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miércoles, 10 de octubre de 2012

El APRA y la pena de muerte. Por Santorino Izquierdo


El debate de la pena de muerte se pone en boga cada cierto tiempo. Hace unos años, Alan García quiso poner el tema en agenda de nuevo  argumentando que la pena de muerte se cae por su propio peso dado que es popular [1]. Al enterarnos que a algunas ONGs caviares se le ocurrió nombrar al 10 de Octubre día en contra de la  pena de muerte [2] y que algunos jóvenes apristas estan apoyando la iniciativa, es preciso recordar cuál ha sido la posición del partido aprista frente a este tema.

Sin ánimos de abogar por la pena de muerte y ratificando nuestra convicción en contra de los violadores de D.D.H.H en la época fujimorista, es importante tener en claro las cosas.

Si bien el APRA ha sido el partido abanderado de la Declaración Internacional de los Derechos Humanos en el Perú, cuando se trata del combate frente al terrorismo y a los traidores a la patria ninguna fuerza política democrática en el país ha sido más clara a favor de la pena de muerte. Cuando las guerrillas comunistas empezaron a desestabilizar el país queriendo remedar la revolución cubana el APRA se encontraba liderando el congreso y promovió la pena de muerte para los terroristas, ley que a la larga ocasionó el ajusticiamiento de Luis de La Puente Uceda y otros 14 guerrilleros[3], el diario aprista La Tribuna celebraba:

Sin un solo voto en contra, la Cámara de Diputados aprobó el Proyecto de Ley presentado por la Coalición del Pueblo, por lo cual – sin recurrir a procedimientos de excepción- son considerados traidores, pierden la nacionalidad y se hacen acreedores hasta la pena de muerte los agresores comunistas contra el Perú[4]

En defensa de esta posición, Andres Townsend se pronunciaba contra el gobierno belaundista en estos duros términos:

La lucha contra la agresión comunista, el frente democrático en esta guerra no convencional, demanda posiciones claras y repudia maniobras encubridoras o dilatorias…Para esto necesitamos una definitiva y franca acción gubernamental contra el comunismo y no encubrimientos cómplices o frívolos…[5]

En otra ocasión, Townsend compararía la agresión comunista con el conservadurismo mexicano del siglo XIX:

Andres Townsend y Armando Villanueva
argumentando por la pena de muerte en el Congreso
No tengo por qué dudar que el General Miramón y o el General Mejía, que estuvieron con Maximiliano, jefes del Partido Conservador y que murieron con Maximiliano fusilados en Querétaro por traición a la patria mejicana, y por servir a una potencia extranjera, fueron sinceros en sus opiniones. Me atrevo a pensar que hay muchos guerrilleros, que son sinceros en su comunismo. Pero, esto no quita que los conservadores mejicanos de 1860 y los comunistas peruanos de 1965, sean unos y otros traidores a la Patria y que unos y otros merezcan su Querétaro[6]

Así, queda claro que el APRA fue unánime en contra de la agresión comunista y la vacilación de los caviares de entonces, sabiendo defender la pena de muerte contra terroristas en el pasado y puede tranquilamente volver a hacerlo si es que sus militantes se pronuncian en este sentido. Es importante mantener la independencia de criterio y ver las necesidades del momento.



[3] Conteo de la lectura del libro Proceso: A campesinos de la guerilla “TupacAmaru”. Sara Beatriz Guardia1972
[4] La Tribuna, 14 de Agosto de 1965
[5] La Tribuna, 6 de agosto de 1965
[6] Entrevista de Petras y La Porte en, “Perú:Transformación…” p. 51