Pensamiento libre sin ideología es como coito asistido

viernes, 3 de febrero de 2012

COMPROMETIÉNDONOS- ¡Ay la Izquierda! Por José Bulnes


Es hora de la "Nueva Izquierda"
No se puede negar el ineluctable devenir de la historia, cuando las ideologías, junto con sus estatuas, caen, cae también una época, un contexto: las condiciones para la revolución popular que la autotitulada “Izquierda”, es decir, el conglomerado de grupos marxistas y marxistoides que bien de las ONG’s y las universidades, flameaba como bandera ante los viscerales embates del Capitalismo, ya no existen.  La historia así nos lo ha registrado. Sin embargo, se caería en un error si se pretendiera decir que la revolución  y los intereses de la clase popular han desaparecido. No. Antes bien, los intereses de la clase popular y la revolución existen porque existen los derechos del ciudadano de la clase trabajadora y profesional. Pero surge una pregunta, ¿la clase política, que dice llamarse heredera de los principios marxistas, o de la presunta “verdadera” izquierda, lucha por esos derechos? ¿Qué son en estos momentos García Naranjo, Javier Diez Canseco, dentro del espacio llamado “la Izquierda”? ¿No era, acaso, ser consecuente con la “lucha” convertirse en oposición ante el “Conga sí va”? Lo que sucede es que la “izquierda”, hoy, está  pagando sus crasos errores al atomizarse y  de no se capaz de crear consensos (de lo que tanto parlotean los “izquierdistas”) al interior de sus agrupaciones. Tal parece que lo único  digno de recordar de la “Izquierda” es la figura del gran Barrantes (imaginemos lo que hubo de sentir el aún joven Javier Diez Canseco, ante la prominente ascendencia política que construyó “Frejolito” tras su congratulada gestión municipal, muy cercana al aprismo del período 1985-1990), pero hoy, los vecinos de Lima no pueden decir lo mismo de Susana Villarán.

No es mi culpa, la culpa es de los marxistas
Ollanta Humala (sobre quien pesa la sospecha de los asesinatos en Madre Mía), o el Partido Nacionalista, agrupó a “las izquierdas” bajo una sola firma: Gana Perú, y haciéndoles suscribir una lista de promesas. Figura extraña, un militar a la cabeza de la “gran transformación”. Detrás de él, un Mario Huamán, Carlos Tapia, Diez Canseco y los envejecidos rojos y rosados de siempre. Bueno, ya José Carlos Mariátegui se entregó a los placeres del itinerario de sus viajes por Europa, pagados por el dictador Leguía. Es decir, la inconsecuencia de “la Izquierda” no es novedad. Asimismo, no debiera sorprender el accionar de Humala, de hacer a un lado a los grupos de “izquierda”, pues el militar, al parecer, dentro de su parquedad, tiene las cosas claras: el discurso setentero, ochentero de esta clase política, a pesar de que se encubra con verborrea ambientalista, de interculturalidad, y demás ambages, no sintoniza con la dinamicidad del mundo, con la Globalización, con el siglo XXI. Y la respuesta de algunos “izquierdistas” de renunciar, mientras que otros se dejan seducir por las embajadas, muestra que la “Izquierda” es un espectro, una macabra imagen de lo que ellos han pretendido creer ser. Pues, mientras  un indignado Mario Huamán señala que “este gobierno se ha derechizado”,  un Javier Diez Canseco ratifica el compromiso hasta el 2016. Pero, amable lector, el compromiso implica entonces apoyar el “blindaje” de las corruptelas de Chehade, con el descarnado capitalismo de la gran minería en Cajamarca.

Ahora “la Izquierda” se relanza. Es ya evidente que el actual gobierno los ha separado, pero han decidido “quedarse en el Gobierno”. Tal vez refleje con mayor notoriedad la situación de “la izquierda” que Carlos Tapia diga que “la izquierda no se iba a dejar botar”.  Y, muy al costado, el buen Sinesio  junto a Gregorio Santos, pretende formar una “verdadera izquierda”. Y, en el espacio universitario, sus plataformas de lucha se circunscriben a las marchas y revueltas, pero sin ser propositivos; incluso, maquillan la corruptela de los favores entre profesores y alumnos bajo la figura de la cátedra paralela.  Los que han pasado por una universidad nacional, saben que es así.


"La Izquierda” adolece de sus militantes, lo peor que le puede suceder a la “Izquierda” es que sigan empeñándose a ser los mismos personajes los rostros representativos del espectro llamado “izquierda”. Y también, la desidia de no darse cuenta de que estamos en el siglo XXI, y que los “debates” en los que se entrampan, ya han sido superados. A ver si de una vez por todas, se jubilan.

"Yo soy mas vivo que tú"