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jueves, 12 de septiembre de 2013

EL “MOVADEF”, O SEA, SENDERO LUMINOSO, PIDE DERECHOS ELECTORALES. Por Santorino Izquierdo

Carlincatura – La República - 18-01-2012

El Jurado Nacional de Elecciones está debatiendo si debe ser aceptada la inscripción en el Registro de Organizaciones Políticas del Movimiento Por Amnistía y Derechos Fundamentales (Movadef). Esta agrupación pide amnistía general para los “prisioneros políticos” de la “guerra interna” de 1980-1992, pretende postular a cargos políticos en las próximas elecciones, y proclama tener como ideario el “marxismo-leninismo-maoismo-pensamiento gonzalo”. En otras palabras, es una agrupación vinculada al PCP-Sendero Luminoso que quiere actuar como “brazo político” del terrorismo.

Con justa razón, una gran mayoría de ciudadanos considera inaceptable que se de legalidad a esta agrupación, cuyo principal vocero es Alfredo Crespo, abogado de Abimael Guzmán (a) “Presidente Gonzalo”, jefe supremo del PCP-“Sendero Luminoso”, quien purga cadena perpetua por ser autor intelectual de decenas de miles de muertes por actos terroristas y daños al patrimonio estatal y privado del orden de los 4 mil millones de soles. Desde un punto de vista ético sería una barbaridad que el terrorismo tenga plenos derechos políticos. Sin embargo, para no equivocarnos, hay que encarar el problema con objetividad y realismo.

CUIDADO: La ley de partidos políticos es poco estricta

El primer problema que tenemos es la debilidad de la ley de partidos políticos vigente.

La Ley 28094 (dada por el gobierno de Toledo el 31 de octubre de 2003), establece en el Artículo 2-“Fines y objetivos de los partidos políticos”, que la finalidad de las agrupaciones políticas es “según corresponda” asegurar “la vigencia y defensa del sistema democrático”, así como “contribuir a preservar la paz, la libertad y la vigencia de los derechos humanos” y “formular idearios, planes y programas” que “reflejen sus propuestas para el desarrollo nacional”, además de “representar la voluntad de los ciudadanos” y “contribuir a la educación y participación política de la población”, etc. Esa frase “según corresponda” flexibiliza todo el enunciado. No es que los partidos deban cumplir todos y cada uno de los nueve fines y objetivos que allí se dicen. Cada quien “según corresponda” tendrá o no algunos de ellos. El artículo está mal formulado y permite a cualquier tipo de grupo acomodarse a la norma.

El Artículo 5- “Requisitos para la inscripción de partidos políticos” indica solamente exigencias formales, como el Acta de Fundación, la relación de adherentes, el Estatuto del partido, la designación como personeros, etc. No hay atingencia alguna ante casos en que el ideario o la trayectoria de los integrantes sean contrarios a la democracia. Ni siquiera previene contra individuos con antecedentes penales.

El Artículo 6-“Acta de fundación” exige solamente Ideario, denominaciones y símbolos que no estén “reñidos con la moral y las buenas costumbres” y que no “induzcan a confusión con los presentados anteriormente”. Tampoco hay una restricción por motivos ideológicos o políticos o hechos delictivos contrarios a la democracia.

El Artículo 14-“Declaración de ilegalidad por conducta antidemocrática”, pone en manos de “la Corte Suprema de Justicia, a pedido del Fiscal de la Nación o del Defensor del Pueblo” la responsabilidad de “declarar la ilegalidad de una organización política cuando considere que sus actividades son contrarias a los principios democráticos”, incluyendo “complementar y apoyar políticamente la acción de organizaciones que para la consecución de fines políticos practiquen el terrorismo”. Pero esta no es una restricción a la inscripción sino una norma contra una situación de hecho cuando la organización política ya ha sido inscrita.

En otras palabras no hay una cláusula antiterrorista en la Ley 28094 que prevenga contra la infiltración de grupos antidemocráticos en nuestro sistema electoral. Eso explica las dudas en el JNE y la prisa del actual ministro de Justicia, Juan Jiménez, para dar una dispositivo modificatorio de los Artículos 5 y 14 de dicha ley. Hace falta urgentemente modificar la ley de partidos políticos, no sólo contra el terrorismo sino también contra el delito organizado, que es su aliado.

