Pensamiento libre sin ideología es como coito asistido

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martes, 11 de marzo de 2014

LOS GESTOS Y MENSAJES DE NADINE – “ACÁ MANDO YO!”

Por: Ricardo Yturbe López
Director Ejecutivo del Centro Peruano para la Democracia

Qué duda cabe que los gestos en política son sumamente importantes para efectos de que el actor político pueda emitir un mensaje expreso o indirecto a la comunidad donde desenvuelven su accionar. Un gesto puede marcar la diferencia entre un estado de éxito, conducción regular, o de una crisis en el seno de la entidad que le toque gobernar o gestionar.

En las últimas encuestas, realizadas a nivel nacional se denotan dos datos que revelan el resultado de la labor de la Primera Dama, el 62% de los peruanos consideran que es quién gobierna el país, y que el 73% considera que su presencia perjudica al gobierno. De dichas cifras podemos denotar la sensación de falta de liderazgo de Ollanta Humala, opacada por los deseos megalómanos de quién fuera catalogada por el patriarca de los Humala, en primera instancia como “Borrachita de Poder” y en  una reciente entrevista como “loca de atar”.

En las últimas semanas, la Primera Dama, ha tenido tres gestos que guardan relación con la causal de mella del gobierno en las encuestas. El primer gesto fue en la juramentación del Gabinete Cornejo, todos nos acordamos esa expresión, cual fanático de fútbol celebrando un gol del equipo de sus amores, en clara alusión a la desbordante felicidad que implicaba la imposición de su cuota de poder en la salida de César Villanueva. El segundo gesto se ha reflejado en el desplante a la magullada Ministra de la Mujer, Carmen Omonte, en las celebraciones por el día de la mujer, a la cual Nadine Heredía había asistido religiosamente, y con una buena portátil, durante las gestiones de sus ministras amigas. Y finalmente, se le pudo apreciar rompiendo el protocolo en la recepción de la delegación peruana en Chile, con motivo de la transmisión de mando en el país sureño.

Los tres gestos transmiten el mismo mensaje “ACÁ MANDO YO”. En el primer caso, A César Villanueva le costó carísimo contradecir el gesto coqueto de Nadine a favor del empresariado, en el que se manifestaba en contra del incremento del sueldo mínimo, mientras el ex Primer Ministro intentaba superar la crisis por doblarle el sueldo a los amigos ministros de la Primera Dama. En el caso de Carmen Omonte, al parecer sus declaraciones de revisar el rol que desempeña la Primera Dama, no ha gustado nada a la Señora Humala, pues de inmediato salió un Josué Gutiérrez (sí, el mismo que le rinde culto a la figura de Heredia, sino vayan a su despacho y se encontrarán con un cuadro típico de grouppie enamorado) revelando la participación de la Ministra de la Mujer en una empresa con concesiones mineras en Huánuco, motivo por el cual ha sido considerada como una apestada del régimen.

El último gesto merece un trato aparte, pues se realizó en el extranjero, cuando creíamos que la idea del Gobierno Conyugal era un tema de casa, Nadine se embriaga de poder y le lanza un mensaje claro a Michelle Bachelet de que con quién debe tratar cualquier asunto de estado es con ella.


No hay duda de que estamos ante un cuadro de delirio de poder y desubicación que ya rebasó la propuesta de un rostro joven y fresco para la política peruana, como se intentaba pintar al principio. Nadine se ha convertido en un tumor maligno que ataca las entrañas de su propio gobierno conyuugal.

viernes, 7 de febrero de 2014

Los jóvenes, las redes sociales y la integración de los pueblos

Por: Jaicec Espinosa Sandoval
       @Jaicec


Tacna y Arica miran juntas hacia el futuro mucho antes de que el histórico fallo de La Haya definiera por fin el último espacio fronterizo del Perú que faltaba por delimitar, y es que tanto la distancia que separa Tacna de la capital peruana, como la que separa Arica de la capital chilena, ha hecho que estas dos provincias, que siempre han sido un solo pueblo, dejen en el pasado el infausto recuerdo de la Guerra del Pacífico para unirse y así poder salir adelante.

