de mayo de este año, se ha expandido ante la hondura de la recesión.

Bautizado desde sus orígenes como el movimiento de los indignados, tan singular nombre tiene que ver con la dificultad para encasillar la protesta. No son los “altermundistas”, ideologizados y militantes de los foros antiglobalización, que surgieron impulsados por ecologistas y variados grupos de izquierda desde los noventa. Estos nuevos manifestantes no parecen tener anclajes ideológicos, son la expresión de un estado de ánimo de aquellos golpeados por el Desempleo y los recortes sociales, como consecuencia de una situación que no generaron.

Acostumbrados a los beneficios del estado de bienestar, distantes de los partidos políticos y más lejos aún de los manejos económicos, no entienden cómo la crisis internacional que moviliza dineros por miles de millones para salvar a los bancos quebrados, los maltrate de esa forma.

Estos ciudadanos estuvieron relativamente pasivos mientras las recetas del neoliberalismo a ultranza desregulaban las economías y anunciaban una bonanza sin límite. Creyeron que todo iba bien hasta que la burbuja estalló el 2008. Salen a las calles años después de que el proceso se iniciara, pues confiaron como muchos que la situación mejoraría, gracias a la poderosa intervención pública para evitar el naufragio.

En Europa las cosas han ido de mal en peor y las medidas de austeridad se dirigen, cada vez más, contra el estado de bienestar. Esto es lo que el ciudadano de a pie no entiende. Si desde los años ochenta el discurso de Margaret Thatcher y Ronald Reagan alentaron el tsunami neoliberal, narrando que el mercado resolvía todo, no les es fácil comprender de pronto que ha pasado.

Los economistas más lúcidos dijeron siempre que el capitalismo es cíclico y muchos de los más rigurosos, sin llegar a las conclusiones de Carlos Marx, como Joseph Schumpeter o los postkeynesianos, señalaban la inevitabilidad de los ciclos con picos y depresiones, para entenderlo. Schumpeter postula que el capitalismo se autodestruye por los mismos mecanismos que le permiten generar riqueza. Llegado al punto crítico, se reinventa con nuevas tecnologías que traen cambios profundos.

En estas semanas los indignados han llegado a Wall Street y han vuelto a copar la emblemática Plaza del Sol en Madrid. La crisis se trae abajo gobiernos de cualquier signo y pone contra la pared a los responsables de los bancos centrales y las políticas económicas. Si algo está quedando claro es la necesidad de aplicar políticas de regulación seria y racional y promover impuestos que hagan que los ricos paguen más y que los dineros públicos salidos de sus bolsillos, no sirvan sólo para salvar a banqueros codiciosos.