Pensamiento libre sin ideología es como coito asistido

jueves, 17 de noviembre de 2011

Respuesta de Daniel Parodi a Hugo Vallenas respecto a la Reforma Agraria


Muy agradecidos, publicamos la respuesta de Daniel Parodi a la réplica que Hugo Vallenas hiciera a su artículo en La República

La Reforma Agraria de Velasco da para seguir dialogando, y es para sentirnos orgullosos de que tenemos a dos historiadores de nivel interesados en debatir con ideas frescas uno de los procesos más importantes del siglo XX,. ¡Muchas gracias Daniel!

Un debate muy contemporáneo (foto del 2011)

Querido Hugo:

Te respondo más bien de manera breve las interesantes observaciones que le haces a mi artículo “El otro Andahuasi” porque, en realidad, nuestras coincidencias son mucho más de lo que parecen y superan largamente nuestras discrepancias.

Hay tres puntos que sí quisiera discutir contigo:

Daniel Parodi
1.- En tu réplica citas una serie de autores que ofrece datos estadísticos acerca de los negativos resultados de la Reforma Agraria.  Parecería, por ello, que yo hubiese presentado una Reforma Agraria exitosa y triunfal, cuando lo que he dicho en mi artículo es que “las reformas de Velasco lastimaron el aparato productivo nacional, la sustitución de importaciones no funcionó, y nuestro Estado, entre la bancarrota y el terrorismo, estaba ávido de capitales frescos que proviniesen del sector privado. De allí la ley fujimorista de 1995 que creó las condiciones para la privatización irrestricta de la tierra y de allí también que la mayoría de cooperativas agrarias se haya reprivatizado”.
En tal sentido, lo que haces parecer como el centro de nuestra discrepancia es en realidad una coincidencia y por ello nada más tengo que añadir al respecto.

2.- Lo que sí sostengo en mi artículo –y me reafirmo en el concepto- es que Velasco “acabó con el latifundismo, el gamonalismo, el señorialismo, y con todos los  rezagos coloniales que aún pervivían en nuestra serranía, tan alejada de la ciudadanía, de la inclusión y de la igualdad.” En otras palabras, con Velasco se eliminan los rezagos de antiguas formas de dominación, profundamente arraigadas, que durante buena parte del siglo XX fueron denunciadas por el aprismo, el movimiento indigenista, entre otros. Los errores en la formulación de esta Reforma Agraria –que tú has apuntado de manera muy documentada e irrebatible- generan problemáticas nuevas, pero son otras problemáticas. La Reforma Agraria de Velasco no fue un éxito, no permaneció, no generó –como tú dices y yo omití en El Otro Andahuasi-  un modelo a seguir, entonces lo aclaro en estas líneas.


3.- Vinculado con el punto anterior, tú sostienes que la Reforma Agraria  sólo puso en evidencia la cruda realidad del latifundismo, cuando yo pienso que acabó con él, a pesar de generar nuevas problemáticas. Cuestionas además la verticalidad de la Reforma toda vez que fue ejecutada por un gobierno militar. Aquí yo encuentro que recoges un lugar común en el aprismo en torno al velascato. Así, por ejemplo, hace muchos años escuché a Fernando León de Vivero sostener que Velasco quiso hacer revolución sin pueblo. Reconoces, no obstante, que las omisiones programáticas del Partido Aprista favorecieron la aplicación de otras alternativas, y es aquí donde yo encuentro un primer paso para reinterpretar Velasco desde una mirada más contemporánea.

Vallenas y dos gamonales

Sobre el particular, yo creo que la tarea es historizar más el siglo XX, lo que implica separar el análisis histórico del juicio político. Así como he cuestionado a Nelson Manrique por utilizar en su estudio sobre el aprismo una serie de lugares comunes de la Nueva Izquierda setentera, pienso que también nosotros deberíamos despartidarizar el análisis histórico del siglo XX, para enfocarlo como un proceso de larga duración, rico, acelerado, conflictivo y complejo; y dentro de él colocar y discutir la trascendencia de sus diferentes actores.

Un abrazo fraterno

Daniel