Pensamiento libre sin ideología es como coito asistido

Mostrando entradas con la etiqueta fujimorismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fujimorismo. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de junio de 2013

Otoño del 91. Por Erick Yturbe

De pronto todos se olvidan o prefieren olvidar, lo ocurrido por el año 1991, en pleno gobierno, aun democrático, 
de Alberto Fujimori. Hagamos memoria del escenario político, un gobierno con un Congreso adverso, en un segundo año de gobierno en donde no se ha logrado dirimir grandes cosas en un Parlamento que se encuentra subsumido en una mega investigación a Alan García y los escándalos que provoca algunos congresistas que han sido suspendidos.

Tenemos a los principales líderes de la oposición en la mira de las investigaciones. Como se mencionó la semana pasada en la Comisión de Fiscalización del Congreso de la República, se está poniendo en el ojo de la tormenta a todos los presidenciables. Es decir, estamos en un contexto en el que a la clase política se le está desprestigiando. Todo indica que hay una maniobra para desprestigiar a la clase política, satanizar a los políticos y la política. De pronto existen tres señales claras que induce el análisis de que estamos ante un escenario similar, previo al cierre del Congreso tal como ocurrió en 1992:

1. La actitud poca concertadora del Presidente, su gabinete de ministros y bancada parlamentaria con la oposición: Lejos de ello, se han dedicado a actuar cual palomilla de salón, llenando de epítetos y diatribas a quienes no son parte de esa camarilla adulona de la pareja presidencial. Recordemos que el año pasado el Congreso, bajo la presidencia de Abugattas, intentó llevar adelante reformas constitucionales, en la que necesitan más de 89 votos (imprescriptibilidad de los delitos por corrupción, entre otros), y ni siquiera habían intentado llegar a un consenso para lograrlo, el resultado fue más que obvio, ni sus circunstanciales aliados apoyaron sus propuestas.  Lo que queda claro es crear la idea de que los “políticos tradicionales” no apoyan la lucha contra la corrupción y son nocivos para el sistema político.



El 2 de junio de 2013, en el programa Sin Medias Tintas, la Ministra de la Mujer, ante la pregunta de que si existe una conspiración para cerrar el Congreso, la Ministra advirtió de manera desafiante que el Presidente del Congreso y los Voceros de las Bancadas tienen el compromiso y obligación de elegir “a plenitud” a los miembros del Tribunal Constitucional, los miembros del Directorio del Banco Central de Reserva y al Defensor del Pueblo, incluso lo puso como condicional para una posible reelección de Víctor Isla a la Presidencia del Parlamento. Es decir, el Congreso tiene como condición de subsistencia cumplir con los caprichos de una pareja que quiere entornillarse en el poder.

2. La indisposición de miembros del Partido de Gobierno en contra del Ministerio Público: En el mes de abril, luego de que el Ministerio Público iniciara una investigación preliminar a Daniel Abugattas, por irregularidades en su gestión como Presidente del Congreso. La respuesta del legislador nacionalista no se hizo esperar y apuntó al Partido Aprista Peruano. Su frase más elocuente fue “La Fiscalía debe ser fumigada”, en clara alusión a un supuesto copamiento del Ministerio Público por el APRA. Recordemos que el gran pretexto que tuvo Fujimori para intervenir el Poder Judicial y el Ministerio Público fue ese mismo copamiento que denunciara Abugattas.

3. El Aumento de Presupuesto de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI): la DINI aumentó su presupuesto de nueve millones y medio de soles a casi 75 millones, so pretexto de combatir la inseguridad ciudadana y el crimen organizado. A ver, en lo que va de un mes, tenemos un promedio de un muerto víctima del crimen organizado o el sicariato a la semana, pero la DINI compra computadoras, autos, y todo ello al servicio de causa? Definitivamente no a la causa de la Seguridad Ciudadana.

De pronto a alguien se le ocurrió que el sistema político está podrido y que lo mejor es recurrir al populismo de organizar fiestas en donde se regale artefactos eléctricos, en donde una persona que no fue elegida ni nombrada para ejercer la función pública aparezca a diario en los medios de comunicación, con un silencio cómplice del Presidente de la República, sus Ministros y sus Congresistas, usando fondos públicos de la manera más descarada. Pero ello no es suficiente para un procurador sicario como Arbizú para investigar ni un ápice.

