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miércoles, 19 de octubre de 2011

Solucionética – Chehade no es el tema. Por Luis Zaldívar


 Chehade no es el tema. Por Luis Zaldívar

Esta semana la oposición al humalismo ha tenido su primera victoria mediática al lograr que el diario oficialista La Primera tenga en primera plana el escándalo del vicepresidente Omar Chehade y su lobby al grupo Wong.  Más allá de qué es lo que se dijo en el exclusivo restaurante miraflorino (de lo cual ya hay más de una versión), me atrevo a decir que no se están discutiendo los temas importantes que pueden desembocar en una verdadera crisis política.

Es un gobierno improvisado

No hay que ser un genio para dilucidarlo, pero si algo queda claro de la cantidad de congresistas oficialistas envueltos en escándalos y las políticas públicas impulsadas hasta el momento, es que la alianza que llevó a Humala a palacio no tiene la menor idea de cómo gobernar. Lo que se discutía en la segunda vuelta sobre lo confuso que iba a ser gobernar con una “hoja de ruta” o un “compromiso con el Perú” ha terminado siendo la pura verdad: nadie sabe qué va a hacer el gobierno humalista el día de mañana más allá de mantener las formas. Por un lado el ministro de agricultura hace sunegocio de hilado en contra de los empresarios de Gamarra, por otro lado Miguel Castilla ordena que el sueldo se mejorará siguiendo estándares neoliberales, por allí Mocha García quiere –igual que la alcaldesa de Lima– acabar con ladiscriminación sexual a base de puras consignas. Sólo el sancochado de PPK nos ofrece más variedad.

Parece que el “voto vigilante” de Toledo ha impuesto su estilo, y el futuro parece incierto

La alianza es débil

El primer intento de defensa de Omar Chehade luego de su almuerzo conspirador fue argumentar (¡sorpresa!) una conspiración aprista. 


Lamentablemente la denuncia no vino de ningún medio ligado al APRA (¿existen?), sino de uno de los medios preferidos del caviarato nacional, IDL – Reporteros, que ganaron mucha fama denunciando el gobierno de Alan García. La tesis no solamente no se sostiene, sino que refleja lo desesperado que el actual vicepresidente se siente frente a una ofensiva de sus supuestos aliados.

La autoproclamada izquierda peruana en general no se está bancando el gobierno humalista,  ni lo va a hacer. Todos sabemos que en aquellos sectores que guardan la hoz y el martillo bajo el colchón el peor de los delitos es defender a nadie que tenga poder públicamente; es preferible conversar por lo bajo y al final hacerse el muertito para cobrar bien y a largo plazo (preguntar a Javier Diez Canseco). Por otro lado, aquellos universitarios clase “media alta” que viven ilusionados con lo que les han dicho que son las ideas de Mariátegui (porque no han leído más allá de algún librito-resumen), consideran que es poco cool defender a Humala porque todavía no ha pintado Palacio de amarillo ni ha hecho un concierto de La Sarita en el poder judicial.

El nacionalismo se ha quedado nada más en alianza franca con los cuatro gatos extremistas senderófilos de algunas universidades nacionales y con la CGTP que ha encontrado negocio en ser la fuerza de choque de un gobierno que rápidamente va perdiendo popularidad.

Eso no va a ser suficiente para gobernar 5 años.

Humala no habla

Personalmente lo que más me preocupa es que el presidente de la república no tiene nada que decir respecto a la situación del país. No solamente sobre Chehade, o sobre sus congresistas de ultratumba, sino sobre cualquier cosa.

Tal vez sea su buena aprobación, o tal vez siente que no es su trabajo, pero el hecho es que ningún peruano buscando saber cuáles son las políticas de este gobierno sabe en qué sentido se dirige el presidente. Considerando que Ollanta ha pasado por el etnocacerismo, por el chavismo, por el comunismo de Félix Jiménez, por la caviarada pro Toledo, por el Vargas Llosismo, y actualmente por una forma mal lograda de alanismo, los peruanos pedimos a gritos que se pronuncie.

Hace unos meses el actual presidente era el más activo crítico de la política económica del anterior gobierno, y ahora se ufana de tener una economía con crecimiento sostenido. Hace solamente semanas el presidente declaró que FORSUR se iba a desactivar, y ahora sin ningún intermedio a nombrado a su nuevo directivo. Hace unos días detuvo el trasvase del río marañón y anunció que iría“personalmente” a luchar contra la corrupción[11], pero ahora nadie lo puede encontrar para que declare sobre su gente. El presidente declara para repetir consignas, pero no hay sustancia en sus declaraciones y no permite que lo interroguen.

Así, se va formando la sensación de que este es un gobierno que no va ni para atrás ni para adelante, y que sus políticas no tienen una brújula, sino varias que pueden ir cruzándose por la falta de un liderazgo que les señale el rumbo. Ojalá que el presidente no esté de acuerdo conmigo, que ya sabemos que es lo que entienden los militares por “necesidad de liderazgo”