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domingo, 6 de septiembre de 2015

Orgullo Revocador. Por Luis Zaldívar

Después del último proceso de revocatoria en Lima se ha establecido un sentido común de la élite en contra del poder ciudadano. 

Las elecciones para revocar a Susana Villarán el 24 de Noviembre de 2013 han sido blanco de numerosos análisis por parte de los comentaristas con acceso a los medios de comunicación masiva, la mayoría de ellos opuestos al proceso y con muchos prejuicios respecto al rol de la participación ciudadana y su capacidad para elegir y revocar a sus autoridades (aunque sólo les parece un problema en Lima pero no en provincias). En general, el ánimo de los medios de comunicación y sus opinólogos favoritos ha sido el buscar “culpables” no en los miles de ciudadanos que firmaron para pedir la revocatoria, sino en Marco Tulio Guiterrez y los partidos que apoyaron la campaña por el SI que terminó revocando a los regidores oficialistas luego de tres años de gestión a todas luces deficiente.



Sin embargo las elecciones complementarias nos dejan muchas lecciones positivas para futuro

  • En primer lugar, estas elecciones han servido para confirmar que el único problema con las revocatorias es su obligatoriedad, permitiendo por fin plantear  de forma seria y pública el voto voluntario, una campaña que debería provocar las mayores muestras de apoyo por parte de todos los sectores políticos organizados.  Si es que no se quiere plantear el voto voluntario para elecciones generales, la magra campaña por parte de los partidos debe ser suficiente para que se empiece a utilizar este mecanismo en estos procesos.

  • Otra lección de importancia es la oportunidad de la renovación de cuadros políticos con la presentación de listas jóvenes. De los nuevos regidores elegidos para gobernar Lima durante un año, más del 80% son jóvenes que entran a refrescar el panorama y aprender los tejes y manejes del municipio. Los partidos que no presentaron listas se han quedado sin pena ni gloria en el juego del 2014, mientras que nuevos políticos entran a la escena respaldados por listas institucionalizadas

  • El PPC y Somos Perú lograron su victoria consolidando distritos donde ya tienen arraigo histórico (como son los clase medieros Jesús María y Pueblo Libre) y donde tienen alcaldías ganadas (Somos Perú gana en Ate y el PPC en San Juan de Lurigancho donde el actual alcalde llegó como PPC). Este pudiese ser un buen termómetro para las elecciones del 2014, donde es de mucha ayuda tener respaldo municipal a una maquinaria electoral.

  • De lejos la votación más sorprendente es la de Perú Posible, quienes sin haber hecho mucha campaña y sin una tradición municipal logra 12.9% en total, con picos de hasta 17.8% en el cono sur de Lima, . Igual que con el PPC y Somos Perú, se rompe el lugar común de que la gente no vota por partidos conocidos.

  • El movimiento municipal Siempre Unidos que ya viene siendo el voto fuerte del cono norte de Lima logra posicionarse al mismo nivel que Acción Popular y Perú Posible gracias a una contundente victoria en Los Olivos y buenas votaciones en Comas y Carabayllo. Una especie de cluster que hay que observar en las siguientes elecciones.

  • Por último, el Partido Humanista logró un escaño en el Municipio con más de la mitad de la votación que todo el conglomerado de izquierdas que representaba la lista Tierra y Dignidad. La soberbia de la administración de Villarán ha logrado retroceder las expectativas del Frente Amplio a niveles noventeros, y no pueden echar la culpa a nadie más que a la persona que eligió de slogan de campaña “el nuevo equipo de Villarán”
 En resumen, si bien el voto nulo/viciado creció 642 mil 396 votos a comparación del 2010, el nivel de participación se mantuvo bastante alto, se consolidaron los partidos históricos en los municipios donde han venido teniendo arraigo y la participación ciuadadana fue masiva y democrática. Las principales lecciones de este proceso están en la necesidad de implantar el voto voluntario, lograr una mayor eficiencia de la ONPE (a quienes hay que exigir mayor velocidad) y eliminar la absurda ley seca y cambiarla por un simple derecho de los presidentes de mesa de no permitir el voto si alguien no se encuentra en condiciones.


Con esos cambios, que nada tienen que ver con la naturaleza de las revocatorias per se, el sistema democrático se afianzará y los partidos entrarán en una dinámica de propuestas y eficiencia para no volver a tener administraciones que juegan con nuestras expectativas o sienten que no pueden ser fiscalizados por la población. El balance final de la revocatoria fue positivo: fiscalización ciudadana, renovación de cuadros políticos y se ha puesto en agenda el voto voluntario.