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martes, 23 de octubre de 2012

Solucionética - Un año de inclusivismo. Por Luis Zaldívar



Un año de inclusivismo. Por Luis Zaldívar

El ministerio de Inclusión y Desarrollo Social cumplió un año de creación este 20 de Octubre, así que nos toca celebrar esta última invención burocrática con un balance objetivo de los esfuerzos hechos por la gestión del grupo de tecnócratas toledistas y patrocinados por Vargas Llosa que manejan las políticas de desarrollo en el gobierno humalista. Aunque aún las siglas MIDIS no suenen mucho en la calle, ni su ministra sea conocida mucho por la población, hay que recordar que al MIDIS se le otorga la módica cantidad de s/. 2135 millones para sacar peruanos de la pobreza[1], así que tenemos derecho a opinar sobre como van las cosas.

El balance oficial de la ministra Trivielli [2] encargada del despacho- tiene como principal logro el llamado “ordenamiento de la asistencia social”. Sin embargo, es sorprendente que la Ministra no haya incluído en su balance cuáles son los indicadores por los cuales su logro puede ser evaluado o una pista de que programas se han "ordenado". Pensando que los peruanos no reconocemos cuando se hablan generalidades,  la Ministra ahonda en la importancia de “crecer para todos” y le da vueltas a la quimera de la “inclusión social” que no tiene ningún contenido si es que no está de la mano de cómo se va a usar el dinero. Peor aún, no ofrece ninguna perspectiva que señale si se va a hacer algo nuevo con el nuevo ministerio.
En la realidad, el balance del primer año del MIDIS es que crearon un ministerio para inventar algunos nuevos programas de asistencialismo directo que no van a reducir nunca las tazas de pobreza, y la descentralización de los procesos solamente ha retraído el gasto público.

Por ejemplo, se inauguró el programa pensión 65 que le daba dinero a las personas en la tercera edad que se encuentren en pobreza extrema; al poco tiempo, la decisión de delegar a las municipalidades el empadronamiento de beneficiarios les costó que la iniciativa quede expuesta como una nueva modalidad de clientelismo para los amigos, inclusive cayendo los regidores como beneficiarios[3]. De la misma manera se creó el programa Cuna Más para reemplazar a los conocidos Wa Wa Wasi con la tonta excusa que agregar un servicio más al programa debía de reinventarse la bicicleta; lo único que ha cambiado con el publicitado programa gubernamental son las billeteras de los medios de comunicación que publicitan el programa como algo novedoso.

En un acto más de demagogia, se extinguió al PRONAA para inaugurar un nuevo programa que cumple llamado Qali Warma [4] en el que se mantiene exactamente el mismo esquema de repartición de alimentos pero dándole nuevas responsabilidades a los gobiernos regionales y locales. ¿Por qué no se hizo esto desde el mismo PRONAA? La lógica del gobierno de turno parece estar más orientada a elaborar nueva propaganda para viejas ideas y no en lograr nada concreto con la población.

Pero no todas son malas noticias. A pesar que no hay sistema de planificación funcionando, la ministra salió hace unos días en el marco de la huachafísima “Semana de la Inclusión “a decir que se ponían como objetivo reducir el índice de pobreza extrema de 7.6% al 5%. Aunque la proyección realizada de una reducción del 2.6% por el ministerio es lejana 4.9% de reducción logrado el gobierno pasado, es bueno saber que hay una preocupación para decirnos en que se va a gastar el dinero que todos los peruanos destinamos alcanzar una sociedad justa y democrática en la que todos tengamos un espacio.
Claro, todo esto si Humala no se termina de derrumbar.

EXTRA: Aquí los sueldos de los jefes de los importantísimos programas del ministerio. ¿Quien incluye a los incluidores?