Tenemos el escenario servido para que se repita la historia de un golpe de estado,  y si la ciudadanía no vigila sus instituciones democráticas y las defiende, estamos condenados a repetir los errores del pasado. Recuerden que esta es una democracia que nos costó construirla, defenderla, y muchas veces recuperarla.

Ricardo Yturbe López

jueves, 26 de julio de 2012

Tribuna Libre - Operación Fujimori. Por Agustín Haya de la Torre

En un alarde de audacia política y jurídica, el juez supremo Javier Villa Stein, a la cabeza de una dudosa Sala Penal, decidió rebajar la pena a los militares del Grupo Colina, la selecta banda de asesinos que Alberto Fujimori organizó y hasta premió, para ejecutar crímenes tan horrendos como los de Barrios Altos y La Cantuta.

Como se ha probado hasta la saciedad, el condenado exdictador hizo uso y abuso del poder para preparar a estos grupos criminales en el seno de las Fuerzas Armadas, dotándolos de recursos del erario público que incluían con descaro hasta bienes del propio Palacio de Gobierno.

El argumento de Villa Stein para rebajar la pena y favorecer La Libertad de los criminales, se sustenta en el supuesto error de la acusación fiscal de no haber incluido los delitos de lesa humanidad y de asociación ilícita para delinquir por los que finalmente fueron sentenciados.

Sostiene en su dictamen que los delitos de lesa humanidad definidos por el Estatuto de Roma, se refieren a guerras de exterminio de grupos humanos por alguna de las partes beligerantes y que esto no se aplica. Sin embargo esto es desmentido por los fiscales supremos Pablo Sánchez y Jorge Cortez, que demuestran que plantearon ambos delitos en la acusación del Ministerio Público.

Lesa, del latín laesus, significa dañar, ofender y así interpreta el concepto la Corte Interamericana de derechos humanos para calificar crímenes cometidos desde el poder político que agravian la dignidad humana. El fallo revisado resulta incoherente pues si sostiene que al no estar sustentado el delito de lesa humanidad y no estar tipificado en el Código Penal peruano, entonces ¿qué pena es la que le rebaja?

Los fiscales han demostrado que lo que dice Villa Stein es falso y que la acusación fue por homicidio calificado con el agravante que los matarifes de Colina eran militares. Por tanto la pena de 25 años está muy bien puesta. ¿Cuál es el objetivo de todo esto? Aquí hay una trama que sin duda tiene que ver con el intento de liberar al fundador del grupo criminal, el condenado Fujimori.

La estrategia es clara y responde a ese espectro reaccionario que defiende y promueve las dictaduras como la única forma de manejar el país. Después de fracasar en su estrategia de mostrar al preso afectado por una enfermedad terminal o de afirmar que “nadie debe morir en la cárcel”, ahora recurren a menoscabar las sentencias de los ejecutores directos.

La corriente antidemocrática sigue desconcertada porque por primera vez un dictador y organizador de LA PRIMERA cleptocracia de nuestra historia, esté preso. No se dan cuenta que están fuera de época, que el mundo no soporta tiranías y que la democracia las castiga con la ley. Por eso vemos a un veterano Hosni Mubarak regresar del hospital a la cárcel y a un anciano Jorge Rafael Videla ser trasladado a una prisión común, porque es la forma como la sociedad se recupera del escarnio moral y evita que el mal se repita

viernes, 23 de diciembre de 2011

El sobrinísimo de Banchero Rossi: Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz II. Por Miguel Estela La Puente



Encontramos un ambiente bastante curioso en el contexto de la fauna política peruana. En primer lugar, en el legislativo, distinguimos a la primera oposición con una actitud paradójicamente cuasi oficialista sin pronunciarse sobre los últimos desaciertos del gobierno (con respecto a las crisis de las mesas de diálogo del tema Conga y falta de un mediador capaz de canalizar puntos de coincidencia entre ambas partes presidente regional-gobierno), pareciera que el fujimorismo está a la expectativa de algo, ¿una concesión de bondad de parte del jefe de estado para con su máximo líder?

