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miércoles, 2 de septiembre de 2015

Pasado y proyección de las políticas culturales de China. Por Hernán Hurtado

¿Qué hizo la China de Mao por su patrimonio cultural? ¿Qué involucra y determina la idea y política de la fuerza blanda cultural de Xi Jinping?

Veamos. El gobierno de Mao Tsetung[1] en 1957 atravesaba un difícil contexto internacional principalmente por su alianza con la Rusia de Kruschef y optó por una política de apertura a la crítica y competencia de ciencias y cultura dentro de China, con el cliché de “Dejad que florezcan cien flores; dejad que cien escuelas del pensamiento compitan entre sí”. De aquí que no tardaron en sacudirse numerosas críticas al sistema político y económico del gobierno que evidenciaban un golpe a la popularidad[2].

La cita "Que se abran cien Flores y que compitan cien escuelas"[3] o en otra traducción “Que cien flores se abran, y compitan cien escuelas ideológicas”[4] resulta una premisa política bastante distanciada del ejercicio de libertades del régimen, sin embargo es una generalidad que podría ser mencionada por un liberal a ultranza o por un anarquista, sin mayor desacuerdo. Este período fue breve, experimental, y antecedente que sustentó la autocrítica para el sobre beneficio sin perjuicios, nuevamente en categorías de Mao, de las fuerzas productivas culturales y la construcción de sus instituciones.

Obviedad aparte, la política estatal o la administración de Cultura y su difusión nace con la experiencia política y conducción de Mao Tsetung, quien en el momento de lucha contra la oligarquía como secretario de Prensa y Propaganda del Partido Comunista de China recorrió todas las provincias de la gran China. Por eso consideraba al frente cultural como columna para nutrir la posición de clase en cuanto refiera a arte y literatura (Tsetung 1971; 67-80), para llegado el avance del gobierno frente a las resistencias, lograra canalizar y catalizar formas de difusión instrumentalizando la suma de historias y asignando importancia, en categorías marxistas, a los trabajadores de la cultura (Tsetung 1971; 185-187), en materia de formación escolar proyectada también con la transformación de la vieja ópera, que esto significa la modernidad y el progreso edificado desde la cultura del pueblo con sus principios y sobre las necesidades reales y no imaginarias.

Lo cimentado por Mao y reformado por Deng en materia de Cultura, hoy atraviesa por la profundización e intensificación a cargo del presidente Xi Jinping[5] que recoge 30 años de un Ministerio de Cultura que se ha dedicado intensamente a la difusión y protección, pero no con fines de ponerle coto a las inversiones en infraestructura, sino de conjugar con ellas, de experimentar en producir un recurso cultural, una fuerza cultural, en concepto de Xi, la fuerza blanda cultural, que es la punta de lanza y prioridad superior para la revitalización de la nación y el sueño chino.

Entiéndase que se estila que gobernantes utilicen en el discurso ciertos pasajes de heroísmo nacional o que se apele a historias victoriosas para exacerbar emociones, sin embargo en las políticas chinas se ha construido un andamiaje muy sólido entre la prédica del socialismo con peculiaridades chinas (modernidad) y la nación milenaria (pasado heroico y suma de diversas historias, etnias, dialectos, etc.) que se vinculan a los valores positivos y a una ética superior. Es decir, el discurso no es superficial, sino que tiene arraigo social [o al menos en las formas] y se dispone transversal en su sistema político, siendo además una experiencia planificada de nación.




[1] Gobernó de 1954 a 1959
[2] Zaldívar 2012
[3] En http://www.marx2mao.com/M2M(SP)/Mao(SP)/SPW57s.html
[4] Sobre las orientaciones de que Cien flores se abran, y compitan cien escuelas ideológicas; y coexistencia duradera y mutuo control En: La Revolución Cultural China.
[5] Gobierna desde 2013