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domingo, 5 de mayo de 2013

La anti-diplomacia del chavismo. Por Jaicec Espinosa y Víctor Raúl Trujillo de Zela



Ironías del destino, el régimen encabezado por la pareja presidencial y en el que la última palabra la tiene la señora Heredia, ha tenido en menos de 48 horas sus dos primeros impases diplomáticos, nada menos que con quienes son ahora los más caracterizados representantes y herederos de Chávez en América Latina, Nicolás Maduro y Rafael Correa.

No olvidemos que el nacionalismo humalista es una hechura chavista, pues basta recordar su primera campaña presidencial, en la que recibió todo el apoyo material y doctrinario de Hugo Chávez, quien enfiló todas sus baterías contra el candidato presidencial Alan García, utilizando términos vulgares y difamatorios, pues esa era la forma con la que acostumbraba atacar a todo adversario político.
Por eso, será muy importante tomar el pulso a lo que debe ser una firme decisión peruana frente a la actitud de un personaje como Maduro, quien para muchos al intentar ser una burda imitación de Chávez ha dejado ver su absoluta incapacidad para ser presidente. Su odio a la mitad de venezolanos que no votaron por él, en unas fraudulentas elecciones, nos hace recordar los maltratos de las hordas nazis y de otras dictaduras.

Como prueba de su absoluta intolerancia y prepotencia, ha llamado a consulta a su embajador en Perú y criticado a Humala,  lo que en lenguaje diplomático es una suerte de  total rechazo a las tibias invocaciones del canciller Rafael Roncagliolo, a buscar consensos y encontrar la paz para retomar el camino democrático en Venezuela. 

Esto ha servido para demostrar que el chavismo no perdona ni a sus supuestos aliados ni hijos, como lo es el humalismo, por lo que imaginamos se sentirá bastante desubicado el comandante Humala, para quien el gobierno de Chávez era un “ejemplo a seguir”. Además, Nicolás Maduro ha lanzado un serio cargo contra el ex presidente de Colombia, Álvaro Uribe, acusándolo de participar en un complot para matarlo, esperemos ver cuál es la reacción del actual presidente colombiano Juan Manuel Santos.

También merece unas líneas comentar el “affaire” del ex embajador de Ecuador en Perú, quien se “trenzó” a golpes con dos damas peruanas en un supermercado olvidando su posición de representante personal del presidente de su país. Éste señor no supo estar a la altura de las circunstancias y solo la presión mediática y de algunas autoridades, ha obligado a Correa a retirarlo del país, quien en todo momento respaldó a su agresivo embajador.



Estos incidentes deben servir para hacer recapacitar al gobierno sobre su posición respecto al chavismo y la UNASUR, y así concentrar nuestros esfuerzos en fortalecer instituciones como la Alianza del Pacífico, que nos servirá para desarrollar más la inversión y el comercio entre nuestros países y los del Asia, para así mantener las tasas de crecimientos necesarias para poder reducir la pobreza, que dicho sea de paso en el Perú, durante el gobierno de Alan García se redujo en más de 20%, pero que en los 2 años del gobierno de Humala casi no ha retrocedido.