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miércoles, 28 de diciembre de 2011

Mar de Vanidades: Doctor, ¿porque soy alanista? Un aprista en el diván



Doctor, ¿por qué soy alanista?
Un aprista en el diván

Cornelio Tácito

El doctor Norberto Napoleón Stalin Villagarcía, notable psiquiatra limeño, recibe en su consultorio al joven abogado Paul Stanley Quispe. Luego de asegurarse que el seguro de salud del señor Quispe está conforme y su tarjeta de crédito tiene respaldo, el doctor Villagarcía procede a dar inicio a la consulta.

—Señor Quispe, estoy a sus órdenes, ¿qué problema tiene?

—Doctor, estoy muy alterado y no puedo dormir. Me caen mal las comidas y estoy todo el tiempo irascible.

—¿Algo ha sucedido recientemente que lo ha afectado mucho?

—En verdad, sí. Soy político, doctor. Soy militante aprista. Y pertenezco a un grupo que discrepa con el Presidente del partido, el doctor Alan García.

—¿Discrepa solamente?

—En verdad lo odiamos. Le decimos vela verde en internet y reclamamos que sea enjuiciado y encarcelado.

—Ah, usted es de esos apristas que son mencionados en el diario La Primera, que apoyan al presidente Humala…

—Bueno, apoyábamos. El tiro nos salió por la culata. No nos dieron nada y encima botan a nuestros amigos…

—Sí pues, así es la política. Pero, ¿qué pasa con su salud? ¿Usted está enfermo por culpa de García o por culpa de Humala?

—Por culpa de García. Es que finalmente lo he conocido. Hace tres semanas fui a una cena pro fondos de la Navidad del Niño del Pueblo y allí se hizo presente García. Muchos integrantes de mi grupo empezaron a darse empujones y codazos con el resto de los asistentes para saludar a García y tomarse fotos con él. Era algo increíble. Parecía que había llegado un artista de cine a un colegio de chicas. Y ver a tantos hombres maduros padres de familia disputarse el primer lugar para ser abrazado por García para una foto era realmente repulsivo.

—Comprendo, usted ha tenido un shock emocional.

—No sólo eso, doctor. Yo era uno de los que corrieron a saludar y tomarse la foto.

—¿Qué? ¿Pero usted no dice que odia a García?

—Así es. Pero no pude evitarlo y saber que lo hice me tiene muy afectado.

Hummm…Es interesante…

¿A qué se refiere, doctor?

Su comportamiento se asemeja a algo que acabo de leer sobre la conducta silvestre de los babuinos sagrados egipcios.

¿Qué hacen esos animales? ¿Son algo así como monos, verdad?

Son hamadriades o Papio hamadryas. Según R. Lorenz, las manadas de hamadriades tienen un macho alfa muy exhibicionista de su mando, que acostumbra poner a los machos subalternos en una especie de formación, con todos ellos en cuclillas exhibiendo sus traseros en señal de sumisión. El macho alfa hace con ellos gestos simulatorios de una copulación.

¿Y eso qué tiene que ver con Alan García? —Preguntó con cierta molestia el abogado Quispe.


—Que dentro de la manada hay un subgrupo que disputa el privilegio de tener antes que los demás y más tiempo al macho alfa sobre su trasero. El motivo de sus vidas es ser reconocidos como enteramente sumisos al macho alfa. Son como sus cortesanos. Creo que hay una conducta parecida en su partido en relación con el señor García. No sólo no es democrático ni civilizado. Ni siquiera es algo digno del homo sapiens. Usted debería reafirmar su independencia personal y su libertad de criterio.

—¿O sea que un alanista es algo así como un mono sumiso al macho alfa?

—Eso lo dejo a su reflexión. Es sólo un ejemplo comparativo. Pero me temo que se acabó su tiempo. Si quiere continuar la sesión tendré que cobrarle dos consultas.

—No, no. Así está bien. Ya me voy.

—Paul Stanley Quispe caminó por un buen rato sin rumbo fijo, pensando en lo que había dicho el psiquiatra. Y se sintió peor por lo que había hecho al ver frente a frente a García.