Haya de la Torre |
De ahí mi preocupación por ensayar algunas semejanzas entre los dos proyectos orgánicos más importantes de la República: el Partido Civil de Manuel Pardo y Lavalle y el Partido Aprista Peruano de Víctor Raúl Haya de la Torre. Solo le pido al lector que lea las siguientes líneas respetando el espacio y tiempo históricos en los que se desenvuelven las ideas y sus actores.
Ciertamente distintos doctrinariamente y antagónicos en determinado momento, son las más importantes iniciativas orgánicas por institucionalizar la república. Estos dos movimientos nacidos en circunstancias distintas fueron los constructores de espacios de discusión pública desde una arena distinta a la camarilla militar o la renta del Estado. Ellos quisieron consolidar una idea de Nación pero además una idea de pueblo, en resumen, ambos nacieron como proyectos modernizadores.
Haya de la Torre y fundandores del APRA en 1931 |
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Manuel Pardo y La Valle |
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En suma cuenta, ambos partidos tenían sus esquemas políticos enraizados en una partición social (clivajes), representaban a determinados sectores de la población y tenían un posicionamiento político claro, pero además ello no era mera parafernalia, también fueron constructores de argumentos, propuestas y principios. Pardo y Haya de la Torre, fueron ciertamente caudillos que pensaban implementar otro tipo de política en el país, una política de intermediaciones, con organizaciones representativas. Sus liderazgos imprimieron una relación muy cercana entre el proyecto modernizador y las masas, así mismo, volcaron todos sus esfuerzos en la construcción del partido con sentido pedagógico y organizativo, no se limitaron a hacer de sus esfuerzos un intento eficiente por mantener una plataforma electoral, la idea era construir un país desde las instituciones, para ello convocaron a ciudadanos con los cuales armaron un equipo, por ello, gracias a núcleos dirigenciales estos movimientos pudieron sobrevivir a la muerte de los fundadores. “Lo improvisado muere; vive lo que nos cuesta la vida”, diría magistralmente Manuel González Prada.
Por último, las comparaciones, aunque no sean académicas, pueden darnos sorpresas pero también son antipáticas y hay que aprovecharlas siempre con sentido prospectivo, seguiremos en el siguiente artículo.
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¿Pardo nos podrá decir algo en el siglo XXI? |
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