De igual manera sucede con los jóvenes peruanos y chilenos quienes, gracias a la revolución de las comunicaciones, han entendido que las fronteras son meros límites administrativos y que los enfrentamientos del pasado en el pasado deben de quedar. Y es que en el mundo virtual, todos somos parte de la misma comunidad, la que no entiende de diferencias territoriales, culturas ni religiosas para poder interactuar todos como ciudadanos del mundo. Sin mencionar que, gracias a la migración de cientos de miles de peruanos que han sido muy bien acogidos por el pueblo chileno, en muchos colegios públicos de nuestro vecino se canta tanto el himno nacional de Chile como el del Perú antes de iniciar las clases.
Y es que peruanos y chilenos somos 47 millones, los cuales debemos estar por encima de cualquier antojadiza interpretación del fallo, que como bien dice el prestigioso magazine británico TheEconomist, ha dado un triunfo simbólico al Perú. No pisemos el palito como bien ha dicho el expresidente Alan García, hacedor de la demanda, y aprendamos de lo que hicieron Francia, Alemania y Gran Bretaña en Europa, que luego de 2 guerras mundiales que solo ocasionaron decenas millones de muertos, se unieron para asegurar el desarrollo en armonía de sus pueblos y ahora hasta pueden estudiar todos del mismo texto de historia.

Este es un gran ejemplo de cómo se puede vivir en paz y en armonía mirando hacia el futuro con optimismo y solidaridad, pues nada bueno se gana enfrentándonos entre vecinos, con los que sería mejor buscar enfrentar juntos el futuro, que andar buscando diferencias que solo nos separan. El futuro es de los jóvenes y ellos serán quienes lo sepan ordenar, con herramientas que los jóvenes del ayer no tuvieron, como son las redes sociales que nos permiten estar conectados directamente unos con otros, sin la necesidad de intermediarios como lo eran antes los partidos políticos, los sindicatos y hasta el mismo periodismo, los cuales ahora se deberán de reinventar.


Seamos entusiastas y realistas, hay un nuevo mundo el virtual, que poco a poco influye cada vez más en el mundo real, y esta influencia esta capitaneada por los jóvenes del mundo entero que a diferencia de épocas pasadas son los que enseñan a los adultos como desenvolverse en la emergente nueva sociedad.

viernes, 31 de enero de 2014

Ganó la paz. Por Agustín Haya de la Torre

Seis años después de plantear la demanda marítima contra Chile por parte del Perú, la Corte Internacional de Justicia de La Haya emite una sentencia que reconoce el paralelo de latitud como límite hasta la milla 80 y a partir de allí, una línea equidistante en dirección sur oeste.



Conclusión ingeniosa que recoge argumentos jurídicos y un criterio de equidad que no agravie a las partes ni genere mayores problemas de los que pretende resolver. Incluye cierta creatividad desconcertante, como la que ve la luz de los faros, colocados de común acuerdo, mucho más allá del horizonte.

Para el Perú, el tema solo puede entenderse desde la perspectiva del Decreto Supremo 781 de 1947, cuando José Luis Bustamante y Rivero proclama nuestra soberanía sobre el mar adyacente hasta una distancia de 200 millas paralela a la costa, desde los paralelos geográficos que limitan con Chile y Ecuador. Si bien la Corte descarta el DS por unilateral, sirvió de base para las posteriores declaraciones sobre zonas de pesca y en particular para el acuerdo de 1954, denominado “Convenio especial sobre zona fronteriza marítima”, donde en consonancia a lo ya señalado por Bustamante, quedan reconocidos los paralelos como límite.

