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lunes, 21 de noviembre de 2011

Mar de Vanidades - El PAP a la deriva. Lo que dicen las bases



Diálogos de Veterano y Bisoño

El PAP a la deriva. Lo que dicen las bases

Es un día viernes a eso de las siete de la noche. Veterano y Bisoño se encuentran de manera casual en las cabinas de internet que están en la avenida Venezuela, a pocos metros del cruce con la avenida Alfonso Ugarte.

Bisoño se da cuenta que don Veterano no maneja con mucha habilidad la computadora. Se le cierran las ventanas, no consigue ingresar a las páginas que desea consultar, refunfuña y golpea el teclado, causando sonrisas en los niños que juegan a destruir planetas al lado suyo.

—¡Don Veterano! ¿Cómo está usted? ¿Lo ayudo?

—Gracias, amigo Bisoño, pero creo que ya terminé. ¿Nos tomamos un café en la Casa del Pueblo?

—¿Con su pan con lechón?

—Sólo si es en el cafecito de la señora esa que está junto al patio de deportes. En la cafetería grande atienden mal y se han vuelto careros. Yo invito.

—Gracias, don Veterano.

Cómodamente sentados y con el lonche ya servido, Bisoño pregunta a don Veterano:

—¿Qué buscaba usted en la internet?

Algún pronunciamiento del Partido sobre la situación política, sobre los 100 días del gobierno de Humala, sobre la corrupción humalista que se está destapando, sobre qué proponemos frente al problema de la Mina Conga y finalmente sobre el prometido Congreso partidario.

—¿Y qué encontró?

—Absolutamente nada.

—Pero don Jorge del Castillo ha seguido bajando a las bases…

—Con su documento viejo e incompleto escrito por funcionarios de la Friedrich Ebert. Nos hemos vuelto felipillos de los socialdemócratas que han hecho en Europa lo mismo que Alan García en el Perú: enriquecerse y favorecer a los grandes monopolios transnacionales. Por eso la gente en Europa los repudia.

—Pero el “tío George” da entrevistas en televisión.

—Dice algunas cosas ingeniosas pero sin precisar si somos o no oposición y qué debemos decirle al país. Lo de Mina Conga es decisivo. O estamos con los empresarios mineros o estamos con los campesinos que defienden el agua. El candidato Humala prometió defender a los comuneros y ahora que es presidente los ha abandonado. Ya se viene la huelga general de Cajamarca. ¿En qué lado se ubica el aprismo?

—Quizás pide usted demasiado don Veterano. Hemos dejado el gobierno hace poco, hay acusaciones de corrupción que se van a investigar y tenemos muchos problemas internos. Quizás es mejor arreglar nuestros problemas primero.

—¿”Hemos” dejado el gobierno? Yo no he estado en el gobierno. Y estoy a favor de que se investigue a todo el mundo. Lo que no podemos hacer es dejar de ser lo que somos: un partido político.

—Lo que me temo, don Veterano, es que vamos a seguir como estamos hasta que el Cristo del Morro Solar baje el dedo. Cuando ocurra ese milagro y al gran señor de las alturas que es el Presidente del Partido Aprista, con poderes estatutarios para disolverlo si quiere, se le ocurra decir algo, veremos a todos sus acusadores correr a decirle chi cheñó en primera fila. Estoy cansado de escuchar ataques contra don Alan que luego se vuelven suspiros de colegiala.

—Es verdad. Mientras tanto, ojalá que las bases se pongan los pilas como debe ser y organicen al pueblo para defender sus derechos. La economía ya no va a estar tan sólida, el Presidente parece que pretende reelegirse, por las buenas o por las malas y la inclusión social prometida ya fue archivada. Necesitamos que el aprismo se ponga al frente del pueblo por el pan y la libertad. ¿Es mucho pedir eso?

—Parece que sí. El Partido Aprista va a la deriva. No hay línea política y no hay fecha para el Congreso. No hay padrones saneados, no hay democracia interna y en todos los comités la gente se está aburriendo y ya no acude. ¿Qué hacemos?

—Podemos ir al cine. Los viernes dan películas gratis aquí en la Casa del Pueblo. ¿Quiere venir?

—¿Qué películas dan?

—“El Padrino”, “Buenos muchachos”, todas de mafiosos…

—¿Alguna relación con la realidad partidaria? ¿Algún mensaje subliminal?

—No lo sé, habría que investigar… ¿Vamos a ver?

—Para otra ocasión, compañerito. Mejor me voy a mi comité distrital a exigir una asamblea que acuerde pronunciarse sobre la situación política y sobre el Congreso del partido. Todos deberíamos hacer lo mismo.