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jueves, 16 de mayo de 2013

Del ingenio a la innovación política. Por Alan Salinas

El popular 'Chalinas'.
Del ingenio a la innovación política. Por Alan Salinas

En estos últimos tiempos se escuchan con bastante frecuencia dos conceptos que acompañaron (y acompañan) el proceso social de nuestro país. La primera está referida al tema del ingenio, y la segunda está referida al tema de la innovación. Para el presente artículo el uso frecuente de estos dos conceptos se pasará a utilizar para analizar la intermediación política de los partidos ante la sociedad.

Sobre el primer punto, para el sociólogo Guillermo Nugent en su libro “El Orden Tutelar. Sobre las formas de autoridad en América Latina”, el ingenio nos ayuda a describir y analizar las costumbres sociales de los peruanos en el último cuarto de siglo frente al orden tutelar representado por la Iglesia y las Fuerzas Armadas, donde sus características más resaltantes son el “valerte por ti mismo” y la invención. Dicho concepto, a medida que pasó el tiempo, dejó su carácter inicial de respuesta a situaciones de emergencia económica para convertirse en un estilo cultural, con capacidad genérica de hacer las cosas en un orden marcado por la naturalización de las desigualdades.

Sobre el tema de la innovación, leyendo un reciente artículo titulado “Del ingenio a la innovación” de José Luis Chicoma en la revista Poder, que por cierto da título a este texto, el autor sostiene que debemos pasar de soluciones originales en situaciones difíciles a un sistema que incentive la innovación, donde el gasto en investigación científica sea la prioridad, donde el gasto en infraestructura física (carreteras) y tecnológica (internet) sea importante para el desarrollo de ideas creativas y donde la sistematización de la información sea lo fundamental para el desarrollo del país. El autor ejemplifica claramente lo que pasa actualmente con nuestro sistema que pone trabas administrativas para el tema de las patentes y el gasto en investigación. De acuerdo a ello, se debe pasar de administrar un sistema deficiente para pasar a institucionalizar la toma de riesgos para el desarrollo del conocimiento. 

Habiendo explicado dichos conceptos, pasaremos a utilizarlos para analizar la actual intermediación precaria de los partidos políticos para con la sociedad peruana.

Actualmente, nuestro sistema de partidos pasa por un proceso de sobrevivencia en una sociedad peruana culturalmente provinciana, pragmática, informal, vinculada fuertemente a las tecnologías de la información y comunicaciones. Y por qué no decirlo: anti-política. Casi siempre se suele escuchar que “mientras no choque con mis intereses, todo bien”, sino tenemos lo que pasó justamente en el proceso de revocatoria a Susana Villarán, donde casi la revocan. Una tensión silenciosa y permanente, que cada cierto tiempo aflora. Sobre esa atmósfera, desde los años noventa en adelante, nuestras organizaciones políticas pasaron a administrar la crisis partidaria, a recurrir al ingenio para trabajos coyunturales, como los electorales, para no perder la inscripción ante el Jurado Nacional de Elecciones. Pasaron a tender puentes con operadores políticos, que son como gamonales en su territorio (que muchas veces no tienen legitimidad) y no fomentar liderazgos partidarios. Vale decir, con el pasar del tiempo, el vínculo político con la sociedad se fue volviendo precario, el trabajo político pasó a adaptarse a la informalidad social y económica del país sin vincularlo ni aglutinarlo en una plataforma política de largo plazo. En suma, los partidos se dejaron ganar por el presente permanente del ingenio o soluciones generales para situaciones electorales/coyunturales, convirtiéndose en un estilo cultural o forma de hacer política en el país. 

¿Cuál es el reto entonces para pasar del ingenio en una situación de sobrevivencia a una innovación política?

Es pretencioso lo que se quiere dar a conocer como “solución” en este artículo, para ello se necesita un trabajo más elaborado, pero propongo algunas ideas al respecto. El mercado nos ha enseñado que la confianza es vital para las transacciones comerciales. Sobre este marco, actualmente, nuestras organizaciones políticas carecen de prestigio o son tímidamente confiables porque siempre vemos las mismas caras (¿y la renovación generacional?). La ciudadanía en general suelen percibir en los partidos políticos organizaciones pesadas y burocráticas, donde todo se soluciona en asambleas, perciben además que los políticos hablan de un “bien común” etéreo que no les son muy cercanos a su vivencia cotidiana, antes de hablar de su interés de grupo, de cómo le van a solucionar su necesidades básicas y de ciudadanía, como el tema de propiedad y garantías para el tema de los derechos sociales mínimos (como seguro de salud) para los trabajadores informales, mototaxistas, etc. Sobre esos puntos, por ejemplo, se debe recurrir a un proceso diálogo y recojo de demandas para vincular nuevamente poder y política, en un trabajo a largo plazo. Ojo, no poder para servirse de la política, sino poder para organizar y mejorar las condiciones del ejercicio político para recobrar la confianza en la ciudadanía.

