Pensamiento libre sin ideología es como coito asistido

lunes, 25 de agosto de 2014

La hora de Humala

Por: Víctor Raúl Trujillo de Zela
       Jaicec Manuel Espinosa Sandoval

La actual crisis política, desatada en pleno proceso de aguda desaceleración económica, tiene como gran responsable al presidente Ollanta Humala, quien desde que empezó su gobierno ha sido incapaz de entablar un verdadero diálogo con el resto de las fuerzas políticas del país. Esto, porque carece de una de las cualidades indispensables de todo jefe de Estado, que es la de saber escuchar el clamor ciudadano. Debido a su tendencia autoritaria, que le viene de estirpe familiar y de su formación castrense, expresada en su intento de golpe de estado al gobierno democrático Alejandro Toledo, que por ironías del destino es hoy su rehén y por lo tanto su aliado incondicional, no le deja comprender que la democracia es sinónimo de diálogo y negociación constante con todos los sectores de la sociedad, y no simplemente la imposición del poder ejecutivo mediante una relativa mayoría en el congreso, que hoy se encuentra casi extinta.

Este actuar, ha sumido al país en una especie de limbo político ante la negativa del gobierno de darse cuenta que, luego de tres años de marchas y contramarchas, en los que el poder de decisión ha estado en manos de la cónyuge del mandatario y de su socio político el ministro Castilla, hoy existe una nueva realidad política, en donde el 70% de la ciudadanía no está de acuerdo con la conducción del gobierno debido a la creciente inseguridad ciudadana y al "frenazo" en el crecimiento económico que conlleva a la disminución del empleo, todo esto agudizado por la evidente falta de liderazgo político de Ollanta Humala.

Lamentablemente, el gobierno ha respondido nombrando como jefa de gabinete a Ana Jara, la fiel y diligente escudera de la Sra. Heredia, incapaz de lograr cambios imprescindibles en el gabinete, como el del conocido lobbista Eleodoro Mayorga, ministro de energía, cuya dimisión es reclamada por toda la clase política y la inmensa mayoría del pueblo peruano.

En estas circunstancias, el Congreso no le ha otorgado al gabinete Ana Jara el voto de confianza, lo que no debe poner en peligro la estabilidad del régimen ni muchos menos asustarnos, pues es parte del juego democrático que existe en todo país civilizado. Más bien es la oportunidad para que el presidente Humala demuestre que es capaz de liderar un diálogo autentico y democrático con las demás fuerzas políticas para establecer una agenda con puntos muy concretos sobre los cuales ponerse de acuerdo, tales como: la derogatoria inmediata del aporte obligatorio de los trabajadores jóvenes independientes a las AFP, mediadas concretas con plazos determinados para acelerar el crecimiento de la economía e investigar a fondo los lobbies en los que se han visto involucrados varios ministros. Y de esta manera recuperar el tiempo perdido durante tres años de confrontaciones promovidas por el gobierno en su afán de imponer la continuidad del régimen más allá del 2016; es decir, repetir el modelo chavista en el país.

*Artículo publicado en La Razón el 25/08/2014: http://goo.gl/196ac7