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domingo, 17 de julio de 2011

Mar de Vanidades - El Apra popular y el señor Salgado. Por Santorino izquierdo*


Luis Alberto Salgado, ex aprista actualmente incorporado al grupo palaciego de Humala, ha publicado en la revista de César Hildebrandt un artículo titulado “El Apra popular y Ollanta Humala”. La lectura indica que el señor Salgado no se propone convencer  a los apristas de las bondades de pasarse al bando humalista sino todo lo contrario, convencer a los humalistas de que hay muchos apristas que siguen esa política, es decir, el transfuguismo del señor Salgado. Y que por esta razón quizás el señor Salgado merece algo más que estar día tras día esperando su oportunidad en las salitas de espera de Siomi Lerner y del coronel Villafuerte. Sin embargo, el resultado de lo que puede leerse es penoso y tememos que el señor Salgado sólo obtenga piadosas sonrisas de sus nuevos empleadores. Veamos sus endebles argumentos.

1. La desaparición del Partido Aprista según el señor Salgado

Según el Sr. Salgado, existen dos aprismos, “esa Apra oficial y gubernamental, muy alejada y enfrentada a los pueblos del Perú” y “el Apra popular y democrática […] que sin duda seguirá respaldando al régimen que se inicia el 28 de julio”. Cuando Salgado se refiere al aprismo “oficial” se refiere al gobierno que está por concluir y cuando menciona al aprismo “popular” se refiere a los ciudadanos no organizados que deberían votar por el aprismo. Salgado pretende hacer creer a los humalistas que el aprismo es actualmente una cúpula “oficial” sin militantes de base. ¿Y los apristas de los comités partidarios de todo el país preocupados por el próximo Congreso? Al Sr. Salgado no le interesan en absoluto, lo cual es muy triste porque implica total desinterés hacia los numerosos militantes que quieren librar al partido de la cúpula conservadora y que tienen distintas opiniones sobre el presidente electo. Al Sr. Salgado solo le importan aquellos que se declaren humalistas. A los demás que se los lleve la corriente. Y como no puede acreditar ni un solo comité y ni un solo grupo de base que se haya pronunciado a favor de Humala, pretende dar a entender que los militantes apristas no existen, son solamente “la maquinaria” del gobierno, lo cual él sabe perfectamente que no es cierto.

2. ¿Cuántos apristas votaron por Humala? ¿El señor Salgado y cuántos más?

El Sr. Salgado supone que el aprismo votó masivamente por Humala y que “una de las fuerzas […] que contribuyó a ese resultado de victoria fue el aprismo democrático”. Falso. Nos guste o no, el electorado aprista popular se subdividió en tres corrientes: con Keiko, por el voto en blanco o viciado (el suscrito formó parte de este último segmento) y sólo un pequeño sector por Humala. Y nos guste o no, la corriente mayoritaria del pueblo aprista fue la que votó por Keiko. ¡Por Keiko! Por esta razón Keiko ganó en todos los lugares en que el Apra había ganado el 2006, sobre todo en La Libertad y Lambayeque. Y por esta razón, los activistas del grupo del señor Salgado que ofrecieron a Humala una alta votación en Trujillo y Chiclayo han terminado rechazados y despreciados por el humalismo y hasta ahora nadie les da una cita para que accedan a alguna chambita, ¿no es así señor Salgado? Quienes optamos por el voto en blanco o viciado lo hicimos considerando que ambas opciones eran antidemocráticas, corruptas y demagógicas, como ya se va comprobando. Las encuestas especializadas que circulan por ahí indican que muy pocos apristas votaron por Humala y menos todavía se manifestaron en su favor, salvo un patético grupo de autodenominados “apristas honestos con Ollanta” que asistieron a la Plaza Dos de mayo con una pancarta mal cosida y que nadie sabe de dónde salieron.

No fue, no es, no será
 3. ¿Qué ideas hayistas propuso Humala en la segunda vuelta?

Humala y sus principales corifeos son personas de escaso entender. Un asesor argentino-brasileño los convenció de la utilidad de mencionar a Haya de la Torre para golpear los flancos del PAP y desmoralizar a sus bases. El argumento no tuvo mayor impacto y es difícil que a Humala le interese continuar ese juego. Pero el Sr. Salgado insiste en seguir con ese discurso y se burla de la pobre inteligencia de su nuevo jefe confundiendo la primera vuelta electoral con segunda vuelta. Es penoso leerlo: “Un elevado número de apristas […] respaldó la candidatura de Humala […] y el 5 de junio, sin necesidad de directiva ni consigna, votó por la propuesta de Gana Perú. La razón es que las propuestas de política económica y social de Humala […] coinciden plenamente y son banderas históricas del aprismo de Haya de la Torre”. Nada de esto es cierto. Las apariencias podían dar lugar a confusiones en la primera vuelta Sr. Salgado, pero en la segunda, con el toledismo, la familia Vargas Llosa, y los lobistas de Kurt Burneo subidos a los hombros de Humala; y tras la constante poda y rectificación del programa de gobierno, no hay ni una hebra de pensamiento hayista que pueda ser mostrada. Y usted lo sabe. Y Humala lo sabe. Por eso el día en que se anunció su victoria electoral en boca de urna usted tuvo que perseguirlo y darse de empujones para felicitarlo mientras don Ollanta lo ignoraba y trataba de esquivarlo. Todos lo vieron en la televisión hacer el ridículo.

4. Conclusión: “Háganme caso, por favor”.

Tal como están las cosas, con los indicios de corrupción ya evidentes, lo lógico sería que el Sr Salgado tome distancia y nos advierta de los peligros que encierra el gobierno de Humala y exprese la necesidad de formar un bloque opositor responsable y vigilante de las inminentes tropelías que realizará. Hasta Sinesio López ha expresado su descontento con la cúpula humalista. Todos menos el Sr. Salgado. ¿Qué nos dice a cambio? Pues que “el gobierno de Ollanta Humala tiene la oportunidad, verdaderamente histórica, de reorientar el Perú como país viable”. Mientras todos los aupados al humalismo se realinean y se curan en salud, don Salgado se proclama más humalista que Alexis, Ulises y Nadine y clama en el desierto, desde la fila de los desempleados políticos: “Háganme caso, por favor. Denme chamba”.




*En la Sopa, cuando escribe Santorino Izquierdo, lo remite todo el directorio ojoizquierdista