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lunes, 7 de noviembre de 2011

Solucionética - El ataque del consultivismo. Por Luis Zaldívar



Solucionética - El ataque del consultivismo. Por Luis Zaldívar

En medio de tanto escándalo mediático en estas fechas de aniversario de los 100 días del gobierno nacionalista, los temas realmente importantes están pasando desapercibidos.

¿Quien gobierna?
Entre las cosas positivas para el país de estos primeros 100 días podemos comprobar que el nuevo gobierno pudo sacar una mejor tajada tributaria a las mineras, aunque fue más pequeña que la prometida a los peruanos y esperada por sus bases. Por otra parte, a pesar de las horrorosas hojas de vida de los militantes nacionalistas y de los vínculos cuestionables del gobierno con los dirigentes cocaleros, se ha visto que el viraje pro yanqui del humalismo respecto a la política antidrogas está dando algunos resultados interesantes.Sin embargo, la falta de coherencia del conjunto de  la política gubernamental y las declaraciones del presidente Humala en el Acuerdo Nacional este viernes 4 de noviembre hacen que estos y otros pequeños avances se vean como destellos de suerte en un gobierno que no sabe en qué está metido.

Sucede que el presidente, o sus asesores que parecen gobernar por él, están proponiendo una “megaconsulta” para decidir temas como el ordenamiento territorial, la política hídrica, el mapeo de lugares para actividades productivas, reservas naturales, etc. Es una medida peligrosa desde el punto de vista de la estabilidad institucional porque quita de las manos del gabinete y del propio Congreso los aspectos más delicados y técnicos del manejo del poder y vuelca todos estos atributos en la persona del presidente y su capacidad de convocatoria plebiscitaria. Algo así como quitar al poder judicial el manejo de las leyes y dejar las sentencias en manos de quienes buenamente se reúnen en una plaza.

Aún cuando no se ha dicho ni una palabra sobre cuáles serían los mecanismos por los cuales todos los peruanos decidiríamos sobre temas de los que no conocemos, no se me ocurre cómo una “megaconsulta” tenga algún tipo de final feliz para los intereses nacionales. Para empezar, sería imposible manejar el tema sin una politización y polarización extrema. La elección de los temas que entrarían en la consulta sería absolutamente arbitraria, dado que no estarían entrando cientos de temas que muchos piensan que deben ser repensadas como el marco legal de las comunidades indígenas, o la política salarial. Luego, está el gravísimo error de pensar que todos tenemos una opinión formada sobre los lugares en los que –por ejemplo – debe haber hidroeléctricas o no. Solamente la campaña informativa sobre los temas de agenda demoraría los cinco años del gobierno humalista. Da la impresión de que esta propuesta viene de ciertos sectores peruposibilistas que están buscando chamba privilegiada de consultores más que en un intento de ordenar el país. El resultado sería debilitar los poderes públicos y encumbrar desmedidamente al presidente. Y no olvidemos que este estilo de gobernar “directamente con el pueblo”, consultándole “lo que realmente quiere” sin necesidad de mediadores elegidos y en base a un presidencialismo extremista, ha sido típico del gobernante venezolano Hugo Chávez.

La parte más crítica de la propuesta es la referida al ordenamiento territorial. ¿En verdad cree el presidente que le va a preguntar a la gente si quiere mudarse? ¿Y qué va a hacer si la mayoría acepta? ¿Forzará a mudarse a los que no estuvieron de acuerdo? Parece que el humalismo no entiende que los procesos de ordenamiento territorial vienen siendo trabajados hace años y todos los estudios dicen que se deben crear focos productivos alrededor de los cuales se construya. Esto es lo que propuso el Acuerdo Nacional mediante el Plan Bicentenario 2021. Es insólito de que una persona llegue a la presidencia y crea que el ordenamiento territorial es una consigna de facebook a la cual la gente le pone “me gusta” sin ninguna conexión con la realidad.


Ya había escrito antes sobre cómo la famosa consulta previa resultaba ser un engaña muchachos en la práctica, y ahora veo que estas prácticas oficialistas de legislar por presión plebiscitaria quieren convertirse en el método fundamental de la gestión de gobierno, gastando nuestros recursos estatales en referéndums constantes, y convirtiendo al país en un zoológico donde prime el macho alfa con más dinero e influencias para utilizar las consultas y asegurarse una curul el 2016 o una alcaldía el 2014. De esta veta es que salen los comeoros y las robacable.

A este paso, vamos a tener sesiones de consulta previa en el restaurante Brujas de Cachiche todos los jueves, pero para ver cómo se resuelven todas las crisis se vienen.