Pensamiento libre sin ideología es como coito asistido

domingo, 15 de mayo de 2011

La crisis del PAP en seis dimensiones - Enrique Valderrama


Escribe Enrique Valderrama
Para afrontar los desafíos que nos impone el siglo XXI y el advenimiento del bicentenario de la República el país necesita consolidar su camino hacia el desarrollo, incluyendo cada vez más y más peruanos a las dinámicas económicas y tecnológicas avanzadas y sobre todo al entendimiento cabal de la importancia de la Democracia como sistema político idóneo que permite conjugar la libertad integral con la justicia social integral.
Un factor determinante para ello es que existan canales adecuados para que los distintos sectores de la sociedad se expresen e impulsen sus demandas con alguna posibilidad de éxito; canales que permitan ejercer su ciudadanía de manera más plena. Estos canales son evidentemente los Partidos Políticos, su fortalecimiento e impulso son un paso necesario e ineludible para garantizar la supervivencia y el perfeccionamiento constante de nuestra aún tierna democracia.
Nadie duda que el Partido Aprista Peruano con sus más de 8 décadas de vida institucional es uno de los pilares fundamentales en el sistema de partidos, sustento a su vez de la democracia del país, por ello es muy importante que dentro de la tarea que compete a todos los peruanos de impulsar un sistema de partidos fuerte y dinámico los apristas tengamos la obligación moral de redoblar este esfuerzo cívico ya que sobre nosotros recaen mayores pergaminos, mayores laureles pero a la vez mayores responsabilidades y mayores retos, sobre todo cuando las cosas no marchan por el cauce adecuado en la nación.
La tarea de volver a hacer del Partido del Pueblo un movimiento exitoso en materia electoral pasa por entender primero que la misión del APRA no es tan solo electoral, sino principalmente pedagógica, de enseñar a los sectores populares y a la población en general conocimientos que no le son proveídos por el Estado, forjando una consciencia colectiva orientada hacia la Democracia y la transformación social basada en la justicia social, consensuada y sin radicalismos. Dándole de esta manera la oportunidad de educarse y de capacitarse para tener mayor acceso a las oportunidades que brinda la sociedad, paralelamente el trabajo político seguirá orientándose en este escenario para que dichas oportunidades sean a su vez mayores.
Para volver a obtener el favor popular el APRA deberá a volver a estar en el corazón y en la consciencia de un sector amplio de la ciudadanía, para empezar esta tarea es imprescindible en principio admitir que se vive una crisis. En este punto muy pocos, salvo alguno que otro obcecado, discrepará, pero luego hay que encargarse de un tema más delicado, el cual es conceptuar la crisis, sus razones y sus características. En este ítem sin duda la variedad de planteamientos será numerosa.
La crisis es el proceso dentro del cual se rompe la armonía o la normalidad, la crisis puede traer la extinción o puede ser un tránsito hacia un estadio superior, de nosotros depende la manera como afrontarla y los resultados que ésta depare. Muchos movimientos latinoamericanos han atravesado y atraviesan este mismo proceso crítico. Corresponde al APRA, al ser en gran medida aquél que hace casi 100 años puso la pauta a la emoción social en Indoamérica, desterrando demagogias y poniendo a la Democracia en primer orden, el ser el movimiento que oriente una fórmula exitosa para hacer de la crisis una oportunidad de fortalecer institución.
En cuánto a las razones de la crisis del Partido Aprista, son un sinnúmero, desde las inmediatas que pasan por el golpe brutal que significó para los partidos políticos el régimen autoritario de Alberto Fujimori, sumado a un manejo inadecuado en nuestro rol propositivo hacia el país, nuestro descuido en el trabajo político en las organizaciones populares, sindicatos, universidades y la falta de disciplina; hasta las más lejanas que nos harían remontarnos a 1979 con la muerte de Víctor Raúl y la polarización que debilitó a nuestra institución teniendo en Armando Villanueva y en Andrés Townsend los caudillos de dos facciones que se disputaron el control del PAP, episodio que acabó con la derrota electoral del primero en las presidenciales de 1980 y el alejamiento definitivo del segundo.  
Más allá de los factores que ocasionaron la ruptura de la armonía y el advenimiento de la crisis, lo que se intenta plasmar en este primer análisis son las características actuales del proceso que vivimos al día de hoy en el PAP. Las razones merecen un segundo texto donde mencionemos detalladamente el proceso que nos ha llevado a tener un gran sector de la militancia desprovisto de conceptos elementales del aprismo, desorganizados y a nivel electoral representando menos del 7 por ciento de los votos a pesar de haber realizado un gobierno más que aceptable.
Siguiendo esa ruta y emulando el título del gran libro de Manuel Seoane Corrales: “Las seis dimensiones de la revolución mundial” de 1961 (que todos los interesados pueden descargarlo libremente por internet desde la web El Ojo Izquierdo: http://www.ojoizquierdo.pe/ ), trato de reseñar lo que son a mi entender las 6 dimensiones de la crisis del aprismo de los últimos años. Cada dimensión responde a una área o aspecto fundamental del Partido estos serían:
1-      Dimensión Institucional .- En los últimos años observamos que hay fuertes falencias en el funcionamiento de la Democracia interna, existe una alta incidencia de colocación de personas en los cargos sin previa elección, las decisiones arbitrarias en múltiples ocasiones son las que priman desde la Dirigencia Nacional, pasando por las regiones hasta llegar a los comités distritales. Hay además un grave problema respecto a la claridad y a la funcionalidad del Estatuto del Partido, siendo una de sus mayores expresiones la inducción al enfrentamiento entre el CEN y la Dirección Nacional de Política  lo que crea un clima de tensión y de desorientación en cuánto a la dirección del Partido.
