Pensamiento libre sin ideología es como coito asistido

lunes, 6 de mayo de 2013

«Reconstruyendo al morador». Por Carlos (FPLP)



Charles Dickens. Historia de dos ciudades.

Las diversas iniciativas que se han emprendido en nuestro país con el objetivo de luchar contra la precarización de la propiedad han arrojado pocos o nulos resultados. Ello, a raíz de la poca comprensión del problema real por parte de las instancias pertinentes; confusión que posee múltiples aristas. En ese sentido, las líneas a continuación buscaran reflexionar sobre la figura del morador y los mitos que lo envuelven, no sin antes ahondar en tópicos tales como; la supuesta ‘leyenda negra’ que se cierne sobre el poseedor, las relaciones causales entre precarización y deterioro, y las iniciativas que articulan inclusión social y derechos de propiedad; para finalmente arribar a un perfil del morador enmarcado en los procesos de Renovación Urbana en el distrito del Rímac. 


El tema de la ciudad, y su reflexión, tienen la suerte de los péndulos, tanto en su frecuencia como en su aproximación; entre la proximidad y la distancia por un lado, entre la burbuja y el conservacionismo, por otra.  Los urbanistas que se quejan de tener una ciudad fea – y no se equivocan- se quedan cortos al proponer sendos castillos nebulosos, cuando la urgencia de Lima va por la otra acerca, aquella que todos miramos a lo lejos y por la que evitamos pasar –no se sienta mal, yo mismo lo hago todos los días-, la que parece salida de una novela de Charles Dickens o algún lacrimógeno film de Bolliwood. La gente no tiene donde vivir. La solución no pasa por levantar edificios y adjudicarlos gratuitamente. Brindémosle la oportunidad de ser responsables, de conseguir algo suyo por esfuerzo propio. ¿Cómo? A continuación se le comentó, pero antes, hagamos algunas precisiones previas necesarias.


Derribando el mito: La leyenda negra del morador

La sensación de desconfianza que impregna a la colectividad —tanto agentes estatales como particulares— al aproximarse a los tugurios es recurrente. Una impresión que se debe en gran medida a la apariencia de los mismos. Es más, y tal como el informe de PNUD anotó, los estereotipos que se han construido sobre la baja cultura de los moradores de estos barrios tugurizados se deben a la confluencia de estos síntomas de deterioro. Por ello, se generaliza esta percepción de que quienes viven en El Rímac son gente pobre y de escasa cultura[1]. Tal es el núcleo de la denominada leyenda negra del morador: el deterioro que afecta a los inmuebles se encuentra íntimamente relacionado con el descuido de sus habitantes que ostentan una serie de vicios inherentes a su circunstancia social, económica, cultural entre otras. La categoría anteriormente desarrollada podría verse asimilada a la de lumpenproletariat[2] —la parte desempleada del proletariado cuya situación miserable y alta necesidad de subsistencia, influye para que los salarios sean bajos— de origen marxista, y que alude a una masa informe, difusa y errante, improductiva y regresiva[3]. Sin embargo, la realidad dista contundentemente del imaginario popular.




Es preciso señalar que, el habitante del Rímac, ostenta arraigados lazos con su comunidad. Un sentido de pertenencia, muy particular en Lima, que lo vincula con su pasado criollo. Su identidad se asienta sobre la centralidad de su locación urbana, dicha característica provee de fluidez e inmediatez que impregna sus relaciones comunitarias. Persiste en ellos, una consciencia de ser parte de la tradición histórica del país y sentirse distinto del habitante de la periferia. Por su parte, el deterioro cotidiano al que se ven expuestos no es inusitado si caemos en cuenta de la precarización que desborda el centro histórico, el mismo que va carcomiendo el título a niveles tan severos que se hace imposible cualquier acción, reacción, o asignación de responsabilidad[4]. Existe una imposibilidad por parte de los moradores —quienes habitan los predios junto a sus descendientes— que no pueden efectuar mejoras o refacciones sustanciales, debido a que no ostentan el título de propietarios y las sanciones que oficia la municipalidad, dejándole espacio únicamente para que este efectúe arreglos eventuales, contingentes, tales como apuntalamientos.


La experiencia en distintos proyectos de renovación urbana nos permite señalar que los moradores manifiestan el deseo y compromiso  de cooperar con estos procesos, siempre que se les facilite el acceso a derechos de propiedad, es por ello que se asocian y eligen representantes legitimados por la comunidad. Lo esencial es destinar la propiedad de los inmuebles a recuperar, a quienes efectivamente se encuentren dispuestos a  añadirle valor económico.

