Pensamiento libre sin ideología es como coito asistido

lunes, 25 de febrero de 2013

César Hildebrandt contra el APRA. Por José Bulnes


César Hildebrandt contra el APRA
José Bulnes

El papel de la crítica política puede eclipsarse debido a las fobias o frustraciones de quien  escribe; sin embargo, cuando se la ejerce sin caer en insultos o insinuaciones de baja estofa, se deja entonces notar la valía de quien la ejerce. Pero al parecer el periodista Cesar Hildebrandt se empeña en aderezar su opinión acerca de la revocatoria con invectivas gratuitas al Apra, a Víctor Raúl Haya de la Torre y por último a Alan García. Hace depender su dramática opción por el NO (“No me gusta la vanidad intolerante de la señora Villarán, que a veces se cree la Pasionaria del Cercado cuando no es, en muchos aspectos, ni la lenteja de Frejolito. […] Y, sin embargo, votarè el 17 por Susana Villarán”)[i]  de su visceral descarga de adjetivos al Apra.

Cesar Hildebrandt se detiene en las relaciones que Alan García y Castañeda habrían gestado alrededor del proceso de revocatoria, dicha relación estaría  basada en el cálculo político hacia el 2016 y  en el hecho de que el Apra, además, “es una maquinaria dedicada al éxito y aceitada con dineros sucios”, sostiene. Se olvida que la opción del partido aprista por el SI es una decisión de las bases, de distintos colectivos que no se sienten representados por Villarán y de una campaña política e intelectual de la red virtual Ojo Izquierdo desde el inicio de la gestión de Susana Villarán, mientras que otros se mantenían en un tibio silencio. Además, el cálculo político alrededor del proceso de revocatoria es legítimo, aunque no puede entenderlo quien se ha  escudado en un periódico o un programa de televisión para masticar sus siempre amargas opiniones.

Luego procede a definir al partido aprista como originalmente revolucionario, que después fue moderado y finalmente servil con la oligarquía. Es la trillada crítica que formulan los antiapristas, los comunistas, los caviares  y los ultraderechosos. En ese sentido solo transcriben viejas fórmulas. Conviene decir que el proceso histórico del partido aprista se inicia con la defensa del derecho a elecciones libres, como condición para la justicia social, tal como ocurrió en 1931. Los contextos en los que actuó el partido (vale decir también Haya de la Torre) y sus distintas acciones, y que el periodista califica como “Todo con tal de participar en la torta” responden a lo que en política puede llamarse de la siguiente manera: si hay más actores en la escena –que representan también un sector importante de la sociedad- y que están dispuestos a aceptar las reglas de la democracia, pues se habla con ellos. Nuestra relación con la oligarquía se debió a un acuerdo por la institucionalidad del partido y del país, mientras unos tocaban las puertas de los cuarteles y otros jugaban a las guerrillas. Tal vez estar rodeado de pupilos que le hacen creer que es La Cátedra del periodismo obnubile las mientes de Cesar Hildebrandt. Lea usted a François Bourricaud y ampliará su perspectiva de análisis acerca del Apra y de Víctor Raúl Haya de la Torre. Y también prestemos atención a lo que en verdad decían Haya de la Torre y el Apra en aquellos días de presunto “derechismo”:

“Queremos decirles a los amigos y adversarios que vengan a discutir. Que no recurran a la conspiración  ni al golpismo. Vengan a discutir en el campo de la democracia y sean lo suficientemente  caballeros y dignos de sí. Si pierden acepten la derrota, que nosotros la  aceptaremos en igual caso. Y decir nuestra palabra de solidaridad con todos los sectores del país, no tememos a nadie. ¡Ay de los que vienen llenos de rencores! No tenemos prejuicios. Solo pedimos y exigimos que no se tenga odio, ni prejuicios ni que se nos quiera volver a tratar como si no fuéramos peruanos” [ii]

Finalmente, sostiene que el 17 de marzo no se va a decidir un ajuste de ámbito municipal, sino que hay un trasfondo nacional y ético y que terminará demostrando “que García es tan invencible como su propensión a acumular dineros que jamás llegan solos”. Bueno, queda constancia de que alguien que apoya el NO sostiene que Alan es invencible. Típica indignación de quien ha llegado a su techo, de la constatación del hondo hueco de sus zapatos como para alcanzar la atención pública. Nosotros los apristas estamos acostumbrados al ulular de estas voces que rezan por un poco de atención. Pero nos caracterizamos por hacer escuela, escuela  partidaria, por ello conminamos a Cesar Hildebrandt a informarse más sobre el partido para que en su crítica no peque de ignorancia (ya tenemos una incapaz que pronto se va a ir) solo para tener un poco de atención.


[i] Ver: Hildebrandt en sus trece. Fecha: viernes 22 de febrero del 2013.
[ii] Discurso en el Día de la Fraternidad del 25 de febrero de 1961.