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miércoles, 19 de agosto de 2015

Participación Ciudadana como Derecho y Deber en la Protección del Medio ambiente. Por Rut Huaman

La abogada Rut Huamán actualmente es miembro activa
de la Federación Interamericana de Abogados
Los seres humanos constituyen un fin supremo de la sociedad de un Estado, siendo el pueblo la base principal del Poder Político, por lo tanto, se debe garantizar los medios para una adecuada participación en el día a día; así como la tutela eficaz de los derechos fundamentales y poder lograr un equilibrio de un medio ambiente sano y generar un adecuado desarrollo de vida con condiciones de dignidad y superación; por eso, el Estado debe garantizar este legítimo derecho de un Medio Ambiente Sano mediante la participación ciudadana, pero colectivamente, todos los ciudadanos tenemos la obligación de colaborar con el Estado para así lograr el éxito de los propósitos señalados.

En el ordenamiento jurídico peruano hay un concepto amplio respecto de las personas que pueden ejercer  el derecho de petición, en consecuencia, están habilitadas las personas naturales y jurídicas, sean nacionales o extranjeras; para actuar como sujetos activos en el ejercicio de este derecho, por ello, debemos ejercer nuestro derecho de participación en la gestión socioambiental, es decir, en la elaboración, ejecución y evaluación de las políticas ambientales, de las normas ambientales e inclusive, en participar con las autoridades de turno que están encargadas de las instituciones públicas que aplican las políticas y las normas ambientales.

Este es un desafío vigente, hacer realidad el deber de la participación ciudadana. En experiencias concretas de mediano y largo plazo, en toda la gestión ambiental que promuevan procesos sociales y capacidad regional y local, liderazgo, empoderamiento de la ciudadanía en la búsqueda de la resolución de los desafíos ambientales, bajo la orientación de los intereses públicos.

Los procesos de participación ciudadana apunta a procesos autónomos de la ciudadanía, las comunidades y las organizaciones sociales que buscan incidir en la toma de decisiones, en la planeación, en las políticas, porque esa es su máxima búsqueda, hacer parte en la decisión, por eso la participación tiene un alto sentido político, porque participar es decidir, significa ser protagonista. Se requiere superar la participación “restringida”, que sólo llega hasta los espacios de reunión, entrega de información, o de insumos, o la ejecución de proyectos concretos planeados y orientados desde fuera, en lugares ajenos a los intereses ciudadanos o si bien son convocados de buena fe, no son controlados, ni decididos por los actores sociales o por la ciudadanía. Toda Participación es Democracia.

Hay que implementar el derecho de participación de gestión y de la Tutela Jurisdiccional y administrativa y así expresar a nuestras autoridades de turno sobre las actividades que puedan dañar nuestro medio ambiente, es decir, entablar procesos judiciales administrativos en defensa de nuestro ambiente.


Tenemos el derecho y obligación de gozar un ambiente saludable, sano libre de contaminación, educar y generar políticas públicas para su desarrollo sostenible y protección ambiental y contribuir juntos a la efectiva gestión ambiental y sus componentes.