Como solo fija una zona especial de 10 millas por lado desde la milla 12, el alto Tribunal no asume que tenga las características de un tratado, pero le sirve para argumentar la preexistencia de una “frontera tácita”, sustento del statu quo vigente desde el 47 hasta el domingo pasado. 

Al definir que el paralelo persiste como límite pero solo hasta la milla 80, produce un corte sorprendente por la falta de antecedentes en la materia, pero inteligente para sus propósitos arbitrales: ratifica para Arica su zona de riqueza pesquera y evita un colapso económico en esa región, cuyas repercusiones podían generar una crisis interna de envergadura.

Al introducir a partir de allí la equidistancia, le permite al Perú incorporar 21 mil km2 de mar que poseía Chile y de paso afianzar el dominio peruano en otros 29 mil km2 que aunque fuera del límite chileno, Santiago pretendía consagrar como aguas internacionales. Así el Perú gana una porción de 50 mil km2 de mar y Chile mantiene sus pesquerías.

Un fallo salomónico, aunque a diferencia de la leyenda hebrea, nadie renunció a la criatura sino que ambos países apostaron por una solución civilizada, encargándole a una instancia de las Naciones Unidas resolver el pleito.

En los dos lados muchos esperaban un triunfo completo, estado de ánimo comprensible pero que evitaba cualquier solución racional. Felizmente los tres gobiernos peruanos que manejaron el tema, lo asumieron como política de Estado y merecen el reconocimiento público. La aceptación del fallo por parte de los presidentes Sebastián Piñera y Ollanta Humala, es un hito decisivo para construir un futuro de paz y prosperidad. Ahora para proteger nuestros intereses, debemos firmar la Convención del Mar.

martes, 21 de enero de 2014

La Haya: Triunfo de la razón sobre la fuerza

Por: Víctor Raúl Trujillo de Zela

El fallo de La Haya sobre el diferendo marítimo entre Perú y Chile es la expresión, cualquiera sea el matiz de su veredicto, del triunfo de la paz sobre la guerra, del dialogo sobre la imposición, y como dice el título de este artículo, de la razón sobre la fuerza. Y es en este contexto que sobresale el histórico mérito de Alan García, porque como dice el profesor chileno Daniel Mansuy, levantó el tema en su primera presidencia y terminó por construir un caso con todos los ingredientes necesarios, convirtiéndose en el portavoz del mandato subyacente de 30 millones de peruanos que exigíamos justicia para así cerrar una herida abierta en nuestros corazones, y lo que es más importante, se logró sin disparar un solo tiro y sin derramar una gota de sangre. 

Ahora toca a los gobierno del Perú y Chile, libres de ataduras con el pasado, mirar fraternalmente hacia el futuro consolidando nuestras fructíferas relaciones comerciales y, por sobre todo, la Alianza del Pacífico que también fue una creación, guste o no guste, del líder del Apra, quien visionariamente y con pragmatismo político, tuvo la excelente idea unir a los países de Sudamérica con encomias abiertas y de crecimiento hacia afuera, que han reducido la pobreza creando empleo sostenible, gracias a la inversión privada y al desarrollo de infraestructura. Pero esta tarea todavía está incompleta porque tiene que prepararse para recibir a nuevos miembros y así urgir a la actual administración norteamericana, para que en defensa de la libertad y la democracia representativa, lance el New Deal rooseveltiano para coordinar políticas que promuevan la inversión y el desarrollo sustentable dentro de un interamericanismo democrático, como lo propuso Haya de la Torre para enfrentar a los autoritarismos en el continente. 

En cuanto al embanderamiento propuesto por el expresidente Alan García, entendemos que tiene como objetivo celebrar, que con dicho fallo, no le quedará al Perú ningún tema limítrofe pendiente con sus vecinos, por lo que simboliza la alegría de un pueblo que por fin podrá tratar con sus pares sin complejos y sin temores, mirando hacia el futuro como miran los jóvenes que gracias a la revolución de las comunicaciones, no entienden de fronteras y mucho menos de absurdas guerras del pasado.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Bachelet vuelve por la izquierda

Michelle Bachelet alcanzó una notable votación del 62% en su reelección como presidenta de Chile. No hay que olvidar que acabó su periodo anterior con más del 80% de aprobación, caso raro entre los mandatarios latinoamericanos que normalmente terminan muy desgastados.

