Pensamiento libre sin ideología es como coito asistido

miércoles, 13 de julio de 2011

Solucionética - Los choferes de combi ya no son peruanos. Por Luis Zaldívar


El paro de transportistas del día miércoles me hace temer lo que puede pasar con la alcaldía de Lima.

Uno de los temas más importantes de la agenda nacional en los últimos tiempos ha sido el mal manejo político del Estado respecto a los conflictos sociales.
En los últimos diez años, Alejandro Toledo y Alan García han probado largamente que nuestra democracia es deficiente para resolver problemas urgentes gracias a la falta de institucionalidad del país: los frentes regionales y locales no son canales políticos sino electorales, los alcaldes son poco representativos, y los políticos suelen ser arrogantes, burocráticos, y oportunistas. Frente a ese panorama, la actual alcaldesa de Lima prometió a la ciudad una forma diferente de hacer política, privilegiando el diálogo y el contacto con el pueblo para resolver los problemas de la ciudad. Seis meses después de tomar el poder, y con un tercio de la aprobación de su antecesor, Susana Villarán ha demostrado que puede querer hacer muchas cosas, pero no sabe dialogar ni consensuar con los limeños.


En un acto sin precedentes, la alcaldesa de Lima ha decidido promulgar una ordenanza de tránsito unilateral gracias a que ahora que tiene el gobierno municipal, puede tirar al tacho todas sus banderas “progre” por las que se rajaba las vestiduras hace unos meses. 

Que quede claro, la ordenanza va en el sentido correcto porque hay que uniformizar y subir los estándares de vehículos que ofrecen transporte público, pero hace falta preguntarnos: ¿y que pasó con el diálogo? ¿No se supone que todos los problemas del Perú eran producto del “ego colosal” de Alan García? ¿No se supone que los conflictos sociales eran por culpa de la política económica? ¿No era antes claro que la población protestaba por los intereses de las mayorías? En cambio, ahora las mismas personas que esgrimían esos argumentos dicen que el paro de transportistas es la expresión de “fuerzas retardatarias” y “mercantilistas organizados”, exigiendo la alcaldesa que “para hacer tortillas hay que romper huevos” ¡Poco más y sacan la cuarta parte del perro del hortelano!

¿Quién le pone la esvástika?
El tema que subyace estas declaraciones es que la alcaldesa ha decidido que los choferes de combi que paran el tránsito este día miércoles no son el “pueblo organizado”, ni tampoco “las masas esperando justicia” porque los que paran no están en provincia ni tienen la bandera del arco iris en sus marchas. Como los choferes que protestan no entran dentro de su visión paternalista de la lucha de clases, se ha decidido ignorarlos y obligarlos a aceptar la única opción que les da la municipalidad, sin siquiera pensar de que las empresas que han parado están conformadas de miles de peruanos que día a día recorren las calles de Lima buscando un pan para su familia.


Espero que el paro de transportes haga reflexionar a a la alcaldesa, que si bien tiene sólo seis meses en el cargo, se está ganando pleitos absolutamente innecesarios y enemigos dentro de la misma ciudad que ella dice representar. Si ella insiste en una ordenanza a la espalda de sus afectados, que no se queje cuando recuerden ese viejo dicho: caviar que llega al poder, ¡al diablo lo que habló!