LAS FALACIAS DEL MOVADEF

Los voceros del Movadef y sus publicaciones, repiten una serie de argumentos trillados, aprendidos de memoria, que son simplemente falacias. Todos los hemos escuchado y son fáciles de consultar en el blog oficial del grupo. Veamos algunas de estas falacias:

Entre 1980 y 1992 no hubo terrorismo sino una guerra interna por causas económicas y políticas”.- No es cierto. Hubo un acto de insurgencia terrorista contra el sistema democrático perpetrado por dos grupos sectarios sin arraigo popular, el PCP-SL y el MRTA. Esa actividad terrorista todavía no ha terminado. El PCP-SL, coludido con el narcotráfico, sigue atacando en la zona del VRAE.

“Al PCP-SL se le discrimina y persigue por sus ideas”.- No es cierto. Es una organización criminal y destructora de la propiedad, al igual que el MRTA. Autora no sólo de atentados contra la vida sino de robos, secuestros, confiscaciones y cobros de cupos bajo amenaza de muerte contra civiles inocentes. Y lo sigue haciendo en el VRAE.

“Somos como el Partido Aprista en los años 30”.- Grave ignorancia. El aprismo se alzó en armas en 1932 denunciando un fraude electoral y reclamando nuevas elecciones contra un régimen bárbaramente represivo. El PCP-SL y el MRTA se alzaron en armas contra la Constitución de 1979 (la de Haya de la Torre) y contra el gobierno libremente elegido en 1980 en el marco de esa Constitución.

“Los problemas del Perú se complejizan por los problemas no resueltos de la guerra interna […] La amnistía general para los presos políticos y perseguidos sociales es la forma de resolver nuestro problema interno”.- Argumento absurdo. Los problemas del país no se hacen más difíciles porque los “terrucos” están en la cárcel ni se solucionan dejándolos libres. Gracias a la derrota del terrorismo el país ha podido crecer y el sistema democrático ha podido estabilizarse. Liberar a Abimael Guzmán y sus secuaces y además soltar, como pide el Movadef, a Fujimori, a Montesinos, al Grupo Colina y a todo militar acusado de actos contra los Derechos Humanos, sería simplemente oficializar la impunidad.

El Movadef es un organismo pro terrorista

En el blog del Movadef es fácil consultar los acuerdos de su Convención Nacional de mayo de 2010, donde definen su propia organización como “un organismo de Frente dirigido por el proletariado” que “en consecuencia tiene por ideología el marxismo leninismo maoismo” (p. 32) y cuyo objetivo es “desenmascarar al sistema” y “preparar las futuras jornadas por venir” (p. 36). Es decir, el Movadef es una organización conspirativa con los mismos fines, estrategias y métodos que el PCP-SL. Como consecuencia, el Movadef no es un organismo abierto a todo aquel que esté de acuerdo con una amnistía. Por ejemplo, la congresista Martha Chávez, que defiende el indulto para Fujimori, no podría sumarse a este grupo. Ella sólo podría ingresar al Movadef si acepta la doctrina del “Presidente Gonzalo”.

El accionar del Movadef se basa en una apología del terrorismo. Leamos en los acuerdos de su Convención: “La guerra revolucionaria que se desarrolló las dos últimas décadas del siglo pasado […] se trató del movimiento de transformación social de mayor trascendencia en la historia de nuestro país al servicio del pueblo y corresponde, por tanto, una solución política, cabe una amnistía” (p.2). La violencia terrorista no sólo es defendida sino elogiada y la amnistía es vista como el premio a su extremismo y su vesanía. Esconde un chantaje: “O nos dan amnistía o empezamos de nuevo”.

Como en el caso del MRTA (dividido internamente por problemas de dinero y con su líder Víctor Polay fácilmente capturado por sus costumbres libertinas), el núcleo fundador del PCP-SL se hundió por su propia incapacidad para afrontar la clandestinidad. Su elite fue cercada y capturada por el Estado peruano y su gran líder se rindió sin luchar, escondido entre mujeres y sometido sin hacer resistencia a todas las humillaciones que le impuso Montesinos, entre ellas exhibirlo enjaulado con un traje a rayas. ¿Eso es un revolucionario?

Abimael Guzmán no dirigió ninguna revolución. Fue solo un terrorista, y al igual que Víctor Polay, se sometió fácilmente a sus captores. ¿El Che Guevara iba a permitir que lo exhiban vivo de esta manera? ¿Acaso Luis de la Puente Uceda, quien murió peleando hasta agotar sus municiones?