Pensamiento libre sin ideología es como coito asistido

viernes, 3 de abril de 2015

El desafío del "aprismo renovador". Por Javier Ivan Arenas

Se cierra un largo ciclo de devaneos y frustraciones. Se abre otro ciclo “renovador”, si cabe la palabra. El Partido Aprista inicia el proceso de elecciones internas en todas las instancias de gobierno. El “fantasma” de la renovación recorre  los distritos, provincias y regiones a lo largo y ancho de la geografía nacional.

Charles Piguy dijo que “todo empieza en mística y termina en política”. Acaso el aprismo y el Partido Aprista son letra por letra aquella sentencia. Estas elecciones implican mucho. Probablemente la principal esencia es que de estas “internas” y sus resultados dependan no solo afrontar las próximas elecciones nacionales del 2016 sino algo aún más trascendente: la existencia del aprismo para las futuras generaciones. Por eso es importante tener como primera agenda un cambio generacional de los cuadros que dirigirán los destinos del aprismo y su relación con la ciudadanía, con el Perú común y silvestre.

Aunque en estos últimos años hacía afuera el aprismo haya dado una aparente organización vertical, férrea y disciplinada desde adentro se conoce que puede ser todo lo contrario. Por su complejidad y su carácter siempre existirán tendencias hacía la entropía. Es lo natural en un viejo partido fundado en la ola democratizadora de las primeras décadas del siglo pasado.


Por tanto hay varios desafíos en estas nuevas internas. Quizá la primera sea que la urgencia de “renovación” se confunda con solamente la búsqueda de nuevos cuadros, distintos nombres y apellidos, rostros igual de novísimos. Cuidado. Se necesita mucho más que eso. Lo más importante es que se deben cambiar urgentemente las viejas prácticas clientelistas que retan los procedimientos institucionales del propio partido. Los viejos caudillos que apelan al seguimiento de una militancia adoctrinada no por el pensamiento sino por la dádiva o promesas propias del poder. Si se cambian rostros, nombres o apellidos y no estos procedimientos informales se corre el riesgo de conducir una “renovación” con “forma pero sin fondo”

El otro desafío es probablemente el más importante. ¿Cómo se conecta nuevamente con el Perú de a pie? En los últimos años el Perú cambió de piel. Con este nuevo Perú existe además una cultura social y económica distinta al que vio nacer al APRA y el recorrido del “corto siglo XX” como lo llamó el historiado marxista Eric Hobsbawm. El aprismo debe volver a ser el frente policlasista funcional a las demandas, necesidades y aspiraciones del peruano común. Un partido político existe porque es una “correa de transmisión” entre el estado y sus ciudadanos. El desafío consiste en responder las preguntas del nuevo Perú no con recetas y estrategias del siglo pasado sino con el de este. El aprismo de los emprendedores, del “mercado”, de los pequeños y medianos empresarios, de los “creadores de riqueza” en referencia a aquél discurso de Haya de 1945. El aprismo que lleve la voz de los ganaderos; de los agricultores que necesitan riego tecnificado; de las minorías sexuales; de la defensa y cuidado del medio ambiente. Además el aprismo debe fiscalizar el cumplimiento del estado eficiente y eficaz en instancias locales como regionales, es decir un “aprismo tecnócrata”.  

Se está frente a una “coyuntura crítica” propia. Acaso el mayor desafío que tiene el aprismo y su partido es saber colocarse en el centro gravitacional de la política. El historiador Ferdinand Braudel decía que había “ondas” en la historia. Es precisamente en esa “onda larga” que se ve con nitidez los desaciertos y errores de un partido tan viejo como el PRI de México de Plutarco Elías Calles, el Partido Socialista de Chile y constituido apenas un año después de la “larga fundación” del Partido Comunista Chino de Mao, Deng Xiaoping y Zhou Enlai. Pero se ven también las huellas de un pasado glorioso, un presente reflexivo  y un futuro optimista. Todo eso en defensa de la libertad, la creación de la riqueza, la república y la justicia social.