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lunes, 14 de octubre de 2013

No te olvides de Rong Yiren, el "capitalista rojo". Por Iván Arenas

Hace dieciséis años Reino Unido entregó la soberanía de Hong Kong a China después de casi cien años de protectorado. La duda entonces era si China respetaría el “software” político y económico, herencia inglesa, de su nueva región especial.  Sin embargo no solo la duda se ha despejado si no el aprendizaje ha ido más allá.Ahora la China de Xi Jinping ha anunciado la  apertura de una nueva zona económicamente libre en Shanghái. Una nueva Hong Kong pero en territorio continental. Hay un dato algo curioso pero simbólico, este año se cumplen cincuenta años de la ruptura sino soviética, acaso el fin de la estrategia del internacionalismo revolucionario.

En el complejo y sinuoso camino para imponer la apertura los reformistas liderados por Deng Xiaoping sostenían que la reforma también era revolución. Junto a  Deng  “los reformistas revolucionarios” son- como no- Zhu Enlai,  y con este también Liu Shaoqi. Pero hay un nombre no muy conocido detrás de lo que ahora se llama el “resurgir” de China y ese es Rong Yiren, llamado amicalmente por Deng, el “capitalista rojo”.  Probablemente el verdadero factótum de la apertura.

¿Quién fue Rong Yiren? Su biografía señala que nació en el seno de una familia rica y próspera al noreste de Shanghái, en la ciudad industrial de Wixu a orillas del lago Tai. Su padre y su tío- que eran llamados el rey del algodón y de la harina respectivamente- salieron huyendo del triunfo de la revolución de 1949. Rong tenía 29 años y decidió quedarse mientras los empresarios – incluyendo sus hermanos- abrazaban el nacionalismo chino del Koumintang en Taiwán. Dijo alguna vez que prefería quedarse trabajando para sacar a la China de la pobreza. En 1956, el furor del maoísmo le obligó a entregar sus empresas al estado, una expropiación elegante. Al año siguiente, en 1957, fue nombrado vicealcalde, o teniente alcalde, de Shanghái. En la locura de la revolución cultural Rong fue nombrado enemigo del pueblo por su pasado próspero burgués y estuvo perdido, oculto en el anonimato, hasta ser recuperado por Zhou Enlai en 1978, año crucial de las reformas.

Deng lo puso al servicio de China nuevamente. Le encargó entonces fundar un holding empresarial y financiero que capte las inversiones extranjeras para el desarrollo de las fuerzas productivas. La marcha hacia el resurgir era inevitable.  “Se desenfadadamente creativo” le habría dicho Deng y Rong  creó la China International Trust and Investment Corporation (o la Citic Group)


¿Qué es la Citic hoy? Primero, es la cara visible de la política de un “país y dos sistemas” y como no del éxito del modelo chino. Luego, es un monstruo financiero, un gran imperio económico como lo es China. Sin Citic Group China probablemente habría retardado su nivel de crecimiento económico. Tiene inversiones  en banca, telecomunicaciones, energía, minería (es dueño además del cuarto rascacielos más grande de China) por un monto mayor de 180 millardos de dólares en las 44 sucursales en todo el mundo. Hace pocos días Citic Group a través de su filial Citic Metal Co. anunció que está interesada en comprar Las Bambas por un valor de 5 mil millones de dólares.

¿Cuál es la lección de la experiencia de Rong Yiren y sobre todo de ese “capitalismo rojo” de la China actual? Una primera puede ser el gozo que ha generado que los chinos hayan entendido que a mayor libertad económica mayor riqueza siendo Shanghái una respuesta tácita; la otra, probablemente la más importante, es que dentro del Partido Comunista de China los complejos y las taras mentales hacía la “creación de la riqueza” han desaparecido desde los primeros años de la apertura  y ahora con mayor celeridad. En 1993 Rong fue nombrado vicepresidente en el decenio de Jian Zemin  y años más tarde Forbes lo nombraría como uno de los hombres más ricos de China.


Ya se va a cumplir ocho años de su partida y el legado de Rong sigue vivo con la Citic Group y porque no con Shanghái. Mao alguna vez se refirió a su familia como la primera familia capitalista nacional de la China. De Rong, luego de sus funerales, el Partido Comunista diría que fue un espléndido líder y un gran luchador “a favor de la patria y el comunismo”.