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martes, 22 de noviembre de 2011

Solucionética - Ecos de la vieja política: Raúl Castro y Mario Huamán. Por Luis Zaldívar



Ecos de la vieja política: Raúl Castro y Mario Huamán. Por Luis Zaldívar

La semana pasada han habido dos acontecimientos que en el Perú de hace 30 años hubiesen tenido una importante relevancia a nivel nacional. Por un lado, el Partido PopularCristiano tuvo elecciones internas y eligió como presidente a Raúl Castro, afirmando así la línea institucionalista con un perfil muy tecnocrático que ha definido al PPC en las últimas décadas. En la otra trinchera, Mario Huamán fueuna vez más reelegido secretario general de la CGTP, con lo cual nos aseguramos otro ciclo de hegemonía comunista en el sindicato de trabajadores más representativo del país. En el caso del PPC hubo una pequeña emoción respecto a una línea renovadora a la cual la máquina le cerró el paso, y en cuanto a la CGTP, parecen estar bastante felices de que tuvieron a sindicalistas europeos (todos ellos comunistas reciclados) hablando sobre la crisis del capitalismo, a pesar de que el discurso no aplica a nuestra realidad.

Estas noticias son pésimas para el país. ¿Qué idea nueva puede ofrecer Raúl Castro para el sistema de partidos en el Perú? ¿Qué de interesante puede haber en que la CGTP haga una nueva asamblea para elegir a los mismos representantes de siempre?  Peor aún, los discursos de Castro y Huamán no son más que una repetidora de formalismos que no le dicen nada al país. Castro ofrece un PPC “más popular” y descentralizado, mientras Huamán y su séquito continúan con su táctica de demostrar fuerza paraque Humala de trabajo a sus allegados[4]. Al igual que algunos sectores del Partido Aprista –que en otros tiempos daba cátedra de discurso político– el sindicalismo comunista y los dirigentes del PPC parecen estar hablando para sus ombligos sin darse cuenta que el país ha cambiado mientras ellos se han congelado.

El Perú es informal, y el peruano promedio no le va a creer a dos señores que encarnan instituciones que no se vinculan para nada con sus vidas. El PPC, más todavía con el señor Castro, sigue siendo el partido de las clases medias conservadoras de los 70´s (esas que no aceptan que la empleada doméstica se siente con ellos a la mesa ni que vaya al colegio), y la CGTP con el señor Huamán sigue siendo el bastión de los caudillos politizados expertos en vivir de la licencia sindical utilizando a las masas como fuerza de choque de cuando en cuando. Ninguno de los dos tiene un discurso asequible, y ninguno hace un intento para hacer pedagogía política, formando los talleres desde los cuales se forma una nueva conciencia nacional.

En los próximos años los que estamos metidos en política tenemos que dejar de pensar que “estar con el pueblo” significa repetir consignas sin significado real. Debemos enfocarnos en ser auténticos, en no pretender ser infalibles, en mostrar que se puede hacer política desde una institución sin dejar que la institución te carcoma. Todo eso es posible, pero lamentablemente no podemos esperar que el partido de los abogados arribistas o el sindicato de los huelguistas acomodados vaya a darnos el ejemplo.