La Nueva Mayoría que encabezó la lideresa del Partido Socialista, sin perder a los componentes históricos de la Concertación Democrática que reabrió “las grandes alamedas de la historia” tras el oscuro período dictatorial de Augusto Pinochet, trae novedades significativas, tanto programáticas como orgánicas.

El gobierno de Sebastián Piñera, el primero de talante conservador elegido tras la larga hegemonía de la Concertación, respetó los términos constitucionales pero no dio la talla para generar apoyo a sus medidas neoliberales. Más bien sirvió de blanco para criticar la privatización de la educación impuesta desde la dictadura, esquema que los gobiernos siguientes no modificaron.

La protesta estudiantil ganó las calles y fraguó un nuevo liderazgo universitario, en su mayoría militantes de la izquierda. Las enormes y sostenidas movilizaciones reclamaban el fin de un modelo excluyente, que convirtió a la educación pública en una de pago. Camila Vallejo, joven comunista, se erigió en el símbolo de la rebeldía y las consecuencias de la fuerza desatada sensibilizaron a las dirigencias. Así por primera vez desde la nueva etapa que vive el país del sur, el arisco Partido Comunista aceptó incorporarse a la coalición de centro izquierda y sus héroes juveniles encontraron la forma de llegar a la Cámara de Diputados.




Michelle Bachelet lanzó su candidatura con una propuesta renovadora. Recogió la protesta estudiantil para incluirla como uno de sus principales puntos programáticos. La reforma de la Constitución, pesada herencia del militarismo, ocupa un lugar privilegiado en el programa democratizador de la candidata socialista. Un cuarto de siglo después, el momento de ponerle punto final a los rezagos del autoritarismo y poner como eje la búsqueda de la igualdad y la cohesión social, encuentra una correlación propicia.

Los retos del nuevo gobierno no son pocos, pues la vara la coloca bastante alta, confiada en que va a dirigir una sociedad madura e integrada, donde la extrema derecha parece un recuerdo del pasado y los nuevos conservadores practican la pluralidad y defienden el estado de derecho.

Una sorpresa desconcertante resultó el alto nivel de ausentismo, como consecuencia del voto voluntario. Sorprendente porque la sociedad sureña posee un alto nivel de civismo. La conversión del voto de un deber en un derecho como que los impelió a librarse de una obligación. Ello no deslegitima en absoluto el triunfo puesto que como sucede en las democracias con voto no obligatorio, los inasistentes no confrontan los resultados.

Bachelet representa, pues, un nuevo y valedero esfuerzo por plasmar un nuevo modelo de democracia social
en la región.                              

domingo, 11 de agosto de 2013

Perú: “Camino a ser la cuarta economía de Sudamérica”

Por: Víctor Raúl Trujillo de Zela
       Jaicec Espinosa Sandoval


No era ni exageración ni optimismo sin fundamento cuando el expresidente Alan García pronosticó con absoluta seguridad que el Perú superaría económicamente a Chile, para lo que él mismo se comprometió a ser el gran promotor a nivel mundial de nuestro país y así atraer las inversiones necesarias que nos permitan realizar las obras de infraestructura, que tal como lo dice el FMI, nos han permitido superar en el 2012 a Chile y que nos alistan a ser la cuarta economía más grande de Sudamérica en el 2018 (1). Noticia que ha aparecido durante la semana en el diario chileno El Mercurio, el cual ha mostrado una sana envidia y preocupación ante dichas cifras.