En lo que respecta al tema de la participación en las organizaciones políticas, se sigue pensando tradicionalmente en el partido-militante y en el que da todo su tiempo a la causa colectiva. Actualmente, nuestra juventud y ciudadanía en general vive un proceso marcado fuertemente por la idea del reconocimiento individual y la participación sin compromiso en organizaciones sociales y virtuales. Si tenemos en cuenta este contexto, ¿cómo conjugar reconocimiento individual a una causa colectiva? Actualmente, se piensa el vínculo organizacional desde el partido político a la sociedad, y no todo lo contrario. Es por ello de su adaptación/sobrevivencia en ese contexto. Nuestra sociedad peruana vive un marcado proceso de identidad a grupos de interés (asociaciones de mototaxistas, de mercados, de consumidores, descentralistas, etc) y de ciudadanía (feministas, LGBT, etc.) que los partidos políticos deben aprender a conectar, a flexibilizar la organización, las ideas de trabajo político y a sistematizar/transformar la información en una agenda en común a largo plazo. Muchas de esas organizaciones son informales, que necesitan de ese “cross over” para vincular su participación individual o de grupo a una plataforma más amplia de trabajo a mediano y a largo plazo, donde no se limite sólo a la militancia y a las asambleas. Asimismo, se necesita de espacios que sean atractivos para la participación, donde no sólo tenga una función política sino también de servicio social que tenga conexión a internet. Eso genera comodidad y disposición para la participación y para el acercamiento de los partidos al ciudadano en general.

Todo lo explicado líneas arriba implica una verdadero cambio en la forma de hacer política, vinculando organización, espacio y participación en una plataforma política de larga duración. Sólo así se logrará pasar del ingenio (respuestas generales) en esta situación de sobrevivencia política a una innovación (institucionalización de propuestas) que permita pensar desde la sociedad a los partidos para una adecuada intermediación política.

