Pensamiento libre sin ideología es como coito asistido

domingo, 28 de agosto de 2011

Claridad - Conversos. Por Agustín Haya de la Torre

Damos la bienvenida a nuestro nuevo colaborador, el Dr. Agustín Haya de la  Torre, ex presidente del CEPLAN y catedrático universitario. 
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El discurso de investidura de Salomón Lerner como primer ministro anunció otra vuelta de tuerca del humalismo. Su apuesta por el crecimiento con estabilidad macroeconómico y sus  metas elevadas en materia social, marcan la pauta.

Quizás la cifra que define el nuevo giro es el anuncio de una inversión minera de 73 mil millones de dólares en estos cinco años. El dato es extraordinario porque sólo con la inversión pendiente de 12 mil millones de dólares en el cinturón minero de Cajamarca, subimos un punto en el producto minero mundial y con los 35 mil millones que se preveían hasta el 2021, superábamos a Chile.

El Partido Nacionalista, después de haber hecho desde su fundación una consigna de combate su postura anti minera, ahora en el gobierno se dedicará a promover la más grande inversión minera jamás realizada en el país. Privada, por supuesto y extranjera, por si alguien lo duda.

Si a esto se añade que también planteó la construcción de hidroeléctricas en gran escala, entonces estamos ante una situación evidente: en Gana Perú han sido derrotados aquellos que durante más de un lustro generaron todo tipo de movilizaciones y conflictos contra la explotación de los recursos naturales y la construcción de hidroeléctricas.

Recordemos que apenas hace unas semanas, el país estaba conmovido por el violento paro puneño que reclamaba la prohibición de la minería, encabezado por Walter Aduviri. Esa acción le valió consolidar una altísima votación en esa región. De la misma manera, hemos visto a cada momento las protestas masivas alentadas por el nacionalismo y sus aliados, contra las hidroeléctricas. Además por supuesto de la consigna habitual contra la exportación de gas y el balón a 12 soles.

Según Lerner, eso ya no es así. Si Alan García era pro minero, ellos lo son seis veces más. Si el gobierno aprista atentaba contra el medio ambiente y hasta contra la capa de ozono al proponer hidroeléctricas, ellos las van a hacer en grande (y con Odebrecht, que ahora les regalará la basílica de San Pedro, por lo menos).

La estabilidad macroeconómica, que el nacionalismo calificaba como herramienta propia del malvado neoliberalismo, es ahora política oficial. No sólo una proclama, han puesto a la cabeza del MEF al funcionario más ortodoxo que encontraron en el elenco. Repiten que una cosa es con guitarra y otra con cajón para justificar el volteretazo. Antes eso se llamaba oportunismo.

La nueva acrobacia de Ollanta Humala ha dejado perpleja a la derecha económica que está encantada con el viraje. Incluso lo del impuesto a las sobre ganancias se pierde en un mar de imprecisiones donde no definen hasta ahora si son impuestos o una contribución voluntaria. En el nuevo presupuesto no aparece tal ingreso.

Triplicar las exportaciones en apenas un periodo gubernamental, es otra meta ambiciosa, igual que la de duplicar la construcción de carreteras. En el festival de cifras se ponen metas sociales altas, como reducir a cero la desnutrición crónica, algo que el ex ministro Oscar Ugarte le discutía al Ceplan, para el 2021.

Todo esto no está mal, está bien. Sólo que hay algunos detalles por salvar. ¿Las bases nacionalistas se volverán ahora pro mineras? ¿Estarán a favor de la más grande y masiva incursión extranjera que se haya visto? ¿Marisol Espinoza ya no romperá los tlcs en el hemiciclo? ¿Las bases de Puno y Cuzco marcharán a favor de la gran inversión minera, de las hidroeléctricas y de la exportación de gas?