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Precarización que genera deterioro

La precarización, en términos de PNUD[5], es una de las más importantes causas de exclusión económica en que se encuentran inmersos un vasto número de predios y que padecen numerosas familias y habitantes. La precarización afecta principalmente a poseedores de inmuebles (ocupantes, inquilinos en casas sin dueño, entre otros), los que debido a factores institucionales, se ven limitados a ejercer únicamente la función primaria de la propiedad, en ese escenario, sus casas sirven únicamente como vivienda pero no les permite insertarse ni gozar de los beneficios financieros que ofrece la modernidad.

La precarización responde esencialmente a dos factores a) carencia o deficiencia del titulo de propiedad de los poseedores y b) desfase registral de miles de edificaciones realizadas sin licencia. Ello impide, además de las razones expuestas en líneas precedentes, disfrutar de un ambiente urbano armónico y que fomente el desarrollo integral entre sus habitantes. Un hallazgo importante respecto a los orígenes de la precarización es que este fenómeno se vincula con el carácter centralista y ajeno a la realidad que caracteriza al proceso normativo nacional. Cuando las leyes sobre propiedad se diseñan desde los escritorios —y son creadas en función de contextos ideales, muchas veces tomados de otras realidades—, el resultado es su ineficacia. O sea, el mero trasplante de instituciones jurídicas, doctrinas o políticas, no asegura resultados, menos aun sostenibilidad. De lo anterior, no solamente la legislación nacional referida a propiedad y afines deberá sufrir adecuadas y necesarias transformaciones, sino también,  deberán suprimir las doctrinas (descontextualizadas, alejadas, anacrónicas) que inspiran aquellas normas deficientes, teniendo en consideración como actores principales, a los nuevos agentes económicos y sociales que reclaman urgentes medidas de inclusión social.




En el caso particular del distrito del Rímac, el diagnóstico de PNUD ha identificado en la zona histórica del mismo miles de poseedores de casonas muy antiguas o parte de ellas que carecen de titularidad inscrita en los registros, e inclusive, no mantiene ninguna relación o vínculo con el propietario o sus herederos que legalice su posesión. El estado de las viviendas es ruinoso o semi ruinoso por el abandono de los solares. La idea es dotar de título de propiedad a quien ya viene poseyendo —aunado al proceso de renovación urbana— para que continúe en el barrio, y dote a este último de un carácter dinámico, de desarrollo integral y óptima vida en comunidad.  

Inclusión social: Empoderamiento Legal de los Pobres
Inclusión social, desde nuestra perspectiva, nos remite a una capitalización efectiva mediante la destugurización y renovación urbana sostenible, las cuales resultan sustanciales para el desarrollo de los habitantes del Rímac. Es en ese escenario que el Empoderamiento Legal de los Pobres —materialización de la inclusión social y perspectiva de desarrollo que motiva nuestra propuesta programática—  se constituye como la implementación de medidas que brindan a los individuos de menos recursos un marco de protección y habilitación a fin que usen la ley para promover sus derechos en relación con el Estado y el mercado. ELP se perfila como un enfoque que entiende la informalidad como una suerte de segregación legal, que discrimina, entre quienes cuentan con activos que les permiten acceder a los beneficios de la modernidad financiera, de quienes únicamente ostentan posesiones no reconocidas por el sistema legal, lo cual en último término, los sume en el pauperismo. En ese sentido, el tejido legal constituye una fuente clave para el progreso, crea condiciones para el desarrollo. 

EL MORADOR: Ensayando un perfil
Nuestros estudios y diagnósticos sobre la precarización de la propiedad urbana arrojaron información relevante que contribuye a esclarecer la figura del posesionario. Por una parte, el Proyecto de Capitalización y Desprecarización ejecutado por PNUD[6] arrojó múltiples resultados entre ellos el diseño de una tipología de poseedores[7] la cual consta de 10 variantes en función a los predios que habitan. Es preciso incidir en la tipologías 5 y 7, debido a su alta frecuencia.  La primera, tipología 5 ‘sucesión indivisa poseedora de predio en precariedad parcial’, representa el 52 % del total de las muestras analizadas, he allí, su relevancia, aunada a la situación de complejidad que implica un proceso de sucesión. La segunda, tipología 7, ‘poseedor de predio con edificación informal’, y es la de segunda importancia, representando el 17.3% de las muestras. El poseedor de este inmueble se caracteriza por tener su derecho inscrito en los registros públicos pero la información referida a la fábrica no coincide con la realidad[8].