jueves, 21 de febrero de 2013

El SI(lencio) de los inocentes. Por Alan Salinas


El trasfondo sociológico del Si a la revocatoria
(publicado en http://www.noticiasser.pe/20/02/2013/opinion-libre/el-silencio-de-los-inocentes)
El proceso de revocatoria ha generado un controversial debate sobre lo que hay detrás del voto sobre el SI. Para unos (López, Alvarez, Tuesta), lo que existe son intereses oscuros y caos que ponen en juego la institucionalidad democrática, al no permitir la continuidad de la gestión de Susana Villarán en la alcaldía de Lima (1). Para otros (Meléndez, Vivas (2)), lo que se percibe detrás del voto del SI es el voto de protesta, el voto anti-político y anti-partidos.
De acuerdo al controversial debate presentado, me surge una duda sobre la que hasta el momento muy poco se ha escrito. En estos últimos años ¿qué transformaciones se han dado en la sociedad limeña que expliquen sociológicamente el voto por el Sí a la revocatoria?
Lima desde 1940 (3) hasta fines del siglo XX atravesó un proceso de transformación social y económica popular silenciosa que la clase política no ha comprendido hasta el momento, salvo ciertos académicos que hablaron en voz alta sobre el tema, como por ejemplo Carlos Franco con la “otra modernidad”, José Matos Mar con el “desborde popular”, Hernando de Soto con “El Otro Sendero” y Hugo Neira con “Hacia la tercera mitad”. Para mayor comprensión del tema, pasemos revista a las transformaciones que ha vivido la capital en todos estos años.
En lo social, la Lima popular actual es la expresión de fenómenos producidos como la urbanización espontánea que los migrantes generaron al venir a Lima. Entre lo más resaltante de ello tenemos a las barriadas que posteriormente fueron consolidándose en urbanizaciones y en distritos. Esto se logró producto de invasiones y conflictos permanentes con el Estado (Matos Mar). Por otro lado, tenemos los cambios en los códigos culturales que silenciosamente cuestionaron las formas de la cultura tradicional limeña (Carlos Franco). La música chicha es el producto de ello. Ya por los noventa, con la apertura del Perú al mundo y con los cambios sociales internos que comenzaron en los años ochenta, producto de la crisis (informalización) y del terrorismo, los vínculos preexistentes de organización social y política se transformaron en expresiones de sobrevivencia, de protesta, y de flexibilización (Hugo Neira). Eso es La Parada, la cultura combi y el transporte en la era de la globalización. En todo este proceso que hemos vivido en Lima la política formal y las organizaciones políticas no comprendieron que silenciosamente la sociedad se había transformado. En lo económico, Lima en los últimos años ha pasado un proceso de transformación enorme, a la par con los cambios en el proceso social. De una economía basada en la proliferación de fábricas, con la crisis posterior en los años ochenta, hemos pasado a una economía de libre mercado en la que la flexibilización laboral y recorte de derechos sociales es la condición “sine qua non” del proceso. Un agente económico a destacar, producto de los años de crisis, es la pequeña y mediana empresa que, pese a las trabas administrativas del Estado para su formalización y a la apertura comercial del país al mundo, logró generar un dinamismo económico que conectó con el sector formal para la circulación de bienes de consumo (Hernando de Soto). Ejemplo de ello es Gamarra. En estos casos, el Estado, en negociaciones permanentes (no exentas de conflictos), logro encauzar a cierta parte de esa economía informal, pero aún existe otra que todavía se muestra reacia, debido a la vulnerabilidad en que dejó el Estado a la pequeña y micro empresa en los años de liberalización del mercado.
Estos cambios en la estructura social y económica de la capital provocan la aparición no institucionalizada de códigos sociales y políticos que aún no han sido procesados en su conjunto, o en parte, por las instituciones democráticas, y que se expresan a través de un malestar generalizado o sentimiento popular de protesta que aparecen en clave de Si a la revocatoria.
A este proceso que vive la capital Sinesio López lo llama “caos”, quien -¡cómo cambian los tiempos!- se ha vuelto un defensor del status quo. Pese a ello, siempre es bueno recordarle que toda sociedad tiene cambios permanentes y cuestionamientos a los códigos sociales y políticos existentes, donde no se trata de recobrar el equilibrio crítico de la institucionalidad, sino de generar una nueva negociación y consenso sobre los códigos criticados. Ese malestar, por el momento, no tiene rostro político visible que los represente, pero si sabe lo que quiere.
Notas
2)    Para la explicación de Meléndez, ver aquí: http://jorobadonotredame.blogspot.com/. Para la explicación de Vivas ver acá: http://es.scribd.com/doc/122767195/Opinion-29-Enero-2013
3)    Año en que se da la primera ola migratoria de la provincia a la capital y a las zonas costeras del país donde había mayor dinamismo económico.

