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viernes, 16 de diciembre de 2011

China no salvará a América Latina. Por Liliane Cheverier


Liliane Cheverier

El Banco Mundial ha indicado en su reciente Informe Anual sobre América Latina, sobre considerando sus países de mediano crecimiento, que su desarrollo ha llegado a una etapa crucial de maduración, pudiendo darse un colapso en la economía regional. Asimismo se informó que China no sería el salvavidas de estos países, por lo que ahora toca enfrentar el desafío de continuar el crecimiento económico, enfrentando una desaceleración con fuerte impacto de la crisis Europea.

Según el Banco Mundial cada país tendría asegurada una medida de defensa, en tanto cuenta con un sistema de cada Banco Central que permite una flexibilidad en el manejo de la inflación afecta al cambio. Y todo estaría bien posicionado en base al buen nivel de las Reservas Internacionales, aplicando tasas de interés por encima de las internacionales y dándose espacio para bajarlas, amortizando el impacto de los factores económicos negativos provenientes del exterior.

Chile podría jugar con los fondos acumulados del cobre y Bolivia tiene como respaldo lo que está dejando su colchón fiscal. Algo similar tendría el Perú, gracias a las exportaciones mineras de los últimos años.

¿Cómo serán las actuales relaciones con China?

Se deberían aprovechar estas relaciones como fuente de crecimiento a largo plazo, tanto en el Perú como en América Latina.

La primera década de relaciones con China tuvo como entorno la venta de materias primas por productos tecnológicos pero de baja calidad. Esto a diferencia de las relaciones con los "Tigres Asiáticos" que nos daban mayor equidad y estabilidad en el intercambio tecnológico y de conocimientos esenciales. Por ello, en América Latina se desea que estos beneficios comerciales puedan ser implementados en mejoras de infraestructura, por lo que dichas relaciones se deberían llevar a otros niveles de interconectividad que garanticen crecimiento a largo plazo. Por eso se debe evaluar los productos que ingresan a nuestro país y el valor que pueda tener.

Por otro lado, el actual director del Departamento para el Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional, Nicolás Eyzaguirre, aseguró hace poco: " El camino para evitar la crisis es difícil y los canales de transmisión velocísimos; sin embargo, confiamos en que se puede lograr buenos resultados". Es verdad, los peligros son ciertos, pero tenemos oportunidades para sobrellevar sus efectos negativos.

Los datos acerca de la economía real del mundo aun no parecen estar fuertemente afectados por una crisis de confianza; se espera un crecimiento en este año del 4 %. Pero todas las acciones están teniendo lugar en los mercados financieros, en la bolsa de valores y en el tipo de cambio, y es probable que comiencen a afectar a la economía real aunque hasta el momento no hay ningún registro de desaceleración material por parte de EEUU, Europa o China; todo el efecto está en los precios.

En conclusión:

Aunque en nuestro continente los indicadores no han producido un margen negativo causado por la crisis mundial, debemos analizar lo que  arrastrará el inminente colapso de los bancos europeos, donde no se ha podido tomar medidas para recapitalizarlos.  Esto ya está impactando a los Estados Unidos, lo que terminará afectando a China. Nuestros bancos están totalmente expuestos a este impacto y empezarán a contraerse cuando los problemas de endeudamiento se vuelvan aun más insostenibles, haciendo caer nuestra demanda.

Pero eso no significa que tengamos que dejar de lado nuestro gasto fiscal; el Estado no puede frenar los proyectos de mejoras para la infraestructura en las zonas más necesitadas ni los programas sociales donde se trabaje por la mejora de la educación y la salud y contra la desnutrición. Pero los  proyectos a los que aún no se les ha  determinado el costo fiscal, ni mucho menos el porcentaje de utilidad del desarrollo que generaría, tendrían que esperar y se sólo se daría prioridad a los de más urgente necesidad.

Si la crisis financiera externa afectara la demanda en materia prima, la defensa tanto del Perú como América Latina serían sus políticas monetarias, ya que presenta una inflación baja por la cual podría suministrar liquidez si es necesario. Tomemos en cuenta esto: Estados Unidos ya dio luz verde al TLC con Colombia; quizás mantener la estabilidad de América Latina seria el objetivo clave de estos países como una salida al desempleo, problema que ya ha generado protestas;  y esto nos beneficiaría con nuevos tratados donde nosotros ahora seríamos la posición exigente.

Hasta la próxima.