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lunes, 2 de septiembre de 2013

EL PESIMISMO COMO PRÁCTICA POLÍTICA, ENTRE LA SUPUESTA CRISIS INTERNA Y LAS FATALES INDECISIONES DEL PRESIDENTE

Por Renzo Ramos Pizá


En las últimas semanas vientos de crisis se anunciaron desde Palacio de gobierno como justificación a la indecisión y ausencia de voluntad ejecutiva del Presidente, que no ha sabido  aprovechar los resultados de 10 años de democracia que lograron el crecimiento económico, la disminución de la pobreza  y la consolidación del Perú como un país sólido y ávido de inversiones mundiales.

Más aún, si hablamos de la crisis mundial, podemos referirnos que su peor etapa se dio en el año 2009 durante el gobierno aprista, sin embargo la aplicación del bien acertado Plan de Estímulo Económico (PEE), pudo hacer frente a la crisis al apoyar a los sectores afectados, incrementar la inversión en infraestructura, agilizar los engorrosos trámites del SNIP, propiciar el mayor consumo de la población y atender socialmente a los sectores más vulnerables, estas medidas concretas lograron que el Perú fuera el único país de la región en crecer, en aquel difícil año, según las cifras del Banco Mundial.

Hoy día el panorama mundial nos muestra algo diferente a la crisis del 2009, si bien es cierto la economía mundial se desaceleró el primer semestre del año con respecto al 2012, los pronósticos del FMI indican que en el segundo semestre del año el crecimiento mundial repuntará a 3,1%, y el 2014 a 3,8% esto nos indica que el Perú debería volver a su ritmo de crecimiento, ya que además otros factores como el precio de los métales han dejado de caer.

Todo indica que la supuesta crisis vendría por factores internos como la indecisión política y la  paralización de proyectos como Tía María, Quellaveco, Conga, el Gasoducto Sur o las intenciones de compra de Repsol, acciones que han hecho huir a la inversión privada propiciando un clima de inestabilidad y disminución de la confianza empresarial, la cual según el estudio del BCR ha descendido a 50 puntos.

Por otra parte tenemos sectores que son de atención impostergable, con o sin crisis, el sector educación se ha paralizado en estos 2 años al sabotearse la Carrera Pública Magisterial, del mismo modo el sector salud se paralizó con la promesa demagógica del Presidente de construir un hospital en cada provincia. Hoy un incoherente conjunto de programas asistencialistas han sustituido las verdaderas políticas sociales que todo gobierno responsable debe ejecutar. En lo que resta del año es de vital importancia que no se postergue más la capacitación a los maestros y que se cumplan los acuerdos con el sector salud para no desatender más a la población.


En el ámbito interno las principales medidas que el gobierno debe realizar es generar confianza al sector empresarial para impulsar la inversión, por otro lado abrir un espacio de diálogo serio con la oposición, el cual debe ser conducido por el propio Presidente en vez de dejar el teléfono del Presidente del Consejo de Ministros y lo más importante tener tolerancia y apertura a las propuestas como la que ha hecho el Partido Aprista Peruano, para retornar el crecimiento al 8% anual, atender la educación y la seguridad ciudadana.  


Como dijo el padre de la Administración Moderna Peter Drucker: “La excelencia del líder se mide por la capacidad para transformar los problemas en oportunidades”. Tome las oportunidades Presidente y deje de lado las indecisiones, aún tenemos el derecho de seguir llamándonos el Milagro Peruano.