Pensamiento libre sin ideología es como coito asistido

jueves, 18 de octubre de 2012

Humala. ¿Negacionista? Por Agustín Haya de la Torre


El campeón electoral de la lucha contra la corrupción termina contra las cuerdas, arrinconado por el gobernante más corrupto de la historia republicana. El presidente Ollanta Humala hizo de la moral pública una bandera que enarboló incansablemente desde que entró en política, pero por una inexplicable estrategia, está a punto de negar los fundamentos éticos y jurídicos del estado de derecho. 

Resulta sorprendente que el gobierno no muestre los informes oficiales del Ministerio de Justicia, donde con claridad meridiana se explica porqué el exdictador no puede beneficiarse con el indulto humanitario. En esos documentos queda establecido que para recibir una gracia semejante, el reo tiene que estar en fase terminal, no haber cometido delitos de lesa humanidad ni de secuestro agravado.


En lugar de descartar de plano el pedido por improcedente y a confesión de parte, pues los mismos solicitantes reconocen que no está grave, el gobierno monta un escenario donde un acorralado presidente cree que oirá solamente la voz de su conciencia. Tan melodramática trama se aleja de las prácticas modernas de la democracia, que no pueden dejar de tomar en cuenta las leyes vigentes y las normas internacionales que el país suscribe.

Alberto Fujimori ha descubierto rápidamente el flanco débil de un mandatario inexperto, que cambió de caballos cruzando el río. Esa fragilidad le hace creer al inquilino de Palacio, que conseguirá llegar al 2016 con el apoyo del Fujimorismo e incluso, que podría prolongar el naciente poder familiar.

Tal hipótesis no toma en cuenta que si algún político ha degradado la palabra de honor, ese es el condenado Alberto Kenya. Lo hemos visto jurar por la Constitución y luego pisotearla, defender las empresas públicas y luego acabar con ellas, proclamar honradez y llevarse la plata en maletas. 

Con toda seguridad que el sentenciado ya tiene sus pasajes al Japón, para evitar así una situación como la de Crousillat. Desde allí, con sus ingentes recursos, dirigirá su campaña electoral.

Si Humala le concede el indulto, de lo que sí puede estar seguro es que no cumplirá nada de lo acordado bajo la mesa. Al sentenciado solo le interesa salir de su cárcel dorada, manejar su partido, echar a los usurpadores y llegar de nuevo al poder. El Presidente, al dar el paso en falso, quedará para siempre como el cómplice que abrió la caja de Pandora.

Turista japonés comentando su última visita al Perú
El Fujimorismo como fuerza política goza de todos sus derechos, no están excluidos de nada, por tanto es una falacia aquello de la “reconciliación”. Más bien su actual conducción política convirtió en parte de su discurso el distanciamiento con su oscuro pasado. Ahora repudian a Vladimiro Montesinos, gemelo político y cajero de su fundador.

Con el indulto vendrá la anulación de la responsabilidad por los crímenes y el latrocinio cometidos. Los valores que fundamentan a la república y sus instituciones, quedarán ensombrecidos por la incertidumbre al consagrarse la impunidad.