Y es esa actitud promotora e impulsora del crecimiento económico, muy característica del régimen aprista liderado por Alan García, la que no existe en el actual gobierno, por lo que se está llevando al Perú a una situación de peligroso caos social, pues el presidente Humala solo se ha dedicado a reinaugurar obras del gobierno anterior y a pelearse hasta con su sombra, convirtiéndose así en una gran desilusión para el país entero, lo que incluye hasta a sus compañeros de armas. En otras palabras, pareciera que el presidente ha decidido por alguna extraña razón o incapacidad, quedarse literalmente solo, lo que es muy delicado. Esto porque ha decidido hacerse de ministros que más parecen peleadores callejeros de poca monta, como son el caso del premier Juan Jiménez y del inefable ministro de defensa Pedro Cateriano, quienes ya son figuras políticas muy gastadas debido a su mediocridad, por lo que junto a millones de peruanos lo exhortamos a que los cambie por personas que estén dispuestas al diálogo y a la concertación.

No desaproveche esta oportunidad presidente Humala, pues quizás sea la última que tenga, no se asuste ni se ponga nervioso ante el rol fiscalizador que por mandato le toca cumplir a la oposición. Confíe en la buena voluntad de los peruanos y de los partidos políticos, los cuales en su inmensa mayoría están dispuestos a realizar una oposición constructiva, criticando lo que consideran negativo pero a la vez promoviendo iniciativas consensuadas con el gobierno, para que el crecimiento económico no decrezca como ya lo están haciendo los niveles de productividad, lo que solo perjudica el desarrollo económico con justicia social que todos anhelamos y que tanto esfuerzo nos ha costado mantener los últimos 10 años. 


No haga caso a los cantos de sirena de grupos minoritarios y radicaloides llenos de odio y mezquindad, enemigos de la democracia, y dígale claramente al pueblo peruano que usted está por la separación de poderes, la alternancia en el poder y que se convertirá en otro gran impulsor del crecimiento económico y la inclusión social para que el avance del Perú no se detenga. No deje pasar el tren de la historia señor presidente.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Debate Complejo. Por Agustín Haya de la Torre

El juicio de La Haya por el diferendo marítimo entre Perú y Chile resulta una interesante contienda dialéctica, que tiene que ver con la evolución del derecho internacional y el curso político.

La tesis peruana sostiene que no existe un tratado de frontera marítima con Chile de acuerdo al derecho internacional en los términos de la Convención del Mar de 1982 y propone que se establezca una línea equidistante a partir del punto Concordia. La postura Chilena afirma que el límite fue establecido en los convenios de 1952 y 1954, donde se hace referencia al paralelo geográfico para fijar la zona marítima. Estas declaraciones fueron suscritas también por Ecuador, en el afán de proteger las costas del Pacífico Sur de la depredación de las flotas balleneras.

Chile basa su argumentación en el principio de efectividad, esto es en el hecho de que durante varias décadas el Perú no denunció la evidente desventaja del paralelo, que debido al accidente geográfico del codo continental le hace perder 37,900 km2 de mar frente a sus costas.

Vale la pena preguntarse por qué se dejó pasar tanto tiempo para corregir el error. Durante la dictadura de Manuel Odría, Relaciones Exteriores tuvo catorce cancilleres interinos. Personajes como Manuel Gallagher Canaval, Víctor Freundt Rossell, Ricardo Rivera Schreiber o Edgardo Miranda Sousa, se turnaban la titularidad en una especie de carrusel, en periodos de pocas semanas y a veces hasta de un día.

Es obvio que en esa danza había poco espacio para hacer las cosas con rigor. En 1973 otra dictadura deposita los convenios en las Naciones Unidas, dándoles más fuerza. En esa época los cancilleres eran los generales Edgardo Mercado Jarrín y Miguel Ángel de la Flor Valle. Los militares desataron una intensa campaña en pro del “mar territorial”, término que nunca formó parte de la doctrina de Bustamante y Rivero ni de las constituciones del Perú, que hablan de dominio marítimo y mar adyacente hasta las 200 millas sobre las cuales ejerce soberanía y jurisdicción, sin perjuicio de La Libertad de comunicación.