En el ejecutivo vemos negociaciones extrañas, por no decir desesperadas, para apaciguar los ánimos impetuosos del presidente regional de Cajamarca ofreciendo  ¡vaya cantidad considerable! de embajadas para que cese su intransigencia y deje llevar a cabo el proyecto minero Conga.

En el judicial las excesivas autorizaciones de viajes al extranjero, por fiestas de fin de año, a los condenados por terrorismo: Lori Berenson, Lautaro Mellano y Nancy Gilvonio han ocasionado más de una crítica al respecto e incluso generado sospechas de intereses extranjeros que pretenden promover un ambiente de caos en el interior del país. Hay muchos indicios de que esto pueda ser cierto.

Lo cierto es que ante este contexto expectante falta la voz orientadora de una institución política que posea un mínimo de legitimidad para influir coherentemente sobre la dinámica política nacional y no puedo pensar en otra que no sea el APRA; sin embargo, a falta de decisión de sus propios dirigentes nacionales somos los humildes servidores juveniles del aprismo los que intentamos percibir nuestra realidad y proponer soluciones. Que lastima que los dirigentes del aprismo con toda su experiencia política no atinen a otra cosa que no ver, no escuchar y no decir.

Con respecto al caso del  acercamiento entre los fujimoristas  y el gobierno me parece un argumento más sustentable y menos perjudicial el promover la aprobación de un proyecto de ley que conceda el arresto domiciliario a los condenados; ya que, esa es solo una prerrogativa de los procesados o imputados. De esa forma se evitan especulaciones y desviaciones sobre temas que atañen al interés nacional y corresponden al desarrollo del país.

Cuanto añora el pueblo tener, en este contexto político, un personaje con las cualidades y habilidades conciliadoras de Ramiro Prialé, hombre en cuya palabra se podía confiar y depositar fe en su autoridad. No tenemos una persona con esas cualidades por lo que hay que buscar una que se presente como mediador eficaz y me atrevo a proponer a José Murgia, presidente de la región de La Libertad y miembro del PAP, para el tema Conga. He mencionado antes  que el APRA es una de las primeras fuerzas políticas a orientar al pueblo con una posición coherente y  ya que no tiene ninguna responsabilidad por el conflicto social generado ni intención de intervenir  a favor de una u otra parte la alternativa del presidente de la región de La Libertad se presenta como una posibilidad latente por ser una región vecina, próspera y que ha sabido manejar con habilidad y utilidad las inversiones mineras.

 Más allá de las especulaciones políticas son cuestionables las autorizaciones judiciales jurídicamente por contravenir a la ley en tanto no se puede dar ese tipo de permisos a quienes tienen libertad condicional.

Queda claro que los jueces que fueron “portavoces de la independencia del poder judicial” a través de sus resoluciones deben responder claramente ante la oficina de control de la magistratura y demostrar que no tienen nada que perder al someterse ante el órgano  de control o ¿a caso hemos vuelto a la época en que el terrorismo podía comprar y negociar con jueces? o ¿habrá una vinculación entre ciertas ongs con esta fácil liberación de terroristas que todos sabemos siguen en actividad política?.

sábado, 18 de junio de 2011

El fujimorismo se tumbó al fujimorismo - Jaicec Espinosa

Un día nos llegó un fax que decía: renuncio. Y la sociedad civil organizada y vigilante se volcó a las calles del Perú a celebrar el triunfo de la democracia.
Otro día, varios años después, la democracia volvió a vencer por apenas 447 057 votos (7.937.704 votos contra 7.490.647) y las calles se volvieron a llenar de multitudes ardientes de democracia, que celebraban su triunfo.

Sin estas imágenes, ¿estaría Fujimori preso?
Esto sólo pudo pasar gracias a la imaginación de varios grupos de personas, los cuales dieron la impresión de ser un disfuerzo social o un club de amigos.

Y eso es muy preocupante, porque se nos han pasado diez años de democracia y no hemos hecho nada, esta sigue igual de frágil e igual de artificial o como caída del cielo. Parece que no recordáramos que, efectivamente, el regreso a la democracia nos cayó del cielo. Qué el gran conquistador de la democracia fue el mismo Fujimori cuando amablemente nos la envió por fax, al mismo momento que enviaba su renuncia a la presidencia.

