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domingo, 30 de agosto de 2015

En contra del Ministerio de la Juventud. Por Luis Zaldívar


La propuesta del Ministerio de la Juventud ha resultado en posiciones diversas donde lo que más se ha escuchado es el adjetivo “populista” de parte de sus detractores pero sin una alternativa real y argumentación de porqué la nueva cartera no pudiese existir. Por otro lado, los principales defensores de la propuesta, como Alvaro Quispe (Ex Director de SENAJU), Javier Barreda (Ex Viceministro de Trabajo) y Enrique Valderrama (Director de Punto de Encuentro)  han defendido la propuesta con bastante solvencia al señalar que el nuevo ministerio articularía los programas ya existentes en materia juvenil, crearía fondos para capacitación, crédito a la mype joven, estímulos tributarios y hasta programas de vivienda. Son propuestas viables e importantes, y no se pueden minimizar con el simple adjetivo como lo ha hecho PPK, quien obviamente no cree en el Estado, al plantear eliminar incluso los ministerios de cultura, medio ambiente y turismo.


Sin embargo, los proponentes del nuevo ministerio no llegan a articular de porqué es necesaria una nueva burocracia con rango ministerial para lograr los objetivos que se han planteado.

El primer error es de concepto; la idea de que los jóvenes son todos iguales y quieren cosas diferentes a los mayores. En realidad, la mayor capacitación, el mejor empleo y el deporte no son patrimonio de la juventud sino de todos los peruanos, ¿si no porque tenemos ministerio de trabajo y de educación? Además, la ambigüedad de cuál es la edad máxima del joven lleva a gruesas controversias sobre las políticas sociales que un ministerio ejecutaría, dado que en los segmentos más pobres es común que un muchacho demore más en empezar su vida productiva y por lo tanto tenga acceso a programas creados por la nueva burocracia. Así mismo, los jóvenes son muy variados y normalmente se agrupan por intereses muy distintos el uno del otro. 

Las experiencias internacionales han sido negativas. El Ministerio de la Juventud existe actualmente en República Dominicana, pero sus resultados no son muy diferentes a los que ha tenido beca 18 en el Perú. Los propios jóvenes critican que el Ministerio ha sido creado con un presupuesto ínfimo que sólo sirve para la ejecución de obras, sino sólo para programas paliativos [1]Si se crea la nueva cartera en nuestro país, y encima se designan a jóvenes funcionarios sin experiencia (como propone Javier Barreda[2]) lo más seguro es que termine siendo una buena fuente para consultorías y agrandar el CV de algunos allegados al poder, pero el presupuesto no sería efectivo para solucionar problemas como lo es en casi todo el Estado.

Lo cierto es que si se quiere apoyar a los jóvenes entonces nuestro deber es invertir en los niños y adolescentes, aumentando el presupuesto en educación al 6% como se estableció en el Acuerdo Nacional hace ya casi 15 años y fortaleciendo los programas de salud para los muchachos que están en formación. Si se quiere apoyar todavía más, entonces debemos reformar la Universidad para que dejen de ser entes parasitarios que estafan a los jóvenes con títulos inservibles en años de formación. Si no podemos resolver estos problemas no importa cuántas dádivas y programas paliativos hagamos, tendremos los mismos resultados magros que el famoso Ministerio de la Inclusión y Desarrollo Social, del cual ya hemos tenido suficiente gasto y nada de resultados,




[1] (http://elveedordigital.com/provincias/item/17288-jovenes-del-prm-dicen-ministerio-de-la-juventud-es-inoperante).
[2] http://www.gatoencerrado.net/store/noticias/92/92953/detalle.htm