La consigna territorial generó un efecto contraproducente al evitar hasta ahora que se firme la Convención del Mar, un instrumento progresista y de avanzada. La influencia velasquista alineó al Perú paradójicamente con las grandes potencias que se niegan a firmarla porque evita la explotación privada de los mares y sus fondos marinos. Hoy resulta que la argumentación peruana se sustenta en los nuevos principios del derecho del mar establecidos en ese valioso documento.

La destreza de los gobiernos de Alan García y sus cancilleres, para replantear el diferendo, consigue un logro clave: el tratado marítimo con Ecuador, firmado a finales de su segundo mandato.

La democracia peruana está desfaciendo entuertos de las dictaduras, que pensaban en clave geopolítica y no como Estado de derecho. La sentencia no será simple, pero las dos democracias con seguridad que seguirán un camino de paz e integración.

lunes, 10 de diciembre de 2012

La Haya y la soberanía. Escribe Agustín Haya de la Torre

 La apertura de la fase oral del diferendo marítimo entre Perú y Chile ante la Corte Internacional de La Haya debe cerrar finalmente la delimitación de las fronteras del Perú. La novedad en este caso es que ambos países han decidido someterse al dictamen del tribunal internacional, nacido como la primera institución jurídica de alcance supra nacional al fundarse la Organización de las Naciones Unidas.

La ONU puso fin al orden mundial basado en el principio de la soberanía absoluta, vigente desde la Paz de Westfalia de 1648. Ese criterio daba sustento a los Estados nación que aparecían con la modernidad, a partir del cual no reconocían ninguna autoridad por encima de la propia. Esta summa potestas fue la argamasa del derecho de gentes, del nuevo orden que predominó durante tres siglos y trajo como consecuencia que si las diferencias entre los Estados soberanos no se resolvían por acuerdo mutuo, la única salida posible era la guerra.

Las fronteras tras la independencia no fueron fáciles de fijar. No solo por razones políticas y dificultades geográficas sino por el insuficiente desarrollo del derecho internacional. Uno de los aspectos más complicados resultó el de la delimitación marítima. Los postulados del mare liberum de Hugo Grocio, La Libertad de los mares a tono con la expansión de las potencias europeas por el planeta, hasta las obsolescentes tres millas del tiro de cañón, que los Estados ribereños usaban para reclamar soberanía, hacían notorios los vacíos.




La declaración de Harry Truman que amplió el dominio marítimo de los Estados Unidos en 1945, es seguida por los presidentes González Videla y Bustamante y Rivero, cuando dos años después anuncian la soberanía de sus países sobre las 200 millas de mar adyacente. El Perú siempre sostuvo el criterio del dominio marítimo y la denominación de mar adyacente. Esos conceptos constan en las constituciones de 1979 y de 1993. Gracias a la presencia de notables diplomáticos peruanos, esa misma doctrina la asume la Convención del Mar de 1982. El Perú nunca sostuvo la vieja idea medieval del “mar territorial”, como si lo hicieron Brasil, Ecuador y Panamá.
La firma de los convenios pesqueros durante la dictadura de Manuel Odría para defenderse de las flotas balleneras, incluyó una referencia al paralelo. Chile la interpreta como el punto clave para transformar un acuerdo comercial en un inexistente tratado de delimitación marítima. En 1986, durante el primer gobierno de Alan García, el Perú le plantea el tema formalmente a Chile y el segundo gobierno aprista, ante la negativa sureña de negociar bilateralmente, decide recurrir a la jurisdicción internacional.

La claridad y contundencia de la postura peruana que sustenta una línea equidistante para resolver el problema, es evidente. La Corte dictaminará a mediados del 2013, culminando entonces el último capítulo de nuestra historia de límites. Quedarán abiertas, sin traba alguna, las políticas que fortalezcan la integración regional.