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domingo, 19 de mayo de 2013

Solucionética - Los límites de los ataques contra el APRA. Por Luis Zaldívar



Los límites de los ataques contra el APRA
Luis Zaldívar
Va pasando el tiempo y la incapacidad de mostrar resultados en dos años de gobierno ha provocado  una torpe pero persistente campaña distractora contra el gobierno 2006-2011 que ha servido también para forjar una férrea alianza entre viejos conocidos: los militares que se están regocijando de un mayor presupuesto sin fiscalización, la izquierda caviar típicamente gobiernista, la derecha que cree poder controlar a Humala indefinidamente, los burócratas toledistas buscando desesperadamente copar más ministerios y algunos sindicatos a sueldo como la CGTP.
Sin embargo, hay razones suficientes para pensar que repetir el libreto de persecución fujimorista no logrará sus objetivos.
Se creó una comisión investigadora en el congreso que en año y medio no tenía nada que presentar en su informe, por lo cual la alianza gobiernista le amplió el plazo 120 días más[1]. En la desesperación, y al no poder recomendar una acusación penal –lo que en cualquier país sería muestra clara que no hay delito- han decidido recomendar una acusación constitucional por usar los decretos de urgencia que aprobó el congreso y que hasta hoy usa el gobierno. La misma estrategia ha sido usada para perseguir a otros personajes del gobierno aprista, utilizando al operador oficialista en la procaduría anticorrupción [2] para pedir una absurda detención contra Aurelio Pastor que ha sido rápidamente desestimada por el poder judicial [3]. Las mismas invenciones persecutorias se vienen usando para los responsables del programa Agua para Todos, en donde la mayor acusación oficialista es que los que ganaron un contrato eran apristas. ¿Desde cuando ser aprista es un delito? ¿Por qué no pueden demostrar que haya dinero mal habido?
Las bases apristas se han activado con vehemencia
Estos intentos por neutralizar al APRA han tenido el efecto contrario: colocar al partido de Alfonso Ugarte a la cabeza de la oposición. En las últimas semanas, en donde el ataque oficialista ha sido más obvio, Alan García se ha convertido sin lugar a dudas en el principal escollo para la cantada candidatura de Nadine Heredia y el APRA ha vuelto a la ofensiva con las banderas que mejor le convienen: defensa de la democracia contra el chavismo y ejecución de obras sin abandonar la libertad. Cuanto más ataque Ollanta Humala al aprismo, la comparación con el gobierno pasado y sus logros se hará cada vez más odiosa.
Ollanta Humala tiene que saber que en democracia no se pueden ocultar las cosas así no más, y el obsceno gasto en espionaje que se está haciendo desde el servicio de inteligencia [4] sólo certifica que la estrategia de atacar al APRA por parte del gobierno sólo está logrando poner a la débil y desnutrida alianza gobiernista muy pero muy nerviosa.