2-      Dimensión Organizativa.- Si observamos las nuevas tendencias organizativas de los partidos en otras latitudes caemos en la cuenta que muchos se han planteado la alternativa de modificar su estructura organizativa, para lograr captar a nuevos sectores de la sociedad; en nuestro movimiento no hemos aún pasado por un planteamiento serio de este tema. Por otro lado, el estado de los comités a nivel nacional es de una precariedad alarmante, la convocatoria es mínima y las iniciativas escasas, existe un cuadro dramático de dirigentes sin muchos dirigidos, el ausentismo del voto es sumamente alto y el manejo de los padrones también presenta serios cuestionamientos.
3-      Dimensión Moral y  de Identidad.- Existen cuestionamientos a algunos representantes del Partido por casos de corrupción, que reales o no mellan la imagen y la percepción pública del Partido, haciéndolo menos atractivo electoralmente y a nivel de adhesión militante. Sumamos a esto la falta de recordación de fechas históricas o relacionadas con lideres importantes o la recordación sin razonamiento de estas cuestiones vamos identificando una situación de pérdida de mística y de quebranto de la identidad y del orgullo Partidario.
4-      Dimensión ideológica.- Al no existir debate interno acerca de las nuevas perspectivas que deberían ser incorporadas al corpus ideológico del APRA, al no existir centros de formación que apunten hacia este sentido hemos  caído en un fuerte confusionismo respecto a lo que ha sido y es el Aprismo, muchos incluso terminan apoyando otros movimiento porque afirman que en esos círculos son consecuentes con la doctrina de Haya de la Torre. Debemos propiciar el conocimiento de conceptos y principios fundamentales del aprismo que sean manejados de manera uniforme por la militancia en general, sin que esto signifique un enclaustramiento ortodoxo, pero si un mínimo consenso conceptual de que es el Aprismo.
5-      Dimensión programática.- Actualmente en el PAP no existen líneas programáticas claras para el desarrollo del país, los lineamientos que ha tenido el gobierno no son ni conocidos ni discutidos por las bases, no existe un plan que el Partido le ofrezca al país fruto de un consenso y un análisis en un gran cónclave partidario. Los esfuerzos de concertación nacional que se originaron en el acuerdo nacional, donde el APRA participó activamente, que sentó las bases de la planificación estratégica en el Perú y se ha visto materializado en el Plan Perú 2021, que no se discute ni promueve a nivel interno. Tampoco estamos atentos al desarrollo del pensamiento social y político contemporáneo y hemos dejado de tener presencia política como partido orientador de la integración en el plano continental.
6-      Dimensión del liderazgo social.- Observamos que las protestas sociales y las demandas comunales son acaudilladas por agentes externos al Partido, nuestros dirigentes de base en su mayoría están desconectados de su realidad territorial y no participan de la toma de decisiones ni organizan a la población, esto origina que ante convulsiones sociales el APRA quede fuera de la escena política y por lo tanto su capacidad de representación decaiga ostensiblemente, así también como su devaluación en cuánto a su atractivo hacia los independientes que deseen incursionar en la política, como sucedía antes cuándo se acercaban a plantearle a los comités su inclusión para las contiendas electorales.
 La receta para salir de la crisis es a su vez una tarea que va a requerir mucho debate interno, el concurso de todos y el planteamiento de propuestas que hagan que retomemos una característica esencial : el de ser de nuevo el Partido Escuela, no es casualidad que antes de ser partido (1930), incluso antes de ser un movimiento continental (1924) los futuros militantes del PAP se reunieron en concierto con los obreros e impulsaron las Universidades Populares, iniciativa que fue acogida por otros países del continente en el mismo espíritu de otorgarle a los sectores explotados la capacidad de elevar su nivel de consciencia histórica para entender que el camino hacia la libertad estaba signado por la pedagogía y la acción.
Se debe además entender que para cabalmente superar este momento aciago para el partido se debe promover la participación juvenil en la toma de decisiones de nuestra organización, la fuerza de la juventud demostrada históricamente en muchos episodios de la historia nacional y mundial es capaz de generar fuertes corrientes de impulso hacia niveles mayores de compromiso y de acción. No es casualidad que quienes estuvieron al frente en la lucha por las 8 horas  en 1919 y en la protesta por la consagración del Perú al sagrado corazón de Jesús en 1923 fueran jóvenes obreros y universitarios, lo mismo para la fundación de las UPGP, la fundación del APRA, etc.  Por ello debemos hacer de este proceso de reimpulso del APRA una bandera de juventud espiritual y una causa sagrada de redención social, debemos volver a lograr como en los años fundacionales del APRA que el credo de la justicia social se rece con vital voz juvenil.
Estas 6 dimensiones de la crisis deben ser analizadas y cotejadas con todos los aportes de los apristas y no apristas que consideren el fortalecimiento de los Partidos una tarea de vital importancia para la supervivencia y el perfeccionamiento de la Democracia.
Viva la Democracia
Viva el Perú
Viva el APRA!