Tan similar como decir que los escasos 447 057 votos por los que perdió el fujimorismo, fácilmente podrían representar el famoso “matamos menos” y no un gran discurso de la decencia frente a la corrupción. Otra vez fue del fujimorismo mismo y no de otro lado, de donde vino su derrota.

Por tanto queda muy claro, que la segunda vuelta electoral que tuvimos volvió a mostrarnos nuestra fragilidad democrática, pues de qué democracia podemos hablar si no hubo partido político alguno en la disputa por la presidencia. Lo que al final nos llevó obviamente a escoger entre dos autoritarismos, uno de jerga “neoliberal” y otro de jerga “social”; es decir, la misma chola pero con diferente calzón.

Pero felizmente, ante la crisis de representación política en que nos encontramos, nuevamente la sociedad civil, ahora vigilante, saldrá a poner el pecho y asegurar el triunfo de la democracia, como lo hizo contra Fujimori en los 90s.

 
¡ay que miedo!
Porque la lucha contra el fujimorismo fue dura y pareja. ¿O no? Por favor, lo más grande que hubo contra Fujimori fue la marcha de los cuatro suyos, y estamos hablando máximo de ochenta mil personas, y no digo menos, porque yo también estuve ahí y quiero ser parte de ese mito que se tumbó a Fujimori. Otra cosa es que se vio una cantidad de gente en las calles como no se veía en años. Recordemos que cuando se dio el autogolpe del 92, no hubo nada articulado contra Fujimori. La clase política se descascaró como por arte de magia, el Apra demostró que sin Alan García no hace ni cosquillas, y ni qué decir de la sociedad civil, relegada a salir de vez en cuando a la Plaza de Armas con sus ñabateas (recipiente que se usa para el lavado de banderas y sábanas, promocionado por una conocida marga de detergente).

Tan representativa como democrática y masiva fue también la marcha por la democracia o anti Keiko, que parecía más una victoria pírrica, de quince mil personas aproximadamente, juntas por la democracia contra una candidata, que en elecciones limpias y democráticas representaba nada menos que al 23% de la población, que democráticamente había votado por ella.

Y otra vez también nuestra clase política intentando ya no nadar, aunque sea flotar, para no morir ahogada en su propio mar de vanidades. Otra vez como hace diez años, no hay partidos políticos. El Apra ahora puso como pretexto que Alan García está gobernando y que volverá a salvar a lo último parecido que tenemos en el Perú a un partido político una vez acabado su mandato. De la misma manera estuvieron esperando que regresara del exilio para salvarlos. Es cierto, Alan García volvió y el Apra volvió a llegar al poder (o algo parecido), lo que si no sé es si eso lo ha salvado o lo ha ahogado más.

Nos queda entonces, nuevamente el fujimorismo, poniendo la agenda, como la puso para el regreso a la democracia. Pues fue el vladivideo lo que hizo que Fujimori mandará su renuncia por fax, así como fue el Congreso con mayoría fujimorista el que eligió a Valentín Paniagua como presidente transitorio.
Tenemos entonces que agradecerle a Trelles su “matamos menos”, si es que a alguien hay que agradecerle la derrota de Keiko Fujimori, del mismo modo que tenemos que agradecerle al vladivideo el regreso de la democracia. Otra vez, ahora en el 2011, como aquella vez en el 2000, tenemos que agradecerle al fujimorismo haberse tumbado al fujimorismo.

No esperemos al 2016 a que el fujimorismo se vuelva a entrometer en el camino al triunfo del fujimorismo, pues no hay instituciones a la vista que lo puedan hacer. La autodenominada izquierda sigue igual de ciega que la derecha, y el aprismo está muy flaco a la vez que Alan está muy gordo. Encima nuestra sociedad civil ahora quiere ser guachimán. Hagamos algo para que tanto la clase política como la sociedad civil estén a la altura de lo necesitado. Demostremos que nuestra memoria va más allá de diez años y que la reconciliación o es con todos o no es reconciliación.