Pensamiento libre sin ideología es como coito asistido

domingo, 1 de mayo de 2011

Sin Credenciales Democráticas


Otra colaboración para esta trinchera democrática
Escribe José Faustino

¿Porqué no votar por Humala?

Su biografía nos dice que fue educado para llegar al poder por un golpe militar. El padre los formó en el racismo, la xenofobia y el machismo. Apareció en la escena nacional el día que Montesinos se fugaba en una muy extraña coincidencia, saliendo del cuartel en Moquegua junto con su hermano sin destino conocido. Luego alentó por años el “etnocacerismo” mediante un periódico, “Ollanta” donde se dedicó con su hermano Antauro,a difundir su ideología de la raza cobriza y la parafernalia nazi, hasta el golpe frustrado contra Toledo que terminó con el vil asesinato de los policías de Andahuaylas.

El 2006 se lanzó a la presidencia bajo el patrocinio del dictador venezolano Hugo Chávez, luego de gozar de cargos diplomáticos en Paris y Seúl. Fue derrotado por las fuerzas democráticas. Pese a que perdió, propició un largo periodo de agitación, que primero llamó “la tercera vuelta” y luego alentó todo tipo de protesta contra la inversión para desestabilizar al gobiernio aprista.

Ahora se lanza diciendo que está más cerca del “modelo de Lula”, para lo cual anuncia la “economía nacional de mercado”. En el camino ha reincorporado a algunos sobrevivientes de la antigua Izquierda Unida, expertos durante veinte años en apurados cambiar de camiseta para cada elección.

El modelo Lula es la alianza del Partido de los Trabajadores con la derecha empresarial para propiciar la hegemonía de las transnacionales brasileñas en el mundo, combinando esta apuesta con fuertes políticas sociales para salir de la pobreza y lograr la inclusión. Es decir, es un típico modelo socialdemócrata, parecido al que aplicó la Concertación Democrática en Chile o el Frente Amplio en Uruguay, en una orientación semejante a la de los socialistas europeos, matices más matices menos.

Si Humala habla en serio, tendría que haber avanzado a paso seguro en la alianza con los grandes empresarios nacionales, como los Brescia, Romero, Benavides y la Confiep debería ser su principal base de apoyo.

La economía nacional de mercado es un antiguo concepto que el moscovita Félix Jiménez aprendió en sus posgrados norteamericanos. Es la propuesta que inspiró el primer secretario del Tesoro del gobierno de George Washington, Alexander Hamilton y que luego tomó cuerpo a lo largo del siglo XIX en ese país. Se basaba en el proteccionismo frente al libre comercio, en el desarrollo de una gran burguesía industrial, en la construcción de una gran red de ferrocarriles, en el estado centralizado y en la conciliación de clases. Era entonces un modelo capitalista de mercado protegido ante las potencias europeas y con pleno respeto de las instituciones liberales.

En uno y otro caso, es difícil que Gana Perú y sus integrantes entiendan siquiera lo que proponen, pues el chavismo intervencionista y autoritario aflora en cada paso sin olvidar las reminiscencias castristas. Incluso hasta han incorporado a los técnicos neoliberales de Perú Posible para presentar un menjunje de pronóstico reservado.

¿Porqué no votar por Fujimori?

El fujimorismo fue sin duda el régimen más corrupto de la historia del Perú y no por gusto Alberto Fujimori está condenado a 25 años de prisión. Cometió el peor crimen contra la democracia que es el golpe de estado y organizó una mafia que se dedicó a robar los dineros públicos, a organizar una rede de corrupción que tenía como eje a los dueños de los grandes medios y a propiciar el narcotráfico y el tráfico de armas a gran escala. Su fuga ignominiosa del poder refleja muy bien su catadura moral.

Su hija y su movimiento admiten ahora los errores y hasta le han pedido disculpas al país, sobre todo después de la segunda vuelta. El padre fue experto en el engaño, así ganó la presidencia oponiéndose a las políticas de shock que anunciaba Mario Vargas Llosa y que luego aplicó inmediatamente.

Es cierto que su bancada ha tenido un comportamiento moderado pero su plan de gobierno y la reaparición de figuras autoritarias nos recuerdan siempre a su padre.

Tienen dos errores de principio: rechazan la doctrina de los derechos humanos como el sustento de la democracia constitucional tal como lo establece la Carta de 1979 y creen que la economía no debe ser regulada, limitando el accionar del gobierno a medidas asistencialistas.

No es casual pues que ambos sean reacios a suscribir el Acuerdo Nacional y el Plan Bicentenario, pues  su vocación autoritaria no les permite entender que la democracia y el desarrollo son realizaciones de la libertad.