Pensamiento libre sin ideología es como coito asistido

domingo, 29 de mayo de 2011

Comentarios Sueltos - Las Falanges del Atraso, por José Faustino



Puno se ha visto asolado por una turba que ha incendiado y dinamitado locales públicos y privados e incluso ha invadido un cuartel del ejército. Como antes en Mollendo, se oponen violentamente a las concesiones mineras. O como en Madre de Dios donde durante años asaltaron y quemaron la propiedad pública, el objetivo es el mismo: que no se autorice concesión alguna para explotar los recursos naturales.

Estas posturas se han intensificado desde la década pasada y se han convertido en una bandera supuestamente “progresista” para algunos. El ideólogo del plan de gobierno de Ollanta Humala, por ejemplo, acaba de escribir que se opone al Plan Bicentenario del CEPLAN por su naturaleza “extractivista”.
En Junín, apenas instalado en el cargo, el presidente regional Vladimiro Cerrón dictó ordenanzas que prohíben la explotación minera. En la tragedia de Bagua, la motivación era el rechazo de Aidesep a la explotación de los recursos naturales en la Amazonía.
¿En qué se basan para tan irracionales planteamientos? ¿En qué momento la explotación de recursos naturales se convirtió en un pecado mortal para ciertas almas bien pensantes? Estas ideologías se derivan del ecologismo paisajista que fue punto de agenda en los años noventa. Muchos ex comunistas, apagado el faro y desaparecido el oro de Moscú, desolados ante el peligro de tener que pensar por cuenta propia, adhirieron a la ecología que poco a poco para algunos se transformó en una defensa del paisaje a rajatabla. Transformaron el combate a los gases contaminantes en un cataclismo climático que imaginaba al planeta inundado y ardiendo a la vuelta de la esquina. Vino en su ayuda, a veces sin saberlo, el creacionismo evangélico de la extrema derecha norteamericana que quiere que todo se mantenga como dice la Biblia. Concluyeron de todo esto que los recursos naturales debían quedar donde estaban, intocables (salvo, no se sabe bien por qué arte de birlibirloque, el gas, aunque sólo para consumo nacional).
Pronto se vio a los poderosos sindicatos norteamericanos financiando ambientalistas en el sur y a ongs europeas defendiendo a ultranza el paisaje tercermundista contra cualquier impacto ambiental. Empeñados en convertirnos en un gigantesco parque zoológico poblado por aldeas ancestrales, no faltaron por supuesto los antropólogos noveleros resucitando el paganismo que hace de cualquier cerro, bosque o porción de tierra, un lugar sagrado. De la mezcla nació el pecado: ningún izquierdista debe admitir el “extractivismo” ni permitir que se excave el planeta (salvo por el gas fósil a 12 soles).




















Lo curioso es que tal cosa sirve para los países atrasados pero jamás para los adelantados, donde esas mismas organizaciones no fomentan ningún discurso anti minero o anti petrolero porque viven de ello y gozan de sus beneficios. Ni siquiera en países emergentes como Chile alguien se atreve a cuestionar que la minería sea el salario de su país.
Cierto es que durante décadas la explotación fue depredadora y que el saqueo imperialista caracterizaba el desempeño de las grandes empresas. Ello evolucionó y las leyes ambientales se fueron haciendo cada vez más exigentes, extendiéndose su aplicación a los países subdesarrollados. Esto ha hecho que en el Perú se avance de manera importante y se obligue ahora a las empresas a pasar por rigurosos requisitos de impacto ambiental y de licencia social. Incluso se ha creado bajo el gobierno aprista un respetado Ministerio del Ambiente poniendo al frente a un experto de reconocida trayectoria. Por primera vez se han tomado decisiones de envergadura como suspender las operaciones de la transnacional Doe Run y hasta inutilizar las costosas e ilegales dragas auríferas en los ríos de Madre de Dios
Las posiciones han llegado a tal extremo que uno tiene que hacerse la pregunta de si es posible que la civilización sobreviva un minuto sin explotar recursos naturales. Sin metalurgia, sin hidrocarburos, sin madera, sin hidroeléctricas. Como una mínima capacidad de análisis nos lleva a concluir que no, entonces queda la pregunta de en qué momento se produce la sinapsis en estos militantes de la nada. Pues cuando se les confunden los diversos y perversos intereses que hay detrás.
Aquí se encuentran desde sindicatos y ongs primer mundistas que no quieren competencia para sus países, hasta las más disparatadas posiciones de aquellos neo indigenistas que son capaces de adorar cerros para oponerse a la generación de riqueza.



Jamás se han puesto a pensar que para promover sus disparates y su activismo, usan fervorosos todos los avances, recursos, servicios y técnicas de la metalurgia moderna. Sería bueno saber cómo seguirían activos sin computadoras, celulares, 4x4, aviones, cajeros automáticos, o sin máquinas que confeccionen su ropa casual ni barcos que la transporten.

El mundo eco caviar sería un poco complicado, por eso vale la pena preguntarse que consiguen con estas actitudes. Para empezar que los capitales se vayan a los países con los que competimos en la región, que son prácticamente todos, muchos muy atractivos como Brasil, Chile, Colombia o México. Luego enredar con su demagogia a los intonsos que piden más presupuesto público y más canón minero y petrolífero mientras impiden las concesiones de recursos naturales.
O como en la frontera con Bolivia, donde acaban favoreciendo a los contrabandistas y a los narcos dispuestos a todo para impedir que la modernidad formalizada entre a sus territorios. Copian la misma estrategia de Sendero Luminoso cuando hace veinte años dinamitaba carreteras, volaba puentes y torres eléctricas asesinando ganado fino, para que no ingrese el “capitalismo imperialista” en las zonas donde operaban.
En esta coyuntura donde los fronterizos se empeñan en alejarnos de las fronteras de la civilización, por lo menos esperemos que los ideólogos de la economía anti extractivista la prediquen a lomo de burro iluminados por sus antorchas de gas, cuando fomenten a sus falanges del atraso.