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martes, 29 de enero de 2013

Las falsas reformas de Villarán. Por Santorino Izquierdo


A medida que el proceso de revocatoria se aproxima en Lima y cada vez menos gente está dispuesta a respaldar la gestión de Villarán, algunos todavía siguen repitiendo un argumento que a primera vista pudiese parecer directo: las reformas iniciadas en este gobierno municipal se paralizarían si la alcaldesa es revocada. Considerando que no hay obras de ningún tipo (ni siquiera escaleras) que mostrar, el argumento se reduce a unos casos muy puntuales y emblemáticos:

  1. “Reforma” de La Parada: Los voceros de la gestión Villarán han querido asumir como una victoria el establecimiento del mercado mayorista de Santa Anita, pero olvidan mencionar que el mercado no fue construído por ellos sino por Castañeda. El que Castañeda no haya hecho el traslado por cálculo político no exculpa de ninguna manera a Villarán de haber forzado el traslado el mismo día que se recolectaron las firmas para la revocatoria causando la muerte de cuatro comerciantes y los desmanes que ocurrieron en todo Lima en ese día. Peor aún, la zona de la ex Parada sigue siendo un basural y un desorden. Aquí no han inventado la pólvora, simplemente ejecutaron mal lo que le dieron hecho.

  1.  “Reforma” del transporte. Los defensores de Villarán han argumentado por todas formas que la reforma del transporte es algo novísimo en Lima; es más, lo han llevado hasta decir que es un “cambio cultural” contra las mafias de transportistas. Sin embargo, ya no se acuerdan que los transportistas también le hicieron paros a Castañeda por los otros ordenamientos que ha habido en los últimos ocho años. Pero sobretodo es arrogante pensar que ordenar una avenida (la av. Abancay) puede ser considerado una reforma integral. ¿Dónde más han ordenado? Los inspectores municipales ya existían y su incremento corresponde al plan que ya estaba dispuesto. Lima está cambiando gracias a las grandes obras como el Metropolitano y el Metro de Lima, dos obras que Villarán ninguneó en campaña y de las que ahora se quiere colgar.

  1. “Reforma” de la cultura. Villarán ha querido argumentar que los eventos de ONG por la mujer, por los niños, por la raza, por la tolerancia y quien sabe que otra causa puede ser considerado una reforma. ¿Cuándo se darán cuenta que nadie tiene hegemonía sobre el sentimiento colectivo? La visión artificial de la cultura como un objeto de museo no le da autoestima a nadie, la cultura tiene que surgir de la gente, del día a día, de la visión de un artista, no de un programa municipal. Por último, la gerencia de cultura municipal debería dar becas y no diplomas y caritas felices como se viene haciendo.

Y hasta allí contamos, he buscado más de las “reformas” de las que tanto hablan pero me queda claro que siempre se refieren a estas tres cosas. La única verdad es que ninguna de estas iniciativas es nueva y no hay porque pensar que éstas se paralizarían si salen Villarán. Es más, si sacan a Villarán el segundo es Eduardo Zegarra, y si sacan a todos el que entra es también un militante de la confluencia de Villarán ¿Por qué se detendría?

En una ciudad como Lima es muy difícil revocar una alcalde por la cantidad de firmas y porque los alcaldes siempre han sido populares. No es verdad que se desestabilizaría la ciudad porque nunca antes una gestión ha sido tan inepta y arrogante con el sentir ciudadano. No hay porque pensar que esto pasaría de nuevo, es tiempo de darle una lección a los futuros alcaldes de Lima.