Pensamiento libre sin ideología es como coito asistido

lunes, 18 de febrero de 2013

Lecciones de la revocatoria. Por José Bulnes


Pienso que hay un primer resultado que nos deja el tema de la revocatoria: la evidencia de que el término “caviar” no es un adjetivo insultante, sino la palabra que designa (como ya ocurre en muchos países) una manera altiva de hacer política, designa la soberbia de creerse dueños de la verdad y la virtud, de hablar de lo social (y parir una vasta bibliografía, en la que se citan y se elogian entre ellos mismos) pero sin conocer lo social (sí, “los nuevos ricos”), es la hipocresía, el racismo,  la intolerancia (con una dosis de incapacidad) encubiertas de buenas intenciones.

Un segundo resultado, y que rompe un mito de la academia caviar, es que  la supuesta crisis de partidos no existe, o no bajo los términos en que han estado definiéndola, sobre todo en lo que concierne al APRA. Los últimos acontecimientos, las alianzas, los apoyos demuestran todo lo contrario. Los partidos se han erigido en actores importantes en esta coyuntura que han trazado y delimitado el escenario político. Y los partidos que se han reunido alrededor de la  alcalde Susana Villarán (PPC, Perú Posible y ahora Alianza por el Cambio), por su grado de impacto con lo popular, bien podrían situarse en la derecha política, junto al histórico conglomerado de izquierdas no representativas, elitistas y barnizados en ideas europeas. Mientras que los partidos agrupados alrededor del SÍ (el APRA, Solidaridad Nacional y el Fujimorismo) tienen un impacto importante en lo popular, a excepción de Solidaridad Nacional, con lo que podría señalarse una reubicación del Apra en la izquierda popular (la chola, la mestiza, categorías explicativas y no fenotípicas), mientras que el Fujimorismo no tendría una tradición de izquierda pero sí una raigambre clientelista-popular.

Un tercer resultado, a manera de enseñanza, es que queda demostrado que la política es un quehacer en el que prima el cálculo, no exento de principios, pero sí un cálculo que tenga como espacio la realidad y no el laboratorio libresco preñado de análisis de laboratorio pedantes. Sí, ese espacio de la realidad en el que circulan los ciudadanos nuevos ricos, los emprendedores, los ciudadanos de los conos, de los asentamientos, ese capital social que los caviares estudian solo en los libros y paporretean luego su indigesta sociológica. Por otro lado, la política es el quehacer (incluso el arte) de sacudir el sentimiento, la vena íntima del alma humana, pero esto los caviares no lo pueden hacer, acusan una esterilidad sensitiva; tal vez algún literato o poeta de la gentita debe de una vez por todas decírselos, pero parece que los caviares gustan más, cuando quieren “entender” lo social, de adentrarse en el mundo arguediano pero en realidad el indio les apesta.

Todo parece indicar que el SÍ ganará porque Susana ha perdido legitimidad, no obstante la millonaria campaña del argentino-brasileño-¿?,  Favre. El SÍ se impondrá porque cuenta con raigambre popular, además de mostrarlo una fuerte tendencia, no obstante los sesudos esfuerzos de la otra parte.