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jueves, 19 de julio de 2012

Tribuna Libre - Correa pro minero. Por Agustín Haya de la Torre

En un notable discurso -accesible en YouTube- el presidente ecuatoriano Rafael Correa defiende la minería contra aquellos que quieren imponer su “fundamentalismo mental”. En lenguaje claro y directo, recurriendo a su experiencia como profesor de economía ambiental, acusa a los antimineros por su demagogia y su falta de razonamiento por querer retroceder a la Edad de Piedra.

Lo curioso es que, como en un calco de la crisis de Cajamarca, quien se opone a la minería es el prefecto de Azuay, antes partidario del gobierno y ahora desafecto, porque quiere ser candidato presidencial.

Igual que acá, la campaña de los “picapiedra”, como los llama Correa, se centra en la supuesta contaminación de ríos y lagunas. El mandatario les demuestra ante una asamblea popular que eso es falso pues el agua que se use se reciclará con las técnicas modernas que ahora se utilizan. Con la paciencia del maestro desmonta la falacia de un originalísimo eco-talibán que anuncia apocalíptico que “la mina contamina” y que por tanto no debe haber minería. Se trae abajo el silogismo señalando que la conclusión no es acabar con la minería sino reducir al mínimo posible la contaminación.

Acusa a sus detractores por su inconsecuencia y les pide que si efectivamente no quieren que exista minería entonces que dejen de usar todo lo que se deriva de los metales. Se burla de la inconsistencia de sus adversarios porque sabe que es una premisa universal que nadie podría sobrevivir en un mundo sin metales, tal como lo descubrió la humanidad al dejar la piedra.


Correa defiende con fuerza y convicción la conversión en riqueza de sus recursos naturales. Como todo país andino es rico en ellos y desde hace cuatro décadas dejó de ser una economía básicamente agroexportadora para convertirse en un importante productor de petróleo. Ahora, con el descubrimiento de los yacimientos de Zamora Chinchipe, pasará a ocupar un lugar destacado en la producción minera.

Algo en lo que no reparan los partidarios del Alba es que todas esas economías no solo son primario exportadoras sino que no piensan dejar de explotar sus recursos naturales, menos en época de bonanza de precios.

Es tal el cariño con el que Hugo Chávez define a su socialismo que no duda en adjetivarlo como “petrolero”, pues es la base de su potencia. Lo mismo pasa en Bolivia donde existen yacimientos de estaño, plata, hierro, potasio, litio, gas y otros que son de los más importantes del mundo. Exportan el gas sin que nadie satanice el tema y en medio del fin aimara de la Coca Cola, a ningún mallku se le ha ocurrido que el país abandone tan ingentes recursos, que son más del 80% de sus exportaciones.

No podemos dejar de referirnos al hermano mayor, la Cuba de los hermanos Castro, que tras medio siglo de revolución sigue siendo mono productora de azúcar. El petróleo que acaban de encontrar en su plataforma marina está en busca de la mejor oferta transnacional.