Pensamiento libre sin ideología es como coito asistido

domingo, 14 de abril de 2013

En defensa de la democracia y la decencia en la política peruana. Por Jaicec Espinosa y Nito Trujilo


El país ha sido notificado de las reales intensiones del gobierno que presiden Ollanta Humala y Nadine Heredia, quienes están decididos a seguir el ejemplo del difundo autócrata venezolano Hugo Chávez, intentando perpetuarse en el poder mediante lo que inteligentemente el expresidente Alan García ha denominado la reelección conyugal. Para lograr esto, han sumergido al país en un proceso de desmocratización, empoderando a los militares, sobre todo a sus compañeros de promoción, los cuales ya están ocupando estratégicos cargos en la estructura militar, por lo que no extrañaría que en un futuro inmediato también lo hagan en el ámbito civil.

Claros ejemplos de esto son principalmente el haberle entregado a la Marina de Guerra del Perú la administración de los puertos y el intentar volver a la obligatoriedad del servicio militar. Considerando también que el comandante se ha rodeado de asesores militares, los que le  aconsejaron arremeter con todo contra la figura del expresidente Alan García, quien hasta hace pocos días se había mostrado como un hombre que intentaba apoyar al gobierno, promoviendo la inversión en el Perú por todo el mundo, para que así el ciclo de crecimiento económico y justicia social que lleva más de 10 años se siga fortaleciendo.


Pero el comandante en retiro que nos gobierna, ha respondido a estos gestos del expresidente de una manera por demás descortés, tratando de ridiculizarlo, utilizando un lenguaje de cuartel que es inaceptable para referirse a cualquier Jefe de Estado.  Afortunadamente el tiro le ha salido por la culata a la pareja presidencial, pues ha servido para que una serie de importantes líderes políticos e intelectuales del país denuncien las intenciones chavistas de perpetuación en el poder de la pareja gobernante y sus ya conocidos titiriteros, autores de un desfasado plan de gobierno que osaron llamar “La Gran Transformación”, burda imitación de una frase de Haya de la Torre pronunciada en 1923 mientras partía a su primer exilio.

Ante estas respuestas, la pareja inquilina de la Casa de Pizarro estaría intentando armar una suerte de frente amplio con todos los grupos de izquierda, tanto de la extrema como de la caviar, el nacionalismo y de algunos otros políticos, especialmente jóvenes de cuyas buenas intenciones no dudamos, pero que por su juventud no saben lo que significaría que el Perú se convierta en un país como Venezuela o Argentina, que usan un modelo económico basado en regalar dinero del petróleo o aplicar subsidios indiscriminadamente , herramientas que los han llevado al borde de la quiebra económica, pues carecen de políticas que alienten la inversión privada, motor del crecimiento en todo el mundo y creadora de empleo productivo.

Por ello, los partidos políticos que están por la defensa de la democracia y en contra de la reelección conyugal deben de modernizarse iniciando un proceso de rejuvenecimiento de sus cuadros, con gente que sepa gestionar y sintonizar con el pueblo, pero sobre todo iniciar una sana política de depuración de militantes sobre los cuales exista la sospecha de conductas indebidas.