jueves, 16 de agosto de 2012

Regionalización y desarrollo territorial. Por Alan Salinas


Regionalización y desarrollo territorial.Por Alan Salinas

El proceso actual de la descentralización ya llegó a su límite. La primera etapa en la que todavía se encuentra, que consiste en priorizar la transferencia de funciones (ya entregadas en un 95% en la que todavía hay imprecisiones en las funciones compartidas) hacia los gobiernos regionales y la transferencia de programas en materia de salud y educación a los gobiernos locales dentro de una lógica departamentalista hace que la constitución de las regiones se vea como un tema aparte, independiente al proceso que venimos viviendo, a pesar de ser complementarios entre sí.
Frente a esta situación, lo que se necesita es ir avanzando hacia la convergencia de regiones contiguas e ir dinamizando el desarrollo territorial. En ese sentido, hasta el momento contamos con dos estudios que nos permiten ir en esa dirección y comprender el asunto a tratar.
La primera es el estudio hecho por el CEPLAN (1), donde se explica la importancia de la conformación de corredores económicos transversales, es decir, sistemas viales (carreteras) cuya ejecución incluya desarrollar una red de servicios complementarios (servicios básicos e infraestructura productiva actual y potencial de cada ciudad), de tal manera que se genere una interdependencia positiva entre ciudades mayores, intermedias y menores (2). El Plan Bicentenario el Perú hacia el 2021 contempla que a través de cinco corredores económicos (norte, costa, centro, sur y oriente) interconectados entre sí, se desarrolle una articulación más dinámica, de tal manera que cada centro poblado tenga acceso cercano a una ciudad menor, cada ciudad menor a una ciudad intermedia y así sucesivamente.
Hay localidades que no son espacios naturales de conectividad, es decir, tienen grandes problemas de distancia e infraestructura para acceder a una ciudad menor e intermedia que brinde mayores oportunidades para sus productos y necesidades de servicios. Considerando esta situación, el Plan Bicentenario incluye la propuesta de desarrollar agrupamientos poblacionales en ciudades intermedias establecidas sobre la base de un programa de Centro Poblados Planificados (CPP), con servicios básicos y una actividad productiva diversificada.
De otro lado, la consultoría realizada por AFI y Macroconsult para la Secretaría de la Descentralización el 2010 (3), se nos explica que la Regionalización entendida como la fusión administrativa de los departamentos no es suficiente política pública para reducir las inequidades existentes, promover el desarrollo conjunto y articular mercados regionales. Ejemplo de ello es el fracaso del referéndum el año 2005 para la conformación de macro-regiones pilotos. Por el contrario, surgen elementos adicionales a tomar en cuenta como asegurar una mayor conectividad y acceso a mercados regionales.
Tales políticas se fundamentan en una mayor y mejor provisión de infraestructura económica (carreteras, puertos) que permitan la condición suficiente de acceso a mercados. La reflexión de esta consultoría se fundamenta en el hecho de que aquellas zonas que logran vincularse mejor con los grandes mercados nacionales (independientemente del departamento o agregación administrativa en que se ubiquen) son las que pueden aprovechar las posibilidades de crecimiento que estas ofrecen.  Hasta aquí, la propuesta de Macroconsult es similar a lo que plantea el Plan Bicentenario, pero con el siguiente agregado: la Regionalización debe ser entendido como la creación y definición de instancias supra-departamentales y sub-nacionales encargadas de promover el desarrollo. Estas instancias pueden implicar ciertas fusiones administrativas, pero más importante constituirán los tejidos institucionales que permitan una adecuada provisión de servicios sociales e infraestructura económica básica, implementación de prácticas regulatorias, aprovechamiento de potencialidades locales y promoción de sinergias entre territorios.
En otras palabras, lo que se trata de hacer es potenciar los cuatro Juntas de Coordinación Interregional (JCI): La JCI del Norte (INTERNOR), Consejo Interregional de la Amazonía (CIAM), Consejo Interregional Centro Sur (CENSUR) y la Junta de Coordinación Interregional MACROSUR; así como involucrar a autoridades de gobierno locales y líderes de opinión (que hasta la fecha no tienen participación).
En suma, dichos estudios presentados en este artículo nos permite ver que es necesario avanzar hacia una segunda etapa del proceso de descentralización que vincule el desarrollo territorial, es decir, pasar de un proceso de departamentalización hacia una verdadera regionalización.
Notas:
1)  Para mayor detalle, véase el Plan Bicentenario. Perú hacia el 2021. Eje estratégico 5: Desarrollo regional e infraestructura. 2011.
2)  De acuerdo a lo que nos presenta el estudio del CEPLAN, se han identificado las ciudades de la siguiente manera: el país tiene cuatro metrópolis (Lima, Trujillo, Chiclayo y Arequipa), cinco ciudades mayores (Piura, Cusco, Iquitos, Chimbote y Huancayo), doce ciudades intermedias (Sullana, Cajamarca, Tarapoto, Huaraz, Huánuco, Pucallpa, Chincha Alta, Ica, Ayacucho, Juliaca, Puno y Tacna), y trece ciudades menores (Tumbes, Talara, Moyobamba, Chachapoyas, Tocache, Tingo María, Cerro de Pasco, Pisco, Huancavelica, Abancay, Puerto Maldonado, Aguaytía y Moquegua).
3)  Para mayor detalle, véase la “Consultoría para la formulación de una propuesta orientada a la efectivización del Plan Nacional de Regionalización” preparado por AFI y Macroconsult para la Secretaría de la Descentralización de la Presidencia del Consejo de Ministros. Mayo 2010.

