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viernes, 10 de mayo de 2013

Comentarios sueltos - Caviares y Militares. Escribe José Faustino


Comentarios sueltos - Caviares y Militares. Escribe José Faustino

Veteranos líderes de la izquierda de los setenta han acabado nuevamente a la cola de un militar. Incómodos para explicarles a sus huestes como es que ahora aparecen como dirigentes de la alianza con el comandante Ollanta Humala, después de que lo denunciaran como genocida por lo de Madre Mía, arguyen que son los “riesgos de la política”

Esta coartada es tan antigua como el comunismo en el Perú. El Partido Comunista que fundara Eudocio Ravines, demostró pronto bajo la égida de Moscú, que lo que determina su línea no eran los intereses de las masas sino la política internacional de la Unión Soviética. Es decir, los “virajes tácticos” para apoyar a personajes ajenos por completo al cambio social, se convirtieron a la vuelta de la esquina en la estrategia que marcará su derrotero.

Al poco tiempo de formado y bajo la conducción de Ravines, su secretario general, el Partido Comunista Peruano apoyó el régimen autoritario de Manuel Prado, a quien endilgaron el mote del “Stalin peruano”. Tiempo después importantes líderes del sindicalismo rojo acabaron en el parlamento controlado por la dictadura de Manuel Podría.

Más adelante vieron con beneplácito el golpe militar de 1962, que impidió el triunfo electoral de Haya de la Torre; y en 1968 cuando los militares inauguraron la más larga dictadura militar en el país, abandonaron al derrocado Fernando Belaúnde Terry, su antiguo aliado, para auparse sin vergüenza al poder.

A estas alturas existían diversos y enconados grupos marxistas, pero al PCP le cupo el dudoso honor de proclamarse aliado militante de la dictadura. Los militares los protegieron y ampararon el resurgimiento de la CGTP, cuyos líderes guardan desde entonces devota filiación por el velascato. Es en esa dictadura que se anulan las libertades y que por primera vez se atreven a cancelar por completo el parlamento. También eliminan  cualquier elección ciudadana mediante sufragio universal, se cancelan las libertades y se suprime la prensa libre. Los partidos quedan fuera de la “revolución”, salvo el PCP y la Democracia Cristiana, otra importante casa matriz de la caviarada. Aparecen nombres de jóvenes devotos del militarismo como Rafael Roncagliolo, Salomón Lerner o Gonzalo García Núñez.

La realpolitik  de los ochenta aconseja la formación de la Izquierda Unida en la que acaban juntos militaristas y adversarios del velasquismo, en asordinada alianza que estalla a finales de esa década. La interesante y poco difundida historia es que la vocación por el poder de los velasquistas que gobernaron a la orden marcial del militar de turno, subsistió.

Trataron de pasarla de la mejor manera con el autoritarismo fujimorista. En ese camino la caviarada apareció en todo su oportunismo, cuando decidió cancelar su actividad política para fortalecer sus ongs, que a su vez florecieron gracias al dinero regalado por los gobiernos de los Estados Unidos, Europa, el BID y el Banco Mundial. Otros se dedicaron a hacer empresa directamente con la nueva dictadura.

¿Pidiendo sencillo?
La vocación gobiernista resucitó con entusiasmo cuando la derecha liberal con Alejandro Toledo y Pedro Pablo  Kuczynski ganó las elecciones, Saltaron de las desordenadas y caóticas ongs, acostumbradas a vivir de la plata donada, a ganar grandes sueltos, reconvertidos en “tecnócratas" del toledismo. Mal que bien, don Alejandro es un demócrata y finalmente tenían derecho a ver como mejoraban sus ingresos.

El problema viene luego, cuando “saltan al vacío” desesperados y deciden aliarse con el  nuevo caudillo militar. Los que ya militaron y vivieron de la dictadura militar se sienten cómodos, como en casa. Están acostumbrados a las órdenes, a la falta de explicación, a los “silencios estratégicos”. Devotos de la mano dura y las órdenes indiscutidas, ya saben cómo es el negocio. Para los que se pasaron la vida denunciando a las fuerzas armadas por represivas y al propio Humala por genocida, el trámite pudo ser un poco más difícil, pero en un tris probaron que un solo ministerio disuelve el verbo flamígero.

Con el nuevo mando militar, los caviares cerraron el círculo y han acabado acoplándose a la vieja postura del PCP de Ravines: todo, salvo el poder (bien rentado), es ilusión.

Él les enseñó