Por otra parte, el documento que contiene los 5 dosieres técnicos[9], nos ofrece una clasificación de los poseedores y sus familias más bien basados en la capacidad de pago de los mismos, la cual  los agrupa en; familias con capacidad de endeudamiento, familias con capacidad limitada de endeudamiento, familias con problemas relacionados a la edad. Primero, familias con Capacidad de Endeudamiento alude a grupos que presentan características que los hacen atractivos para el sistema crediticio, en función a; ingresos fijos y estables, tarjetas de crédito, pequeños emprendimientos comerciales, ahorro, consumo demostrado en adquisición de bienes y mayor desembolso en la canasta familiar. Segundo, Familias con capacidad limitada de endeudamiento, las cuales presentan dificultades para establecer una distribución equilibrada de ingresos y egresos. Muestran ingresos informales. Tercero, familias con problemas relacionados a la edad, en su mayoría se encuentran afectados por los problemas recurrentes en los grupos etarios que superan los 60 años. No son aptos para el sistema crediticio, sin embargo, sus contribuciones a la seguridad social y remesas que reciben del extranjero, los sostienen económicamente[10]. Se percibe que la calificación financiera es la principal barrera a sortear por parte de los poseedores, escollo que sin duda alguna genera exclusión respecto a las necesidades de un sector social.

De todo lo anterior, arribamos a una percepción más racional y equilibrada —que dista de la supuesta ‘leyenda negra’ a la que hacíamos referencia al inicio—, la cual nos muestra que la calificación ‘morador’, implica una serie de situaciones jurídicas y económicas muy disímiles entre sí, algunas con más posibilidades financieras que otras; afectados por una larga tradición legal que opta por una racionalidad superflua, profusa en modelos de oposición binarios (buenos/malos, propietarios/moradores, entre otros) y que raramente entabla vínculos de retroalimentación con la realidad de los ciudadanos. Sin embargo, el morador ostenta una voluntad que lo hace organizarse en asociaciones que le permiten arribar a alianzas beneficios en materia de renovación.

Finalmente, hoy se avizora un panorama socialmente más justo e inclusivo. Los proyectos emprendidos asumen perspectivas integrales de desarrollo al conjugar el respeto y protección del patrimonio monumental con estrategias concretas y sostenibles de renovación urbana, y basadas en urgentes necesidades sociales de vivienda digna.


Imágenes caóticamente cedidas por Grant Morrison.
Video comatosamente cedido.


[1] GENERACIÓN DE CONDICIONES BÁSICAS PARA EL PILOTO DE RUIS EN LA ZONA HISTÓRICA DEL RÍMAC. Septiembre - 2012. INFORME TÉCNICO. 22pp.
[2]Véase: MARX, Karl. El 18 del brumario de Luis Bonaparte. Moscú: Ed. Progreso. 1973, y MARX, Karl. La ideología alemana. Barcelona: Ed. Educación. Materiales de Filosofía. 1970
[3] Ídem.
[4] MILESTONE 2 Proyecto ELIS APA – Diciembre 2012.
[5] PROYECTO DE DESPRECARIZACIÓN Y CAPITALIZACIÓN DE LA PROPIEDAD URBANA—RÍMAC. PNUD. 2006.
[6] Programa de Naciones Unidad para el Desarrollo. Proyecto de Capitalización y Desprecarización de la Propiedad Urbana - Diagnóstico de la Precarización de la Propiedad Urbana - Estudio de tipologías de poseedores en precarización, soluciones espontáneas sobre propiedad y procedimientos en el distrito del Rímac. Lima: PNUD. 2005.
[7] Tipología 1: Poseedores en predios afectados por el INC 2,6% de las muestras, Tipología 2: Poseedor individual de parte menor del predio de la Beneficencia Pública de Lima 7.8% de las muestras , Tipología 3: Poseedor individual de parte menor del predio de Instituciones religiosas 0.2% de las muestras, Tipología 4: Sucesión poseedora de parte de predio en precariedad parcial 2.4% de las muestras, Tipología 5: Sucesión indivisa poseedora de predio en precariedad parcial 52% de las muestras, Tipología 6: Poseedor individual de predio con documento privado 8.9% de las muestras, Tipología 7: Poseedor de predio con edificación informal 17.3% de las muestras, Tipología 8: Poseedor inquilino de parte menor de predio antiguo 7.3% de las muestras. Tipología 9: Sucesión o persona natural poseedora de mala fé de parte menor de predio antiguo 1.4% de las muestras y Tipología 10: Predio abandonado sin identificación del propietario 0.1% de las muestras.
[8] Ídem
[9] MILESTONE 2 Proyecto ELIS APA – Diciembre 2012.
[10] Ídem.