jueves, 12 de julio de 2012

¿De Conga al Aymarazo? Por Alan Salinas


¿Walter Aduviri vuelve con fuerza?
La Sopa Teóloga ,-democrática, inclusiva, convocante y popular-, comparte el extraordinario análisis del distinguido sociólogo y colaborador Alan Salinas, un sopero consecuente hasta la muerte.
Hace unos días visité Puno y lo primero con lo que me topé en el aeropuerto fue con el comentario de que el domingo 8 de julio iba a haber una reunión organizada por el Frente de Defensa de los Recursos Naturales (FDRN), liderada por Hermes Cauna Morales. El motivo: coordinar las elecciones de la nueva dirigencia del Frente que se llevará a cabo este mismo mes (donde se vocea el regreso de Walter Aduviri a la presidencia) y debatir sobre las propuestas de medidas de fuerzas frente a la minera Santa Ana.
Efectivamente, el día domingo se llevó a cabo dicha reunión, con presencia de Walter Aduviri que propuso conformar un movimiento fuerte en Lima y principalmente en las zonas sur del país (Puno, Moquegua, Arequipa y Tacna), que trascienda la Marcha de los Cuatro Suyos (1). El objetivo: “tumbarse a Ollanta Humala por traición a los movimientos populares”. Casi finalizando la reunión, Aduviri propuso hacer las coordinaciones respectivas en las regiones mencionadas para la conformación de ese movimiento.
Siguiendo la lógica de las pretensiones de Aduviri, cabe preguntarse: ¿Qué representa y significa la conformación de un movimiento de esta naturaleza?
Por un lado, lo que representa actualmente esta ampliación del FDRN en un movimiento (2) es una forma distinta de hacer política, de hacer economía y de hacer sociedad en un Perú en cambio, en un Perú en una nueva dinámica del capitalismo. Reflexionemos un poco al respecto. ¿Una forma distinta de hacer política, economía y sociedad? Sí, y muy condicionada a la informalidad (vale decir: contrabando, minería informal y a la producción de coca). Efectivamente, dicha ampliación del Frente de Defensa de los Recursos Naturales lo que encierra son intereses de la economía informal, y lo que representa en lo político es el cuestionamiento tácito de la transición a la democracia, llevada a cabo el año 2001. Vale decir, cuestionar el “pacto entre elites políticas” que incluía en menor medida y en condición subordinada a las organizaciones sociales, a pesar de que fueron aliadas importantes en la recuperación de la democracia. Esa democratización -en lo social- del Estado es lo que encierra esta pretensión de movimiento “contestatario”. En lo social, representa una nueva clase popular profesional casi compacta culturalmente (que engloba una nueva clase media y alta Aymara) con poder para movilizarse y participar en los medios televisivos y radiales que predominan en provincias. No perdamos de vista eso.
Por otro lado, lo que significaen el discurso es declarar autonomía territorial de la nación Aymara para contrarrestar las concesiones mineras. Esto contribuye a fortalecer una identidad de un grupo altamente movilizado y movilizable. En otras palabras, lo que ello quiere decir es contraponer a lo “establecido” (o “estado criollo”, como lo llaman los aymaras) una reacción cultural. Esto se puede apreciar en la opiniones dadas a Canal N el año pasado, cuando Aduviri encabezaba la protesta para el cierre de minera Santa Ana en la región Puno: “Si no representara a nadie, no hubiera llegado a Lima con tantas personas (aymaras), ni se hubiera paralizado el sur de Puno”, “solo está reconociendo a los gobiernos regionales y locales (y no a las organizaciones sociales)”, “el Gobierno provoca, saca normas que perjudican nuestros intereses, obviamente el pueblo Aymarava a reaccionar”. Teniendo en cuenta estos antecedentes, si no se media a tiempo esta situación, el Estado (en todos sus niveles) será el más perjudicado.
Herberth Huamán
Presidente-Frente de Defensa
de los Intereses de Espinar
Hasta el momento este es el diagnóstico que el sur andino nos presenta. Cajamarca y las otras protestas sociales que hubo hace poco (Espinar y Huancavelica), pueden abrir la oportunidad política en esa zona del país generando graves consecuencias. Si a esto agregamos la última declaración del primer ministro Oscar Valdés el domingo último, que dijo que con Espinar y Conga los conflictos sociales se acababan, muestra que el Estado está ciego. Los conflictos sociales (y los que vendrán) se solucionan técnica y políticamente. Puno está calentando motores,que el premier y el Presidente Humala no olviden eso.
Notas:
1) La Marcha de los cuatro suyos consistió en una movilización popular realizada el año 2000, encabezada por el partido político Perú Posible y secundada por diversos movimientos sociales. El motivo de dicha marcha fue la acusación de fraude que rondó la tercera elección consecutiva de Alberto Fujimori. La Marcha de los Cuatro Suyos, lo que en el fondo contenía era la visibilización un nuevo actor social: los movimientos por la descentralización, y el “renacimiento” de los Partidos Políticos tradicionales, los cuales contribuyeron a pasar a una transición democrática.
2) Bebbingtonen el libro: Movimientos sociales y pobreza en el Perú (2009), entiende a los movimientos sociales “como un proceso de acción colectiva difusa en términos espaciales y temporales que se sostienen en el tiempo. Aunque los actores involucrados no compartan las mismas visiones, hay un nivel de traslape que sostiene al movimiento y le da cierta coherencia…En estas interpretaciones, son los vectores de ciertos discursos, y en la medida que logran cambiar los discursos dominantes en una sociedad, han sido exitoso” (pág.3)