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viernes, 14 de febrero de 2014

Juventud por la Democracia - No al aumento a ministros


*Comunicado del colectivo Juventud por la Democracia

El Decreto Supremo 023-2014 promulgado hace algunos días con la intención de doblar el sueldo a los ministros, viceministros y otro personal de confianza del gobierno demanda la más enérgica reacción de todos los peruanos que creen en la proporcionalidad y la posibilidad de un mejor gobierno. Los que defienden esta medida argumentan que los tecnócratas calificados deben ser bien remunerados, pero no mencionan – tal vez por conveniencia- que la remuneración establecida desde el 2006 está a la par con la de otros países latinoamericanos similares al Perú, y que existe un mecanismo legal por el cual algunos funcionarios muy especializados pueden acceder a mejores remuneraciones.

Algunos medios de comunicación han llegado a afirmar que la medida de reducción de sueldos fue demagógica y ha provocado una “fuga de talentos” de la administración pública. Esto es mentira, prueba de ello es que en los últimos años profesionales de alto nivel del Banco Interamericano de Desarrollo y del Fondo Monetario Internacional han trabajado en el Estado; hasta el momento ni el ministro de economía y muchísimo menos el presidente de la República han podido demostrar que haya “fuga de talentos”, más da la impresión que la falta de talentos en el actual gobierno es debido a su falta de operadores políticos y conocimiento del Estado. En todo caso, deben responder por que los actuales operadores del gobierno aceptaron sus puestos si es que no pueden vivir con su sueldos.


El universo de peruanos que ganan más de 15 mil soles mensuales es extremadamente reducido, correspondiéndole a funcionarios de alto nivel de algunas multinacionales o empresas extractivas. Como en toda sociedad de mercado, es un insulto pensar que un funcionario puesto a dedo por el gobierno debe ganar lo mismo que los máximos millonarios del país.


Así, debemos dirigirnos a todos los peruanos de a pie para exigir la derogación de este Decreto Supremo, rechazando así un nuevo intento de consolidar un proyecto personal del presidente, quien quiere tener contentos a una serie de funcionarios que hasta hoy no han demostrado ningún resultado, sin mayores resultados de desarrollo en educación, salud o reducción de la pobreza. Así como debemos ser implacables en imponer la meritocracia entre los funcionarios de carrera en el Estado, debemos ser doblemente exigentes con los funcionarios nombrados a dedo, en especial con el peligro de un proyecto reeleccionista acechándonos.